El Rey pide renovar el orden mundial frente a las guerras y las amenazas híbridas
Felipe VI clausura la primera jornada del Foro La Toja reclamando un orden internacional renovado ante los conflictos de Ucrania y Oriente Próximo, la transición energética, las amenazas híbridas y la regulación de la inteligencia artificial. Sánchez critica la autorregulación tecnológica y pide apoyo a los decretos de vivienda.
Por Marcos Esteban
El rey Felipe VI ha reclamado una renovación del orden mundial para hacer frente a las guerras, los retos globales pendientes y las nuevas amenazas que ponen en cuestión principios básicos como la seguridad, la soberanía o la integridad territorial. Lo ha hecho durante la clausura de la primera jornada del Foro La Toja-Vínculo Atlántico 2026, celebrado bajo el lema «el desorden mundial» y que ha contado con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
En su intervención, el monarca ha señalado que a estas alturas de 2026 «es preciso renovar el orden mundial» para responder a conflictos «algunas tristemente familiares y cercanas como los de Ucrania y Oriente Próximo», así como a desafíos como «la inaplazable transición energética». A ellos ha sumado las llamadas amenazas híbridas, que «ponen en jaque principios básicos como la seguridad, la soberanía o la integridad territorial». Felipe VI ha añadido un cuarto frente que enlaza con el debate actual entre la Unión Europea, Estados Unidos, China y los gigantes tecnológicos: «La necesaria regulación de la inteligencia artificial que la sujete al control humano y la oriente hacia el bien común».
El Rey ha advertido de que el concepto de «desorden mundial» no es «un término absoluto, definitivo e irreversible, sino relativo a la erosión de un orden concreto: el que la comunidad internacional logró alcanzar en la posguerra mundial». Entre los «frutos irrenunciables» de ese modelo ha enumerado la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Carta de las Naciones Unidas, el ensanchamiento de la comunidad internacional, la creación de múltiples organismos internacionales, el desarrollo del comercio global, el incremento de la cooperación, los avances en medicina y educación y «la construcción de la Europa unida».
No obstante, ha reconocido que ese orden contiene también «asimetrías, desigualdades o procedimientos anquilosados que abocan a la parálisis». Por eso ha pedido no caer en la «idealización excesiva» del sistema precedente, dado que algunos de los problemas y conflictos actuales «son en realidad consecuencia de sus limitaciones y de lo que podríamos llamar sus defectos de diseño». En este punto, ha llamado a escuchar las voces críticas: «Prestemos atención, no todas son destructivas o desmesuradas. Por debajo de la crispación de nuestros días puede haber razones sensatas que nos lleven a perfeccionar lo perfectible, a reformar lo reformable».
Felipe VI ha defendido así un «inconformismo razonado y sereno» en el que «pueden confluir muchas de las sensibilidades —nacionales e individuales— que participan del vínculo atlántico», no solo en la esfera política, sino también en las universidades, los centros de investigación, los servicios públicos, las empresas y la sociedad civil. «Es un esfuerzo que merece la pena, y debemos hacerlo juntos», ha subrayado.
El monarca ha reiterado la vigencia del vínculo atlántico en el año en que se celebra el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos. A su vínculo personal con ese país y con Canadá, donde fue estudiante, ha sumado su posición actual como jefe de Estado «de una de las grandes democracias europeas». «Busquemos los necesarios espacios de confluencia. Entendamos el orden mundial como proceso; la cooperación internacional como proceso; la construcción europea también como proceso», ha insistido, antes de concluir que «el desorden no tiene por qué ser una fase terminal, sino un estadio que nos conduzca a un orden internacional mejor, más justo, más sólido, más inclusivo y más adaptado a las nuevas necesidades».
En la inauguración del foro, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha criticado la autorregulación de las grandes tecnológicas. «Ayer vimos una foto que a mí personalmente me pareció claramente insuficiente al otro lado del Atlántico: el presidente de Estados Unidos diciéndole a los grandes tecnooligarcas que se tienen que autorregular», ha cuestionado. «Creo que es un error poner en manos del zorro el cuidado del gallinero», ha añadido, defendiendo que «esto no va de pactos voluntarios entre tecnooligarcas y de autorregulación. Esto va de obligaciones legales, de escrutinio público, de control social, de supervisión gubernamental y también, por qué no decirlo, de asunción de responsabilidades incluso penales».
Sánchez también ha aprovechado su intervención para pedir apoyo a los decretos de vivienda «por pura humanidad», después de conocer el rechazo del PNV al segundo decreto. El Foro La Toja-Vínculo Atlántico persigue fortalecer la alianza atlántica y el diálogo político en un contexto internacional marcado por la incertidumbre.
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