Cinco años viajando por el mundo con dos hijas pequeñas: así se organizan y financian
Gloria y Jose han recorrido cinco continentes con sus hijas Candela y Lola, combinando teletrabajo, alquiler de su piso e intercambio de casas para sostener un estilo de vida nómada que consideran la mejor decisión de su vida.
Por Inés Benítez
Gloria y Jose llevan cinco años viajando de forma continua con sus dos hijas pequeñas, Candela y Lola. Lo que empezó como escapadas de fin de semana y algún viaje de dos meses se transformó en un modo de vida a tiempo completo cuando, durante el embarazo de su primera hija, vieron la oportunidad de hacerlo sin ataduras. Desde entonces han recorrido los cinco continentes y acaban de regresar de cinco meses en autocaravana por el norte de Europa, centrados en Noruega y Dinamarca.
La mayor, Candela, nació en abril de 2021 y a sus cinco años ya ha pisado los cinco continentes. La pequeña, Lola, con solo dos años, ha viajado por más de quince países. «Pensamos que ha sido la mejor decisión de nuestras vidas», aseguran. Su primer verano lo pasaron en el norte de España en autocaravana, siguieron con un mes en un apartamento en Roma y, cuando Candela tenía poco más de un año, se sintieron preparados para pasar seis semanas en Marruecos. Aquel viaje les mostró que viajar con niños abría posibilidades inesperadas de relación con la gente local: en las medinas, la bebé llamaba la atención y los desconocidos la cogían en brazos y le regalaban chucherías sin mediar palabra.
Después llegaron tres meses por México y Cuba, un país al que viajaron con miedo a que la niña enfermara y que, sin embargo, se convirtió en el lugar donde mejor les han tratado. Alquilaron un coche y recorrieron la isla desde La Habana hasta Baracoa, alojándose en casas de particulares. Mantienen contacto con Oda, la anfitriona de La Habana, y recuerdan a otras personas como Eusebio en Viñales o Jorge en Cienfuegos. Más tarde vinieron tres semanas en Egipto y cinco meses por Turquía, Grecia, Albania y Montenegro en autocaravana, con Gloria embarazada. En Turquía les invitaban a té para conversar con el traductor del móvil y en casi cada mercado su hija se iba con una pieza de fruta en la mano.
Ya siendo cuatro, probaron cinco semanas en Suiza en autocaravana. La logística se complicaba, pero confirmaron que viajar seguía siendo lo que querían hacer. Poco después dieron el gran salto: nueve meses por Asia —Singapur, Malasia, Filipinas, Indonesia, Brunéi, Camboya y Tailandia— con una estancia de casi dos meses en Australia que la pequeña comenzó al cumplir un año. De ese viaje recuerdan que una de las primeras palabras de Lola fue «rambután», una fruta tropical abundante en Malasia e Indonesia, y las sonrisas que provocaba cuando saludaba en el idioma de cada país.
El último gran viaje les ha llevado cinco meses por el norte de Europa, con Noruega y Dinamarca como ejes. Destacan sus parques infantiles, bibliotecas llenas de recursos lúdicos, museos con salas para la infancia y parques de atracciones como Legoland. Sin embargo, comparan esas sociedades con las de Asia o Latinoamérica y echan de menos «esa parte social» que tanto disfrutaron en otros lugares, ya que las consideran más individualistas.
Sobre la pregunta que más les hacen al volver a casa, la financiación, explican que Gloria es profesora y ha pedido una excedencia por cuidado de menor de tres años con cada una de sus hijas. Jose es autónomo y trabaja en «El viaje me hizo a mí», su blog de viajes, que se ha convertido en su principal fuente de ingresos. A ello se suma el alquiler de su piso. Señalan que en un viaje largo el ritmo es bajo y se gasta mucho menos que en unas vacaciones cortas, y que han combinado países caros con otros más económicos. En los nueve meses por Asia y Australia calcularon una media de unos 125 euros al día. El desglose incluyó 6.425 euros en vuelos, 7.204 en alojamientos, 8.370 en comidas y cenas, 4.357 en actividades y excursiones, 2.859 en otros transportes y 2.592 en pequeños gastos. El alojamiento es lo que más encarece un viaje, por lo que en los países más caros han recurrido al intercambio de casas o a la autocaravana.
La pareja también ha tenido que organizar la crianza y la educación de las niñas sobre la marcha, compaginando el trabajo con la vida en ruta. Aunque Lola no recordará gran parte de lo vivido, sus padres creen que viajar desde tan pequeña ya se nota en su personalidad. Candela, por su parte, dice que su país favorito es Australia por la cantidad de animales exóticos que vio en libertad.
