Belén Rueda cumple 60 años y reivindica la constancia frente a las fórmulas milagrosas
La actriz Belén Rueda, que acaba de cumplir 60 años, defiende una filosofía de bienestar basada en la actividad física flexible, el trabajo de fuerza, el descanso y una rutina de cuidado de la piel, sin obsesionarse con la intensidad ni con parecer más joven.
Por Inés Benítez
Belén Rueda ha cumplido 60 años y lo ha hecho manteniendo una imagen física que sigue despertando interés. Sin embargo, la actriz insiste en que detrás de su bienestar no hay ninguna fórmula milagrosa, sino una combinación de actividad física, descanso y constancia. «Cuidarse no significa querer parecer más joven. Significa llegar a cada etapa sintiéndote bien, cuidar lo que tienes y disfrutar también del proceso», ha señalado.
Su profesión dificulta seguir una rutina deportiva idéntica durante todo el año. Los rodajes, los viajes y los compromisos profesionales hacen que sus horarios cambien con frecuencia, por lo que ha optado por una estrategia más flexible: mantenerse activa siempre que tiene ocasión. «Intento hacer algo de ejercicio prácticamente todos los días, aunque mi rutina cambia mucho dependiendo de los rodajes y viajes. Me gusta caminar, nadar y mantenerme activa», explica.
Su planteamiento parte de una idea sencilla. No considera necesario someterse a entrenamientos extremos para cuidar la salud y prefiere encontrar actividades que pueda incorporar a su vida. La constancia, en su opinión, pesa más que la intensidad puntual. «Creo que lo importante no es tanto hacer muchísimo ejercicio como encontrar una actividad que puedas mantener en el tiempo y que te haga sentir bien», afirma. Es una filosofía que también evita convertir el deporte en una obligación. Para Rueda, moverse debe formar parte de una rutina sostenible durante años, especialmente cuando las exigencias profesionales hacen imposible mantener horarios rígidos.
Entre sus formas de entrenamiento hay una que considera especialmente importante: el trabajo de fuerza. La actriz reconoce que ha incorporado este tipo de ejercicio a sus hábitos porque entiende que adquiere una relevancia especial a medida que pasan los años. «Intento hacer fuerza porque creo que es fundamental, especialmente a medida que cumples años», explica. Su objetivo, sin embargo, no es conseguir una apariencia física determinada. Rueda marca distancia con la idea de entrenar hasta el agotamiento o perseguir un cuerpo concreto. «No busco ‘machacarme’ ni tener un cuerpo determinado. Busco sentirme fuerte», afirma.
El deporte es solo una parte de su rutina de bienestar. El descanso ocupa otro lugar fundamental, especialmente después de jornadas de trabajo intensas. Cuando termina el día, intenta reducir el ritmo y alejarse de las obligaciones profesionales. «Cuando trabajo mucho, llegar a casa y poder bajar el ritmo es muy importante para mí. Procuro dejar el teléfono, leer un poco o simplemente estar tranquila», cuenta. No siempre consigue dormir todo lo que le gustaría. La propia actriz reconoce que sus horarios profesionales pueden dificultar que descanse las horas necesarias, pero intenta proteger ese momento siempre que las circunstancias se lo permiten.
La psicóloga especializada en sueño Núria Roure ha advertido sobre una tendencia bastante extendida: entender el descanso como algo que solo merece la pena cuando se han terminado todas las obligaciones. Desde su perspectiva, descansar debería formar parte de los hábitos de cuidado y no convertirse en una recompensa que llega únicamente cuando ya se ha completado todo lo demás.
En el caso de Belén Rueda, el cuidado de la piel se ha convertido también en una forma de marcar el final de la jornada. Desmaquillarse y limpiar el rostro son pasos que intenta mantener incluso cuando llega a casa cansada después de un rodaje. «Desmaquillarme, limpiarme la cara, ponerme mis productos… Es como decirle al cuerpo: ya está, el día se ha terminado», explica. La actriz reconoce que esa rutina se ha convertido prácticamente en un acto automático. «Limpiarme la cara. Siempre. Aunque llegue a casa agotada después de un rodaje, me desmaquillo y me limpio la piel. Es una de esas cosas que ya hago casi de manera automática», sostiene.
Como embajadora de Casmara, utiliza productos de la firma, entre ellos Deep Cleanser 3 in 1, antes de continuar con la hidratación. También señala entre sus favoritos la colección Golden Age. Más allá de los cosméticos concretos, Rueda concede importancia al propio ritual. «Me encanta cómo deja la piel, pero también el propio ritual de utilizarla. Creo que esos pequeños momentos de cuidado son importantes», explica.
Más allá del ejercicio, los cosméticos o las horas de sueño, Belén Rueda tiene una cosa clara: es importante ser constante, no sirve con hacer las cosas bien durante una temporada. A sus 60 años, la actriz no habla de fórmulas destinadas a detener el paso del tiempo. Su planteamiento es diferente: aceptar cada etapa, cuidar el cuerpo y conceder importancia también a esos pequeños momentos que permiten desconectar. Una filosofía que combina movimiento, fuerza, descanso y cuidado de la piel, pero que, sobre todo, huye de las soluciones rápidas. En su caso, el bienestar parece construirse a partir de gestos sencillos repetidos con regularidad. Y precisamente ahí encuentra la actriz buena parte de su secreto: no en una rutina perfecta, sino en la constancia con la que intenta cuidarse incluso cuando su trabajo le obliga a cambiar de ritmo.
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