Sánchez estudia adelantar las elecciones al 29 de noviembre tras el rechazo de Junts a los decretos de vivienda
El presidente del Gobierno baraja la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre después de que PP, Vox y Junts hayan anunciado su voto en contra de los dos decretos de vivienda que se votan este viernes en el Congreso. El Ejecutivo considera la medida como una respuesta excepcional ante lo que califica de fracaso parlamentario.
Por Elena Lozano
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estudia la posibilidad de convocar elecciones generales el próximo 29 de noviembre. La decisión, aún no confirmada, responde al anuncio de PP, Vox y Junts de votar en contra de los dos decretos de vivienda que el Consejo de Ministros aprobó el pasado martes y que este viernes llegan al Congreso de los Diputados. Fuentes del Ejecutivo han señalado que el equipo de Sánchez ya trabaja en este escenario.
La fecha del 29 de noviembre es la más probable si el adelanto se precipita tras la votación parlamentaria. En caso de no convocarse de inmediato, la convocatoria podría desplazarse a la semana siguiente, coincidiendo con el puente de la Constitución, que este año cae en domingo. El Gobierno había confiado hasta última hora en que Junts respaldara el primero de los decretos, el que incluye el grueso de las medidas de vivienda, como la protección frente a los desahucios. Los siete votos de la formación independentista eran imprescindibles ante el rechazo anunciado del PP y Vox.
Sin embargo, la noche del jueves, los órganos directivos de Junts decidieron por unanimidad votar en contra. Lo hicieron con argumentos que, según el Ejecutivo, no habían planteado durante la negociación, en la que el Ministerio de Vivienda aceptó e incorporó sus propuestas de incentivos fiscales para propietarios e inquilinos. La medida excepcional que baraja el Gobierno depende en parte de lo que ocurra en las próximas horas en el Congreso, donde la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, tiene previsto plantear alternativas para salvar la norma. El requisito de Junts para presentar una nueva propuesta pasa por que el Gobierno retire los decretos, algo que el Ejecutivo ya ha descartado.
Desde la coalición gubernamental transmitieron que dejarían que PP, Vox y Junts se retratasen en la votación. «Ha llegado la hora de la verdad. PP, Vox y Junts deben elegir: o están con la mayoría social o con los especuladores. Mañana, su voto les retratará ante generaciones enteras», escribió Sánchez pasada la medianoche. El Gobierno considera que lo ocurrido con las movilizaciones por la vivienda puede actuar como aglutinador de los partidos a la izquierda del PSOE, uno de los puntos más débiles para evitar un ejecutivo del PP con Vox.
La crisis de la vivienda ha colocado al Ejecutivo ante una negociación especialmente compleja. El problema no se limita al contenido de las medidas, sino a la necesidad de reunir apoyos suficientes. El Gobierno necesita mantener el respaldo de Sumar, intentar atraer a Podemos y, al mismo tiempo, conseguir que Junts no vote en contra. La aritmética parlamentaria obliga a combinar posiciones que no siempre coinciden. La votación en el Congreso llega en un escenario de incertidumbre, especialmente por la posición de Junts, que ha pasado de dar garantías a anunciar su rechazo.
El episodio ha situado los desahucios y el acceso a la vivienda en el centro de la agenda política. La presión se ha trasladado a las calles, con protestas y acampadas que reclaman medidas de mayor alcance para los inquilinos. En ese contexto, el Gobierno aceleró la tramitación de sus propuestas, pero la rapidez no ha eliminado las discrepancias entre sus posibles aliados parlamentarios. El desenlace de la votación de este viernes determinará si Sánchez activa finalmente el adelanto electoral o si, por el contrario, busca una salida alternativa para salvar los decretos.
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