Cristina Martín Blasi: «El gran lujo del futuro será tener aquello que la tecnología no puede masificar»
La presidenta de Luxury Spain reivindica un concepto de lujo que va más allá del producto y defiende el potencial de España en el mapa internacional del sector.
Por Marcos Esteban
El lujo ya no se mide únicamente por el precio. Esa es la idea que defiende Cristina Martín Blasi, fundadora y presidenta ejecutiva de la Asociación Española del Lujo, Luxury Spain, y creadora de los International Luxury Awards, unos galardones que celebraron su segunda edición en Madrid con nombres como Eva Longoria, François-Henri Pinault, Miguel Ángel Moratinos, Esther Koplowitz, Albert Adrià o Peter Sisseck.
Para Martín Blasi, el sector ha experimentado una transformación profunda en los últimos años. «El lujo ha evolucionado muchísimo. Evidentemente, el producto sigue siendo importante, porque detrás de una pieza excepcional hay calidad, creatividad, artesanía, investigación y muchísimas horas de trabajo. Pero hoy el lujo va mucho más allá del objeto», explica. Tiempo, privacidad, bienestar, personalización, cultura, gastronomía o experiencias únicas forman parte ahora de ese concepto, al igual que la manera en que se produce un producto y los valores de la compañía que lo respalda. «El consumidor quiere saber quién está detrás de una marca, cómo se produce, qué historia tiene y cuál es su propósito», añade.
La empresaria resume esa evolución en una idea: «Para mí, el lujo contemporáneo es precisamente la unión entre excelencia y emoción». Y advierte: «Algo puede ser muy caro y, sin embargo, no transmitir absolutamente nada. El verdadero lujo empieza cuando existe una historia, una emoción y una excelencia difíciles de replicar».
La lista de premiados de esta segunda edición refleja esa filosofía transversal. Eva Longoria, cofundadora de Global Gift Foundation junto a María Bravo; François-Henri Pinault, presidente de Pinault Collection; Miguel Ángel Moratinos, subsecretario general de Naciones Unidas y Alto Representante de la Alianza de Civilizaciones; Esther Koplowitz; Lino Cattaruzzi, presidente de Google; Albert Adrià o Peter Sisseck comparten reconocimiento pese a desarrollar trayectorias completamente diferentes. «Nosotros no entendemos el lujo únicamente como una industria vinculada a determinadas marcas. Entendemos el lujo como excelencia, liderazgo, creatividad, innovación e impacto», señala Martín Blasi. Por eso, una personalidad del mundo empresarial, un gran chef, una institución internacional, un líder tecnológico o alguien con una importante dimensión filantrópica pueden pertenecer al mismo ecosistema cuando comparten una misma forma de entender la excelencia.
La transversalidad es una de las señas de identidad de estos galardones. «El lujo actual conecta cultura, empresa, gastronomía, tecnología, hospitality, sostenibilidad, innovación y compromiso social», afirma. El criterio con el que se construye la lista de reconocidos es claro: «Lo que buscamos son personas e instituciones que hayan conseguido transformar su ámbito y dejar una huella».
De cara al futuro, Martín Blasi anticipa una relación cada vez más estrecha entre lujo y tecnología, aunque con una paradoja. «La inteligencia artificial permitirá una personalización extraordinaria, pero, paradójicamente, creo que cuanto más tecnológica sea nuestra sociedad, más valor tendrá lo humano», sostiene. La conversación personal, el conocimiento del cliente, la atención excepcional o la artesanía podrían convertirse así en activos todavía más exclusivos. «El gran lujo del futuro será tener acceso a aquello que la tecnología no puede masificar: tiempo, humanidad, privacidad y experiencias verdaderamente irrepetibles», asegura.
Los premios también funcionan como escaparate de una industria española que, según Martín Blasi, tiene todavía margen para crecer internacionalmente. «España vive un momento extraordinario, pero todavía tenemos muchísimo recorrido», afirma. La lista de fortalezas es amplia: gastronomía, cultura, patrimonio, clima, lifestyle, hoteles, artesanía, moda, vinos y arquitectura. A ello se suma la transformación que está viviendo Madrid y el interés creciente que despierta España entre viajeros, inversores y grandes patrimonios internacionales.
Sin embargo, la fundadora de Luxury Spain señala un reto concreto: «Creo que durante muchos años hemos sido extraordinariamente buenos creando excelencia, pero no siempre hemos sido igual de buenos comunicándola y proyectándola internacionalmente». Hospitality, gastronomía, turismo, inmobiliario premium, vinos y espirituosos, moda, belleza, artesanía y diseño aparecen entre los sectores con mayor potencial. Y hay un elemento que, para ella, resulta especialmente difícil de replicar: «España tiene algo muy difícil de fabricar: una forma de vivir». Por eso, cuando se le pregunta cuál es el principal activo del país, responde con una sola palabra: «Nuestra identidad».
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