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Evolut

31 de agosto de 2026

Estilo de vida 4 min

La caléndula, la planta decorativa que ahuyenta plagas y serpientes del jardín

La caléndula (Calendula officinalis) se consolida como una de las plantas ornamentales más resistentes para el clima español: aporta color casi todo el año, repele pulgones y mosca blanca, atrae insectos beneficiosos y disuade a las serpientes, con cuidados mínimos.

La caléndula se ha convertido en una de las plantas más valoradas para jardines, terrazas y balcones en España. Su nombre científico es Calendula officinalis y destaca por una floración prolongada, con flores en tonos amarillos y anaranjados que aportan color durante gran parte del año. Más allá de su valor ornamental, esta especie actúa como un aliado natural frente a insectos y otras amenazas habituales en exteriores, lo que la convierte en una opción muy apreciada para quienes buscan jardines bonitos y funcionales.

Conocida popularmente como «maravilla» o «botón de oro», la caléndula es originaria de regiones mediterráneas y de Egipto, y se adapta con facilidad a las condiciones climáticas de España. Su resistencia es una de sus grandes ventajas: puede soportar temperaturas de hasta tres grados bajo cero, lo que permite disfrutar de su presencia en gran parte del territorio nacional. Su crecimiento en forma de mata le permite alcanzar entre 50 y 70 centímetros de altura, aportando volumen y protagonismo a jardines, macetas y parterres. Gracias a su bajo nivel de exigencia, es una especie recomendada tanto para quienes se inician en la jardinería como para aficionados con experiencia que buscan una planta agradecida y de larga duración.

Uno de los aspectos más interesantes de la caléndula es su capacidad para proteger el entorno de forma natural. Esta planta ayuda a mantener alejadas plagas frecuentes como los pulgones o la mosca blanca, dos de los problemas más habituales en huertos y jardines domésticos. Al mismo tiempo, sus flores atraen a insectos beneficiosos como los sírfidos, pequeños aliados que actúan como depredadores naturales de numerosas plagas, contribuyendo al equilibrio biológico del jardín sin necesidad de recurrir a tratamientos químicos agresivos. Además, la caléndula puede desempeñar una función disuasoria frente a las serpientes.

La caléndula requiere pocos cuidados, pero seguir algunas pautas básicas permite disfrutar de una floración mucho más prolongada y vistosa. La ubicación es clave: necesita recibir luz solar directa para que los capullos se abran correctamente, aunque también tolera situaciones de semisombra durante las horas más calurosas del día. Si se cultiva desde semilla, hay que destacar que la germinación debe realizarse inicialmente en sombra y oscuridad antes del trasplante.

Respecto al riego, es importante mantener una humedad constante sin llegar al encharcamiento. El exceso de agua puede provocar la aparición de hongos y la pudrición de las raíces, uno de los principales riesgos para esta especie. También agradece sustratos ricos en materia orgánica y bien aireados, capaces de favorecer el desarrollo de unas raíces que pueden alcanzar hasta 30 centímetros de profundidad.

Aunque se trata de una planta muy resistente, la caléndula puede verse afectada por el oídio, un hongo que aparece como una capa blanquecina sobre las hojas e impide que la planta realice correctamente la fotosíntesis. Ante los primeros síntomas, es aconsejable aplicar tratamientos fungicidas a base de azufre. Más allá de sus beneficios en el jardín, la caléndula posee una larga tradición medicinal: sus propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias la han convertido en un ingrediente habitual en cremas, pomadas y productos de cosmética natural, utilizada especialmente para aliviar la dermatitis, tratar pequeñas quemaduras y cuidar pieles sensibles.

Marcos Esteban

Autor

Cronista deportivo

Marcos Esteban cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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