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Evolut

25 de octubre de 2026

Sociedad 5 min

Reírse en un tanatorio es una reacción nerviosa involuntaria, según la psicología

Según especialistas citados por la psicología y la neurociencia, reír en un funeral no indica falta de respeto, sino una respuesta automática del cuerpo ante la tensión emocional.

Hay momentos en los que una risa puede parecer un gesto ofensivo o una falta de respeto, por ejemplo cuando alguien se ríe en un tanatorio o durante un funeral. Sin embargo, según la psicología, esa reacción no tiene por qué interpretarse como insensibilidad. Se trata, en la mayoría de los casos, de una risa nerviosa que aparece como una forma de liberar la tensión emocional.

Este fenómeno funciona como un mecanismo de regulación que se activa cuando el cerebro se enfrenta a niveles altos de estrés. En esas circunstancias, la risa no tiene relación con la alegría. El cerebro recurre a ella para amortiguar el impacto de emociones intensas, como la tristeza ante la muerte de un ser querido. Diversas investigaciones neurocientíficas señalan que, ante una carga emocional elevada, el sistema nervioso puede provocar reacciones aparentemente contradictorias, como llorar de alegría o reír en momentos dolorosos.

Margaret Clark, profesora de Psicología en la Universidad de Yale, estudió las llamadas «expresiones dimorfas», un fenómeno en el que la manifestación externa no coincide con lo que la persona siente por dentro. «Cuando estás abrumado y sientes algo demasiado intenso, expresar lo opuesto parece regular esa emoción inicial», explicó Clark en declaraciones recogidas por la emisora WHYY.

Desde la neurociencia, Jordan Raine, investigador de las vocalizaciones humanas no verbales en la Universidad de Sussex, atribuye esta reacción a un conflicto entre dos regiones cerebrales. Por un lado, las estructuras corticales, encargadas de valorar lo que ocurre y decidir cómo actuar. Por otro, el cerebelo, una zona más antigua desde el punto de vista evolutivo que participa en respuestas automáticas. Cuando un estímulo genera una sobrecarga emocional, las estructuras corticales tienen más dificultades para controlar la respuesta, y aparece una risa que escapa al control consciente.

Steve Ellen, director del Programa de Oncología Psicosocial de Melbourne, resumió la idea así: «Nuestro propio cuerpo nos lleva a reír para aliviar la tensión, incluso cuando preferiríamos mantenernos serios». Por su parte, el neurocientífico V. S. Ramachandran distingue entre la risa provocada por situaciones trágicas, que según su perspectiva se origina en la garganta, y la que surge del humor, que nace en el abdomen. Esa diferencia puede hacer que los demás perciban la reacción como fuera de lugar. «Tenemos esa reacción porque queremos hacernos creer que aquello horrible que encontramos no es tan terrible como parece».

Reírse en el tanatorio tampoco significa que una persona no esté atravesando un duelo. Una reacción puntual no permite saber el dolor que alguien experimenta ni el tipo de relación que mantenía con el fallecido. El duelo se manifiesta de formas muy distintas: hay quien llora abiertamente, quien permanece en silencio, quien siente irritabilidad o quien pasa por varias emociones en cuestión de horas. Por eso, no derramar una lágrima tampoco equivale a indiferencia.

Andrea Trujillo Estrada, psicóloga de Blua de Sanitas, explicó a CuídatePlus que la risa en momentos poco apropiados suele ser «una reacción involuntaria del cerebro ante situaciones de tensión o incomodidad». Añadió que influye también la llamada «prohibición implícita»: cuando somos conscientes de que no debemos reírnos, la risa se vuelve más difícil de controlar, porque la mente, al concentrarse en evitarla, le da más importancia. Asimismo, puede responder a la disonancia cognitiva, es decir, a la contradicción entre lo que sentimos y lo que se espera de nosotros.

Para controlar la risa en los momentos más inoportunos, la especialista recomienda practicar la respiración profunda, que ayuda a tranquilizar la mente y recuperar la concentración. También sugiere redirigir la atención cuando se percibe que la risa está a punto de aparecer: «Si sientes que la risa está por llegar, intenta concentrarte en algo diferente, como una tarea o un pensamiento más serio. Esto puede distraerte y evitar que la risa se haga más fuerte».

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Inés Benítez

Autor

Redactora cultural

Inés Benítez cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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