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Evolut

26 de octubre de 2026

Sociedad 6 min

Decenas de perros y gatos esperan hogar en Madrid mientras las protectoras se saturan

La protectora Salvando Peludos, en Villamanta, alberga cerca de 240 animales a la espera de familia, muchos de ellos con dificultades añadidas para ser adoptados, en un contexto de caída de las adopciones en España.

Unos 130 gatos y 110 perros buscan una familia en la protectora y santuario Salvando Peludos, situado en el municipio madrileño de Villamanta, a unos 40 kilómetros de la capital. Entre ellos hay animales como Amapola, Papuchi, Muller o Arroyo, que aguardan a la persona adecuada mientras más de 200 voluntarios procuran que su día a día se parezca lo más posible al de un hogar, algo que, según subraya la entidad, no puede sustituirse.

Cada uno de estos animales tiene una historia propia, y muchas de ellas explican por qué les cuesta tanto encontrar familia. Muller es una perra de raza pitbull de nueve años que lleva seis en la protectora. Fue recogida de debajo de una caravana tras una reyerta entre dos familias en una boda en El Álamo. «Hubo una evacuación, la gente tenía miedo y lo dejaron todo allí, incluso sus animales», explica Fernando Sánchez, presidente de la Fundación Salvando Peludos. Fernando describe aquel rescate como «una odisea por la dificultad de sacar a todos los animales». En total, la protectora incautó más de 20 perros, 50 gallinas y gallos de pelea, algunos caballos y varias ovejas. La perra estaba embarazada y tuvo a sus cachorros en el centro; todos fueron adoptados, pero ella, por su edad y por pertenecer a una raza potencialmente peligrosa, sigue sin que nadie la quiera.

Esa es, según Fernando, una cruda realidad: no todos los animales tienen las mismas probabilidades de ser adoptados. La pertenencia a razas potencialmente peligrosas es uno de los principales motivos de estancias prolongadas en los refugios, señalado por el 68,2% de las organizaciones entrevistadas por la Fundación Affinity en el estudio «Él nunca lo haría». A continuación aparecen las enfermedades crónicas (57,2%), el tamaño grande (50,7%) y la edad (48%). Papuchi acumula dos de estos factores: tiene nueve años y padece leishmaniosis. El presidente de la protectora lamenta que «la gente no lo adopta por esta enfermedad, aunque solo haya que darle una pastilla diaria». «A muchas personas les da respeto acoger a un animal enfermo», reflexiona.

Algo similar ocurre con Amapola, una gata rescatada de una persona con síndrome de Noé. El animal vivía hacinado con más de 50 gatos, por lo que le cuesta confiar en las personas y necesita un hogar sin más felinos. Además, según relata la coordinadora de la protectora, Katia Berazouskaya, «tiene doce años, le falta un ojo y presenta una leve ataxia, por lo que está costando mucho encontrar una familia que lo adopte». Otro caso complicado es el de Arroyo, un perro arrojado de un coche en marcha en la A-5. Como consecuencia, le faltan los dientes delanteros y ha quedado ciego.

La edad también influye de manera decisiva en las adopciones. Según el informe «Mi historia continúa contigo», presentado por Tiendanimal, el 42,45% de los perros que encuentran familia son jóvenes, de entre uno y tres años, y el 11,57% son cachorros de menos de un año. Solo el 9,29% son perros senior, de más de ocho años. En la protectora, esta situación se refleja en la pareja de galgos formada por Peter y Greg, que ya han sido adoptados junto al resto de su camada y se irán con sus familias al cumplir los tres meses. Sus padres, en cambio, siguen esperando. La pareja fue encontrada en una nave de Illescas (Toledo) tras la muerte de su dueño, once días antes, sin que nadie se hiciera cargo. «Cuando los recogimos nos dimos cuenta de que la galga había tenido cachorros hace poco y, al prestar atención, escuchamos los aullidos de las crías», recuerda Fernando.

La protectora pide adopciones responsables, aunque reconoce que no puede endurecer demasiado los requisitos en un entorno con cada vez menos adoptantes. El año pasado ingresaron en los centros de acogida de España 285.720 animales, de los cuales 169.268 eran perros y 116.452 gatos. «Hay cada vez más animales, pero muchas personas siguen priorizando la compra frente a la adopción. Las protectoras están colapsadas», afirma Fernando. Los datos respaldan esa percepción: en 2025 las adopciones de perros y gatos cayeron a mínimos desde la pandemia. Se adoptaron unos 120.000 animales de los 285.720 disponibles, es decir, el 42% del total que llegó a los centros. Respecto a 2024, la adopción canina cayó un 18%, y la felina también retrocedió, con 48.000 gatos adoptados de los 116.000 recogidos, un 14% menos que el año anterior.

Más allá de la protectora de perros y gatos, el santuario de Salvando Peludos acoge también vacas, ovejas, cabras, pavos e incluso un cerdo llamado Bollito. Es un espacio que da cobijo a más de 200 animales cuya vida probablemente habría terminado si estuvieran en una granja. Allí vive Sella, una vaca a la que le falta una pata y que ya ha rechazado dos prótesis, y cuya llegada se produjo cuando varios veterinarios que trabajan con la fundación la encontraron durante una actividad en el río Sella.

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Marcos Esteban

Autor

Cronista deportivo

Marcos Esteban cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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