Trump prepara una prohibición de 90 días a las exportaciones de diésel para frenar los precios
La Casa Blanca ultima un veto temporal a las exportaciones de gasóleo que divide al Gobierno y enfrenta a la industria, a pocas semanas de las elecciones legislativas de noviembre.
Por Marcos Esteban
La Administración de Donald Trump prepara un plan para prohibir durante 90 días las exportaciones de diésel de Estados Unidos con el objetivo de aumentar la oferta interna y contener el fuerte encarecimiento de los combustibles. La medida, adelantada por Politico y confirmada parcialmente por el propio presidente, genera divisiones dentro del Ejecutivo y ha sido rechazada por la industria petrolera.
El precio medio del diésel en Estados Unidos se situaba esta semana en 6,52 dólares por galón, frente a los 5,61 dólares de hace un mes y los 3,69 dólares de hace un año, según datos de la asociación automovilística AAA. El combustible se encuentra en niveles récord después de que las guerras en Irán y Ucrania hayan reducido el suministro internacional de productos refinados.
Trump respaldó públicamente la idea de frenar las exportaciones y aseguró que ya la había planteado dentro de su Gobierno. «He dicho que no enviemos el diésel fuera. Producimos mucho diésel», declaró ante los periodistas. Según las fuentes consultadas, el mecanismo legal para aplicar la prohibición todavía se está estudiando, pero el presidente se inclina por anunciarla antes de que termine esta semana.
El objetivo declarado de la Casa Blanca es lanzar un paquete de medidas que reduzca el coste de la energía antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que los republicanos intentarán conservar sus mayorías en el Congreso. Las encuestas apuntan, por el momento, a una victoria contundente del Partido Demócrata.
Una prohibición de 90 días podría provocar una caída a corto plazo en los precios del diésel en algunas regiones de Estados Unidos, ya que los buques cisterna que originalmente transportaban el combustible destinado a Europa o Asia se reintroducirían en el sistema estadounidense, aumentando así la oferta nacional. Sin embargo, los expertos advierten de que las refinerías acabarían reduciendo la producción en respuesta a la pérdida de un importante mercado de exportación, lo que provocaría un aumento posterior de los precios.
Los productores estadounidenses de combustible se han opuesto al veto y advierten de que cualquier beneficio a corto plazo se vería contrarrestado por el encarecimiento posterior de otros combustibles, incluido el queroseno de aviación. El secretario de Energía, Chris Wright, se pronunció en contra de recurrir a una medida de este tipo y sostuvo que prohibir las exportaciones «no funciona» porque las refinerías producen simultáneamente diésel, gasolina y combustible para aviones. Si las empresas no pudieran exportar el excedente de diésel y se quedaran sin capacidad para almacenarlo, tendrían que reducir el ritmo de refinado, lo que disminuiría también la producción del resto de combustibles y presionaría al alza sus precios.
Wright planteó como alternativa alcanzar acuerdos voluntarios con las refinerías para aumentar el suministro disponible dentro de Estados Unidos, sin llegar a cerrar por completo las exportaciones. En la misma línea, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el secretario del Interior, Doug Burgum, han protestado contra la idea de una prohibición total, según personas familiarizadas con las discusiones internas. A las críticas se han sumado algunos congresistas republicanos y asesores de la Administración.
La Casa Blanca ha negado la información difundida por Politico. «Esta es otra historia falsa», aseguró un funcionario de la Administración al citado medio. No obstante, el debate sobre la medida es público y el propio Trump ha reconocido que respalda la idea de frenar las exportaciones.
Según una de las fuentes consultadas, lo que ha acallado las voces más sensatas dentro de la Casa Blanca es «esa preocupación apocalíptica por los precios en las gasolineras del tipo ‘todo se desmorona, tenemos que hacer algo’». Ese grupo, añadió, ha sido arrasado por el bando político, que sostiene que algo habrá que hacer.
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