Sánchez busca reactivar la precampaña con la Cumbre Iberoamericana tras la tragedia de Urda
La Cumbre Iberoamericana llega en plena crisis por el accidente ferroviario de Urda, con la dimisión de Óscar Puente y una precampaña socialista que intenta recuperar el tono de confrontación con la derecha, tomando como referencia la presencia de Javier Milei.
Por Inés Benítez
La Cumbre Iberoamericana que acoge Madrid llega en un momento especialmente delicado para el Gobierno de Pedro Sánchez. El accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha dejado 69 fallecidos, ha trastocado una cita que el PSOE contemplaba como uno de los hitos de su precampaña. Lo que debía proyectar la agenda política del presidente se ha convertido en un punto de inflexión marcado por la tragedia y por la gestión de la crisis.
Tras una semana dominada por el luto y las críticas, los socialistas se preparan para recuperar el pulso electoral y retomar los actos de campaña este viernes en Valencia. En ese regreso, la presencia de Javier Milei y de otros líderes de la derecha latinoamericana les ofrece un marco que consideran útil: volver a situar en primer plano el mensaje contra la ultraderecha. Hace apenas dos semanas, el presidente argentino visitó España y llamó a Sánchez «impresentable dictador». Entonces, los socialistas aprovecharon la visita para cargar contra el PP y Vox, a los que acusan de proponer no «alternancia», sino «involución», citando como ejemplo la Argentina de Milei.
El accidente, sin embargo, seguirá pesando sobre la agenda y sobre un Gobierno cuestionado. Óscar Puente acaba de dimitir. El ministro era la figura más política del Gobierno y, hasta este martes, la más expuesta en la crisis. Su salida les hace perder un perfil clave en la campaña del 29-N y, según el análisis publicado, al principal ariete político del presidente. La apertura de la cumbre llega justo después de una comparecencia en la que la mayoría de los grupos le pidieron que dejara su cargo y lanzaron duras críticas contra el Gobierno y su gestión ferroviaria.
La cita también ha perdido algunos de sus apoyos previstos. Estaban en el horizonte el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la mexicana Claudia Sheinbaum, pero ninguno de los dos viajará a Madrid. Tampoco acudirá la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sobre la que pesan sanciones de la Unión Europea. Brasil, México y Venezuela estarán representados por sus ministros de Exteriores. Moncloa podría intentar aprovechar esas ausencias para reforzar el mensaje de campaña contra la ultraderecha.
La mayoría de los mandatarios que acudirán se sitúan en la derecha o la centroderecha, con Javier Milei y el chileno José Antonio Kast como principales exponentes. Entre los asistentes estarán también los presidentes de Bolivia, Rodrigo Paz; Costa Rica, Laura Fernández; Honduras, Nasry Asfura; República Dominicana, Luis Abinader; y Andorra, Xavier Espot. Con ese escenario, los socialistas podrían tratar de presentar a España como uno de los pocos espacios de izquierda que resisten el avance de la derecha, un argumento que quieren trasladar a los mítines.
En Moncloa aseguran que Sánchez y Milei no tienen previsto mantener una reunión bilateral. La tensión, no obstante, procede de la última visita del presidente argentino, cuando llamó a Sánchez «impresentable dictador» y «delincuente ladrón». El Ministerio de Asuntos Exteriores condenó entonces «los insultos y calumnias» dirigidos por Milei contra el presidente. Un posible cruce entre ambos se trasladaría al plenario del jueves, que presidirá Felipe VI en la Galería de las Colecciones Reales. En el Gobierno dan por hecho que habrá discrepancias, porque la cumbre reúne a mandatarios con posiciones muy distintas.
El programa comienza este miércoles con un perfil más institucional. La inauguración oficial será por la tarde en el Teatro Real, presidida por los Reyes, con intervenciones de Felipe VI, Sánchez y el secretario general iberoamericano. Después, los Reyes ofrecerán una cena a las delegaciones en el Palacio Real. Ese mismo día participará Sánchez en el encuentro empresarial iberoamericano. El jueves llegará la jornada más política, con la sesión plenaria, precedida por la fotografía oficial de los mandatarios y seguida de un almuerzo. Según Moncloa, la inteligencia artificial y su aplicación en la Administración pública tendrán peso entre los asuntos de la cumbre.
El PSOE afronta así una semana especialmente difícil. La precampaña que había diseñado, con un tono festivo y bautizada como «la campaña del amor», ha perdido encaje tras la tragedia. Distintas voces socialistas admiten que recuperar ese pulso será complicado, pero ven en la cita iberoamericana una oportunidad para que Sánchez vuelva al registro institucional y traslade el foco al escenario internacional. El regreso a los mítines tendrá que convivir con una campaña marcada por la crisis ferroviaria y por la salida de un ministro que era también cabeza de lista del PSOE, a solo 26 días de las urnas.
Fuente: 20minutos.es
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