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Evolut

3 de octubre de 2026

Estilo de vida 6 min

El envejecimiento del parque automovilístico español eleva el riesgo en los viajes largos

La edad media de los turismos en España alcanza los 14,6 años y el 62% supera la década, según IDEAUTO. Un mecánico advierte de que un coche puede funcionar a diario pero no estar preparado para un trayecto de cientos de kilómetros.

El parque automovilístico español no deja de envejecer. La edad media de los turismos ha escalado hasta los 14,6 años, según el último informe elaborado por IDEAUTO a partir de los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). El número total de vehículos en España ha aumentado un 1,3%, hasta alcanzar las 31.706.927 unidades, y los automóviles con diez o más años de antigüedad ya representan el 62% del total. Dentro de este grupo, los vehículos de más de dos décadas concentran el 29,3% de la cuota, lo que supone que más de 9,2 millones de coches con esa antigüedad siguieron circulando durante el último año.

José López-Tafall, director general de ANFAC, alerta de que «el parque de vehículos en España sigue envejeciendo y la media de antigüedad de los turismos ya alcanza los 14,6 años». A pesar del esfuerzo de las marcas por impulsar la electrificación, el responsable considera «preocupante que casi un tercio de nuestros vehículos superen los 20 años de antigüedad». Esta realidad convive con un aumento de los desplazamientos por carretera en periodos vacacionales, lo que multiplica la exposición de los vehículos más antiguos a averías que podrían haberse detectado con antelación.

En ese contexto, el mecánico automotriz Luis Miguel García sostiene que «el mayor error antes de un viaje es pensar que, porque el coche funciona, no necesita una revisión». Tras años viendo vehículos con averías que podrían haberse detectado a tiempo, recuerda que muchos problemas no comienzan en la carretera, sino mucho antes, cuando pequeñas señales de alerta pasan inadvertidas. «Un coche puede funcionar perfectamente y no estar preparado para realizar un viaje de cientos de kilómetros», concluye.

Si tuviera que preparar un vehículo para un trayecto largo, García empezaría por los neumáticos. Son el único punto de contacto con el asfalto y, durante el verano, están expuestos al calor de la calzada y a los rayos del sol, factores que influyen directamente en su estructura. Una de las principales consecuencias de las altas temperaturas es el aumento de la presión del aire, lo que incrementa el riesgo de reventón y reduce la superficie de contacto con la carretera. «La presión debe comprobarse siempre en frío y ajustarse a la recomendada por el fabricante. Un neumático puede parecer que está bien y, sin embargo, tener un desgaste que solo se hace evidente cuando pasa varias horas circulando», explica el mecánico.

Pedro Álvarez, director de marketing de Michelin, incide en la misma idea: «el neumático es el nexo de unión entre el coche y la carretera, por lo que tiene que ser seguro, duradero y sostenible». Uno de los errores más habituales está relacionado con la presión; si es excesiva, provoca desgaste en la zona central de la banda de rodadura, mientras que una presión demasiado baja afecta principalmente a los extremos. Cuando el desgaste aparece únicamente en uno de los laterales, puede deberse a una alineación incorrecta de los ejes, lo que reduce hasta un 20% la vida útil del neumático y aumenta el consumo un 16%. La vida útil de estos elementos oscila entre los 40.000 y 50.000 kilómetros, aunque depende del tipo elegido, del uso y del mantenimiento. Los neumáticos de bajo coste, además de ofrecer menor agarre, suelen tener una vida útil más corta.

La revisión debe continuar bajo el capó. Comprobar el nivel de aceite, el líquido refrigerante, el líquido de frenos y el del limpiaparabrisas son operaciones básicas que apenas requieren unos minutos y que, según García, «ayudan a detectar pequeños problemas antes de que puedan ir a más». En cuanto a la batería, aunque el vehículo arranque con normalidad, las altas temperaturas pueden acelerar su desgaste. La DGT asegura que «los problemas en la batería son, de largo, las averías más frecuentes en carretera, casi siempre provocadas por descuidos de los conductores». Con una vida útil limitada de entre tres y cinco años, la batería requiere poco mantenimiento, básicamente una revisión periódica cada 10.000 kilómetros para comprobar la carga, pero no suele avisar cuando está a punto de agotarse.

García recomienda además comprobar el funcionamiento del sistema de refrigeración y del aire acondicionado antes de un viaje largo. «Son revisiones muy sencillas que muchas veces permiten detectar un problema antes de que aparezca en el momento menos oportuno, cuando el coche lleva horas circulando y está soportando un mayor esfuerzo», asegura. El mecánico insiste en que el vehículo suele avisar antes de una avería, pero esos pequeños síntomas se ignoran hasta que aparece un problema serio en plena carretera. «Una revisión preventiva antes de salir suele ser mucho más económica que una avería durante las vacaciones. Muchas veces la diferencia está en detectar el problema cuando todavía tiene una solución sencilla», concluye.

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Marcos Esteban

Autor

Cronista deportivo

Marcos Esteban cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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