Ceuta vuelve a manifestarse contra la «nueva normalidad» migratoria
Decenas de ceutíes se concentran por segunda vez en tres días ante la Delegación del Gobierno para exigir seguridad y el retorno a la normalidad dos meses después de la entrada de más de 80.000 migrantes.
Por Inés Benítez
Decenas de ceutíes han vuelto a concentrarse este sábado ante la sede de la Delegación del Gobierno en Ceuta para mostrar su rechazo a la denominada «nueva normalidad» que, aseguran, se ha instalado en la ciudad desde la entrada masiva de migrantes a través de la frontera con Marruecos. La protesta, convocada por el Foro Ciudadano de Ayuda a Ceuta y Melilla, es la segunda que se celebra en apenas tres días y ha transcurrido de forma pacífica y sin incidentes.
Los manifestantes han reclamado «derechos, seguridad y la recuperación de la normalidad» dos meses después de que más de 80.000 personas cruzaran de forma irregular la frontera. Bajo el lema «Por la seguridad de las mujeres de Ceuta. Por los derechos de los niños. Por nuestros mayores y dependientes. ¡Exigimos normalidad!», los convocantes han denunciado la situación de abandono que, afirman, sufre la ciudad autónoma. «Ceuta está abandonada después de 60 días. Estamos desesperados, queremos un decreto para que haya una expulsión inmediata. Tenemos un Gobierno que no nos apoya. Esto no es normalidad», han declarado fuentes de la organización.
Entre las principales demandas de los concentrados figura la necesidad de garantizar la seguridad de los ciudadanos y recuperar la vida cotidiana anterior a la llegada masiva de migrantes. Los organizadores han subrayado que los niños deben poder acudir al colegio, desplazarse con seguridad y pasear por la ciudad sin temor. También han puesto el foco en las personas mayores y dependientes, colectivos que consideran especialmente vulnerables ante la situación actual. «Nos están poniendo campamentos por todos lados y nos negamos a acostumbrarnos. Queremos que nos devuelvan nuestras vidas y que todos los inmigrantes que han entrado de manera ilegal vuelvan a Marruecos», han reivindicado.
La concentración ha incluido una pancarta con el mensaje «Nos venden el sol de Madrid para tapar las sombras de Ceuta», en alusión a la percepción de que las autoridades minimizan la gravedad de la crisis. Al cierre del acto se leyó un manifiesto en el que se agradeció el trabajo de los servicios públicos y se concluyó con una advertencia: «No está en nuestros planes acostumbrarnos a esta nueva normalidad».
Una segunda concentración, de carácter nocturno, partió de los Jardines de la Argentina y concluyó también ante la Delegación del Gobierno, donde los manifestantes se unieron a las personas que permanecen en el entorno de la playa del Trampolín. Bajo el grito de «¡los caballas nunca se rinden!», los asistentes leyeron un manifiesto en el que reiteraron su rechazo a la situación y su exigencia de soluciones inmediatas. La jornada refleja la creciente tensión social en la ciudad, donde miles de personas continúan durmiendo en la playa del Trampolín más de dos meses después de la entrada masiva.
Las autoridades han reforzado la presencia policial en la zona para proceder al desalojo progresivo del arenal antes de la visita de los Reyes el próximo 13 de octubre. La falta de plazas en los campamentos habilitados por el Gobierno sigue siendo el principal obstáculo para trasladar a todas las personas que permanecen en la playa, mientras se acondicionan nuevos espacios de acogida, entre ellos uno situado cerca de la frontera del Tarajal. La Policía Nacional ha desplazado a Ceuta dos vehículos blindados BMR y un todoterreno Vamtac S3, sin munición, para apoyar el operativo.
Los convocantes han advertido de que la paciencia de los vecinos tiene un límite y han vinculado su descontento con el calendario electoral. «Si el 29 de noviembre hay elecciones, el sanchismo tiene que acabar», han añadido, dejando entrever que la crisis migratoria podría tener consecuencias políticas. Por el momento, las concentraciones se mantienen como el principal cauce de expresión de un malestar que no cesa y que exige respuestas concretas a una situación que la ciudad considera insostenible.
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