María Silvela e Icíar Montes: «Sería un sueño que el pádel fuera olímpico»
Las leyendas del pádel femenino español María Silvela e Icíar Montes viajan a Buenos Aires para disputar el FIP Senior World Cup, donde defienden el título conquistado en 2024. En una entrevista, expresan su deseo de que el pádel sea deporte olímpico y analizan el crecimiento global de la disciplina.
Por Iván Serrano
María Silvela e Icíar Montes, dos de las grandes leyendas del pádel femenino español, afrontan estos días un nuevo desafío con la selección española. El equipo, capitaneado por Carolina Navarro, compite desde este lunes y hasta el domingo 19 de septiembre en el FIP Senior World Cup que se celebra en Buenos Aires. Las ex jugadoras atienden a este medio antes de viajar a Argentina con un objetivo claro: revalidar el título conquistado en La Nucía en 2024 y sumar así su cuarto campeonato del mundo.
La cita no será sencilla. Argentina, histórica rival de España en el pádel, juega en casa y contará con el apoyo de su afición. «Va a ser complicado. No solamente juegas contra ellas, sino también contra la grada. Lo que chillan los argentinos y jalean es impresionante», reconoce Silvela. Sin embargo, lejos de intimidarse, la jugadora asegura que ese ambiente competitivo es un aliciente: «Me divierte competir y tener que concentrarte, olvidarte de si te animan a ti o no. Hay muy buen ambiente».
El regreso a Buenos Aires tiene un significado especial para ambas deportistas. «Es un sitio tan histórico, icónico... es un plus de motivación», señala Silvela, que recuerda que España y Argentina han sido los rivales tradicionales en este deporte. Montes, que fue seleccionadora durante diez años, conoce bien la logística del torneo: el sorteo se realizará durante la ceremonia de apertura, el mismo día de la llegada, y no se descarta un cruce temprano con las argentinas, ya que el equipo femenino no parte como cabeza de serie. En categoría masculina, en cambio, Argentina sí es cabeza de serie, por lo que un hipotético enfrentamiento con España se produciría, como muy pronto, en la final.
Para lograr el cuarto título, España confía en un bloque sólido que combina experiencia y vigencia competitiva. «Vamos con buen equipo, bien preparadas. Llevamos a una crack que sigue en activo dentro de las top, que es Lucía Sainz», destaca Silvela. La presencia de Sainz aporta un plus de nivel a un conjunto que, según Montes, forma «una piña» y mantiene intacta la ilusión por representar al país.
Precisamente, vestir la camiseta de la selección española es uno de los aspectos que ambas subrayan con más emoción. «Se me pone la piel de gallina. Oír el himno ahora mismo, lo pienso y se me saltan las lágrimas. Es que me supera. Es una cosa que te tiras de cabeza si hace falta», confiesa Silvela. Montes, que vivió muchos años esa responsabilidad desde el banquillo, ahora la afronta desde la pista: «Estamos encantadas. Nos hace mucha ilusión estar en el mismo grupo de edad y poder jugar juntas a día de hoy. Lo disfrutamos mucho».
Más allá del resultado, las dos ex jugadoras ponen en valor el crecimiento global del pádel. «Gracias a Dios ahora hay un montón de países que se están incorporando. Ya está muy globalizado», apunta Silvela. Ese desarrollo alimenta un anhelo compartido: que el pádel sea reconocido como deporte olímpico. «Sería un sueño, lo estamos deseando», afirman. La progresiva internacionalización del circuito y la incorporación de nuevas potencias refuerzan esa aspiración, mientras España y Argentina siguen protagonizando una rivalidad que, en Buenos Aires, vivirá un nuevo capítulo.
