China ya exporta casi tantos coches como los que vende en su mercado
Las exportaciones de turismos chinos crecieron un 87,8% en julio hasta 918.000 unidades, mientras las ventas domésticas cayeron un 20,9%. Los vehículos de nueva energía lideran la expansión exterior.
Por Elena Lozano
China está acelerando su transformación como exportador mundial de automóviles ante el hundimiento de su mercado interior. Las ventas minoristas de vehículos de pasajeros en el gigante asiático cayeron un 20,9% interanual en julio, hasta 1,46 millones de unidades, mientras las exportaciones se dispararon un 87,8%, hasta 918.000 vehículos. La diferencia entre ambos mercados se estrecha mes a mes: las exportaciones de julio equivalieron ya a aproximadamente el 63% de las ventas minoristas realizadas dentro de China.
El giro estratégico es especialmente visible en la estructura de ventas de los fabricantes. Los vehículos destinados al extranjero representaron el 41% de las ventas de los productores de turismos, frente al 37% de junio y apenas el 21% en julio de 2025. En solo un año, la industria automovilística china ha pasado de depender fundamentalmente de su enorme mercado doméstico a apoyarse cada vez más en los mercados internacionales para sostener su producción.
El deterioro del mercado interno responde a una combinación de factores: debilitamiento del consumo, elevados precios del petróleo, agotamiento de la demanda adelantada por las ayudas públicas y una creciente cautela de los consumidores ante las grandes compras. En los siete primeros meses de 2026, las ventas minoristas de turismos acumularon 10,17 millones de unidades, un 20,3% menos que en el mismo periodo del año anterior.
El golpe es especialmente duro para los vehículos de combustión. Las matriculaciones de modelos de gasolina se desplomaron un 41% en julio, con una caída del 44% en los vehículos exclusivamente de gasolina. Los híbridos convencionales resistieron mucho mejor, con un descenso de apenas el 4%. En contraste, los vehículos de nueva energía mantuvieron una posición mucho más sólida y alcanzaron una penetración del 65,1% en las ventas minoristas del mercado chino.
Las exportaciones se han convertido así en el salvavidas del sector. En julio, las exportaciones de vehículos de nueva energía alcanzaron 540.000 unidades, un 147,8% más que un año antes. Entre enero y julio, estas exportaciones sumaron 2,77 millones de unidades, un crecimiento del 128,5%. Los eléctricos, híbridos enchufables y vehículos de autonomía extendida protagonizan buena parte de esta expansión y ya representaron el 58,8% de todas las exportaciones de turismos en julio, 14 puntos porcentuales más que un año antes.
Europa se encuentra entre los principales destinos de esta ofensiva. En junio, Bélgica recibió 57.217 vehículos chinos de nueva energía, Reino Unido 50.157, Alemania 17.900 e Italia 13.764. España recibió 14.974 unidades en ese mismo mes y, en el acumulado del primer semestre, contabilizó 72.723 vehículos de nueva energía procedentes de China, situándose entre los diez principales destinos mundiales. La expansión no se limita a Europa: Rusia, Brasil, Australia, México, Filipinas, Emiratos Árabes Unidos y Argelia fueron otros de los principales destinos de las exportaciones totales durante el primer semestre, con un crecimiento especialmente intenso en los mercados emergentes y del denominado Sur Global.
El cambio de estrategia responde a un problema estructural: China tiene una enorme capacidad industrial, pero su mercado interno ya no absorbe el mismo volumen de vehículos. La producción de turismos se situó en 2,22 millones de unidades en julio, apenas un 1,6% menos que un año antes, mientras las ventas mayoristas alcanzaron 2,25 millones. El fuerte crecimiento de las exportaciones está permitiendo mantener mucho más estable la actividad de las fábricas pese al desplome de las ventas nacionales.
Los fabricantes también recurren a estrategias industriales para entrar con mayor facilidad en otros mercados. Una de ellas consiste en utilizar plantas infrautilizadas de fabricantes tradicionales para producir localmente, como el acuerdo entre Geely y Ford para fabricar SUV eléctricos en una planta de la compañía estadounidense en España, una fórmula que permite a las marcas chinas acercarse a los mercados europeos y reducir las barreras asociadas a la importación. La presión sobre las compañías, entretanto, no desaparece: el margen de beneficio de la industria automovilística china se situó en apenas el 3,8% durante el primer semestre de 2026, lastrado por los costes elevados, la competencia feroz y las promociones crecientes.
