Cabo Verde llora a 25 víctimas de un accidente de autobús en Fogo
La mayoría de los fallecidos son niños y adolescentes. Trece personas siguen hospitalizadas mientras una investigación busca explicar por qué el autobús salió de la carretera.
Por Iván Serrano
Cabo Verde ha detenido parte de su vida pública para guardar luto por 25 personas fallecidas en un accidente de autobús en la isla de Fogo. La mayoría de las víctimas eran niños y adolescentes, una circunstancia que ha convertido el siniestro en una tragedia que atraviesa familias, escuelas y pequeñas comunidades al mismo tiempo.
El accidente ocurrió el sábado 5 de septiembre en la carretera de montaña entre Chã das Caldeiras y Campanas de Cima. El autobús se salió de la vía y cayó unos 30 metros. Muchos de sus pasajeros eran estudiantes que regresaban de una excursión por el interior volcánico de la isla.
El viaje no había sido organizado oficialmente por los colegios. Reuters informó de que el conductor había preparado la excursión de forma privada para alumnos y que también murió. Esto explica por qué el impacto se reparte entre distintos centros educativos y localidades y no se limita a una sola escuela.
El balance médico del lunes mantiene la cifra de muertos en 25. Trece personas continúan ingresadas en el hospital regional y un niño ya ha recibido el alta. Dos pacientes necesitan una vigilancia más estrecha, aunque se encuentran estables. En el último parte no se consideraba necesario trasladar heridos a otra isla.
El Gobierno decretó dos días de luto nacional desde el domingo. Las banderas ondean a media asta y se cancelaron actos públicos. En São Filipe, las autoridades locales movilizaron servicios sanitarios, policía, bomberos y equipos municipales para atender a los supervivientes y acompañar a las familias.
Los funerales comenzaron el domingo. Inforpress relató cómo varias escuelas lloraban a estudiantes fallecidos y cómo se sucedían los entierros en las comunidades de Fogo. Es ahí donde la magnitud social del accidente se vuelve más visible: el número de 25 se traduce en aulas, grupos de amigos y familias que han perdido a personas muy jóvenes.
La causa del siniestro todavía no se ha establecido. El primer ministro Francisco Carvalho ha prometido una investigación seria y profunda. El examen del vehículo, de la carretera y de los testimonios de quienes sobrevivieron deberá determinar qué hizo que el autobús abandonara la calzada. Las primeras hipótesis técnicas no son todavía conclusiones oficiales.
Chã das Caldeiras se encuentra en el interior montañoso de Fogo, cerca del Pico do Fogo. Las carreteras atraviesan un terreno volcánico escarpado, un factor que ayuda a entender la gravedad de una caída de 30 metros, pero que no explica por sí mismo el origen del accidente.
La tragedia puede marcar un cambio en el debate sobre las excursiones privadas y el transporte colectivo de menores. Para que eso ocurra con fundamento, primero habrá que saber si el problema estuvo en el vehículo, en la vía, en la organización del trayecto o en otro elemento. La investigación será la que determine qué parte del sistema, si alguna, necesita cambiar.
Mientras tanto, el país vive dos ritmos. El institucional está marcado por el luto nacional y la futura investigación. El humano avanza con funerales, visitas al hospital y escuelas que regresarán a clase con ausencias imposibles de ignorar.
Los próximos datos importantes llegarán del hospital, donde quedan 13 personas, y de los investigadores. Cuando el luto oficial termine, esas dos líneas seguirán abiertas. La respuesta sobre la causa será la que convierta una pérdida ya irreversible en posibles medidas para evitar que una excursión similar vuelva a terminar de la misma manera.
