Ceuta rechaza convertirse en un macrocentro de estancia temporal para migrantes
El director general de Gobernación de Ceuta advierte de que la creación de grandes centros de acogida generaría un efecto llamada y reclama una política seria de retornos en la frontera sur de Europa.
Por Elena Lozano
El director general de Gobernación de Ceuta, Alfonso Conejo, ha advertido de que la ciudad autónoma no puede convertirse en un «macrocentro de estancia temporal» para migrantes, ya que ello provocaría un «efecto llamada». En declaraciones realizadas esta semana, Conejo ha subrayado que «esta no es la política que tiene que tener un país serio» y ha reclamado una política seria de retornos en la frontera de Europa.
La advertencia llega mes y medio después de que más de 72.000 migrantes procedentes de Marruecos accedieran a Ceuta, una crisis que, según el responsable de Protección Civil, supone «un antes y un después» para la ciudad. Aunque la situación ha mejorado, Ceuta todavía no ha recuperado la normalidad y las autoridades locales insisten en que no se han recuperado los niveles previos de seguridad y control fronterizo.
Conejo ha explicado que el Ejecutivo de Pedro Sánchez trabaja en el establecimiento de nuevos campamentos y que el Ministerio del Interior tiene previsto levantar en la ciudad dos Centros de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) con fondos procedentes de Europa. Sin embargo, ha considerado que esa línea no es lo que interesa a la ciudad autónoma. «Ceuta es España y una ciudad española no puede convertirse en un macrocentro de estancia temporal», ha remachado, porque además de no ser viable, provocaría una especie de efecto llamada.
El responsable ceutí ha señalado que España necesita una frontera del siglo XXI, con medios tecnológicos y de seguridad suficientes. «Todo el mundo ha visto» que no se dispone de esos medios, ha lamentado, y ha recordado que la crisis desencadenada a finales de julio puso de manifiesto que no hay recursos adecuados en la frontera. A su juicio, aunque la ciudad está acostumbrada a situaciones similares, la incursión de este verano ha marcado un punto de inflexión.
Para Conejo, la gestión de la frontera sur europea no es solamente una cuestión nacional. Ha explicado que algunas declaraciones de Bruselas daban a entender que lo que más preocupaba en Europa era que los migrantes no entraran en el espacio Schengen, y ha añadido que «esa no es la cuestión». Por ello, ha reclamado la implicación de la Unión Europea y ha denunciado que los recursos destinados a la resolución de expedientes también son insuficientes.
El director general de Gobernación ha criticado que un país como España no puede pasar 40 días sin que los medios del Estado se pongan a disposición de la ciudad. Ceuta, ha recordado, no tiene los recursos necesarios ni la categoría jurídica —está «a caballo entre un ayuntamiento y una comunidad autónoma»— para activar de un día para otro los medios necesarios. «La Policía Local no se puede reforzar en su número, tengo los policías que tengo para una ciudad en condiciones normales», ha lamentado. Sin embargo, ha añadido que el Estado sí puede destinar a Ceuta los guardias civiles y administrativos que quiera, y reforzar de un día para otro sus medios de seguridad.
Respecto a la colaboración de Marruecos, Conejo ha señalado que «no se trata de ser enemigo» ni de mantener una situación de hostilidad con el país vecino, pero ha reclamado que la política de colaboración sea «seria» y que «cuando no se colabore, que se vean las consecuencias de esa falta de cooperación». En ese sentido, ha abogado por abordar la cuestión de forma multidisciplinar, desde una perspectiva diplomática y, si es necesario, revisando las relaciones económicas o comerciales.
Marruecos es el principal socio comercial de España en África, con un comercio bilateral que alcanzó los 22.700 millones de euros en 2024. Las inversiones extranjeras directas en el país aumentaron un 55% en 2024, hasta los 1.640 millones de dólares, frente a los 1.050 millones de 2023. Marruecos es el destino del 3,4% de las exportaciones españolas y el primer destino de la inversión española en el continente, con un stock cercano a los 2.000 millones de euros, principalmente en combustibles, equipos mecánicos, vehículos, equipos eléctricos y plásticos.
La crisis migratoria de finales de julio ha puesto de relieve la necesidad de que Europa reaccione, según las autoridades ceutíes. El Gobierno de la ciudad insiste en que no se trata de una crisis migratoria al uso, sino de un desafío que requiere una respuesta coordinada y recursos suficientes para garantizar la seguridad y el control de la frontera sur de Europa.
