Carolina Marrero, electricista venezolana, combina la obra con las redes sociales en San Sebastián
La electricista venezolana Carolina Marrero, de 29 años, compagina su trabajo en obra con la creación de contenido en redes sociales tras dejar la policía en su país.
Por Inés Benítez
Carolina Marrero, una electricista venezolana de 29 años, compagina su trabajo en obra con la creación de contenido en redes sociales desde San Sebastián. Antes de instalarse en España fue policía en Venezuela, pero un cambio radical de rumbo la llevó a formarse en electricidad y a iniciar una carrera que hoy le ha permitido reunir miles de seguidores en Instagram y TikTok.
Según relató en el pódcast Sector Oficios, sus comienzos no fueron fáciles pese a haber completado cerca de 900 horas de formación teórica y práctica. «En ese momento yo cobraba 1.980 euros que, para una persona que viene saliendo de la escuela, es muchísimo», explicó sobre su primer empleo en una empresa de reformas. Aunque figuraba como ayudante en el contrato, en la práctica realizaba labores de electricista principal, un desajuste entre la categoría formal y las funciones reales que marcó sus primeros meses en el oficio.
La exigencia física de las reformas tradicionales la llevó después a darse de alta como autónoma, orientando su actividad hacia la actualización y la seguridad de las instalaciones eléctricas. Desde esa posición defiende el cumplimiento estricto de la normativa electrotécnica. Entre sus recomendaciones figura la sustitución de los cableados de tela, que considera obsoletos, por centralizaciones modernas, así como la instalación de dispositivos de protección de última generación, como diferenciales tipo AC y protecciones contra sobretensiones.
Marrero sostiene que el rigor técnico debe prevalecer sobre el beneficio económico inmediato. «Ese boletín me vale por 20 años. ¿Y si en 3 años se te prende fuego la casa?», advierte, en referencia al intrusismo y a las certificaciones fraudulentas otorgadas sin revisión técnica. Para la electricista, un boletín firmado sin comprobación real no solo pone en riesgo a quien lo emite, sino sobre todo a quienes viven o trabajan en los inmuebles afectados.
Su perfil digital cobró impulso tras su visita a la feria tecnológica Matelec, un hecho que la animó a dar mayor alcance a su presencia en Instagram y a conectar con electricistas de toda España. «Estoy bastante contenta más allá de haberme creado las redes, de mostrar mi trabajo y de darle visibilidad a este sector», declaró sobre el impacto de su actividad online.
Más allá de utilizar sus cuentas como canal para captar proyectos autónomos, la electricista aprovecha su visibilidad para asesorar en tiempo real a otros profesionales ante incidencias complicadas, junto a compañeros del sector. Al mismo tiempo, considera que la tecnología debe servir para el desarrollo profesional y no como una distracción que haga perder tiempo al usuario. «Animo a la juventud a que estudien, que se formen, que dejen el móvil a un lado, que dejen las redes sociales y dejen de darle al dedo para arriba viendo el TikTok», concluyó.
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