Jeff Bezos: «Si pretendes que nadie jamás te critique, entonces no hagas nada nuevo»
El fundador de Amazon reflexiona sobre la relación entre innovación y crítica, una idea que expuso en 2016 y que sigue vigente para emprendedores y proyectos personales.
Por Marcos Esteban
Jeff Bezos, fundador y presidente ejecutivo de Amazon, sostiene que quien aspire a hacer algo nuevo debe aceptar que recibirá críticas. «Si pretendes que nadie jamás te critique, entonces no hagas nada nuevo», afirmó el empresario en 2016 durante la Code Conference, una reflexión que sigue circulando en redes sociales y que se ha convertido en una referencia habitual en el ámbito del emprendimiento y la innovación.
La frase surgió en un contexto concreto: Bezos respondía a una pregunta sobre la batalla legal entre el empresario Peter Thiel y el medio Gawker. En su respuesta, el fundador de Amazon explicó que resulta prácticamente imposible intentar algo diferente y conseguir al mismo tiempo que todo el mundo esté de acuerdo. Cualquier riesgo conlleva asumir que alguien va a criticar la decisión, y quien no pueda tolerarlo debería evitar hacer cosas nuevas o interesantes.
La idea, desligada de aquel episodio, puede trasladarse a otros ámbitos. Montar una empresa, cambiar de profesión, comenzar un proyecto personal o tomar una decisión que el entorno no comprende implica exponerse a comentarios negativos. La alternativa para evitarlos parece sencilla: no arriesgar, no destacar y mantenerse dentro de lo conocido. Precisamente ahí reside la contradicción que plantea Bezos: es difícil innovar buscando al mismo tiempo la aprobación de todos.
En el caso de Bezos, esa forma de pensar está ligada a su propia trayectoria. Fundó Amazon en 1994, cuando la compañía comenzó como una librería online. Más de tres décadas después, su actividad abarca el comercio electrónico, el entretenimiento y los servicios en la nube de Amazon Web Services. Bezos dejó la dirección ejecutiva en julio de 2021 y desde entonces ocupa el cargo de presidente ejecutivo, mientras Andy Jassy ejerce como presidente y consejero delegado.
Su reflexión sobre las críticas no habla únicamente de soportar comentarios desagradables. También apunta al riesgo que acompaña a cualquier decisión que se aparte de lo habitual. Sin embargo, eso no convierte automáticamente una crítica en una señal de que se está haciendo lo correcto. Una idea puede ser novedosa y estar equivocada, del mismo modo que una objeción puede señalar un problema real que convenga revisar.
Aquí aparece una diferencia importante. Aceptar que habrá críticas no equivale a ignorarlas. Una crítica bien argumentada puede servir para detectar un error, cambiar una decisión o mejorar una idea en desarrollo. Otra cosa son los comentarios que se limitan a desacreditar a quien intenta hacer algo diferente. La cuestión está en no utilizar la ausencia de críticas como requisito para actuar.
Las redes sociales han hecho todavía más visible esa situación. Cualquier decisión expuesta públicamente puede recibir opiniones en cuestión de segundos. Un proyecto puede gustar a cientos de personas y, a la vez, acumular comentarios negativos, por lo que buscar unanimidad en ese escenario se vuelve prácticamente imposible.
No hace falta fundar una empresa para encontrarse ante este dilema. Quien quiere dejar un trabajo estable para probar suerte en otro sector, decide volver a estudiar a los 40 años o pone en marcha un pequeño negocio puede provocar comentarios de su entorno. En esos casos, el miedo a equivocarse puede mezclarse con otro distinto: el miedo a que los demás vean que nos hemos equivocado. La frase de Bezos invita precisamente a separar ambas cosas.
Valorar los riesgos antes de tomar una decisión es prudencia. Renunciar únicamente porque alguien puede criticarla es algo diferente. El propio Bezos lo resumió aquel día de 2016: si haces algo interesante, habrá críticos. No se trata de convertir cada comentario negativo en una medalla ni de pensar que recibir críticas demuestra que una idea es buena. Se trata de asumir que hacer algo nuevo también implica aceptar que habrá personas que no lo entiendan, no lo compartan o, sencillamente, piensen que te estás equivocando.
