Doce detenidos en Ceuta por la emboscada a un vehículo del Ejército que dejó cuatro militares heridos
Un grupo de entre 30 y 40 migrantes atacó con piedras a una patrulla militar en Benzú. Los agentes lograron huir a pie y fueron asistidos en un centro sanitario. La Policía detuvo a doce marroquíes y busca al resto de implicados.
Por Elena Lozano
Doce personas de nacionalidad marroquí han sido detenidas en Ceuta tras participar presuntamente en una emboscada contra un vehículo del Ejército en la zona de Benzú, según ha informado la Jefatura Superior de Policía. El ataque, ocurrido sobre las 5.30 horas, se saldó con cuatro militares heridos que tuvieron que abandonar el coche y huir a pie para ponerse a salvo.
Los hechos se produjeron cuando los efectivos se dirigían a un punto de vigilancia establecido en Benzú. Un grupo de entre 30 y 40 individuos salió de distintos puntos y rodeó el vehículo, comenzando a lanzar piedras de grandes dimensiones contra el mismo, lo que provocó daños de consideración. Ante la intensidad del ataque, los cuatro militares emprendieron la huida en dirección a Calamocarro, donde continuaron recibiendo impactos y sufrieron diversas lesiones y contusiones.
Los militares lograron alertar a los servicios de emergencia a través del 112, lo que permitió activar un dispositivo conjunto de la Policía Nacional y la Guardia Civil. A la llegada de las primeras patrullas, los presuntos agresores huyeron hacia Benzú. Las fuerzas de seguridad iniciaron entonces una operación de búsqueda que culminó con la detención de doce personas, todas ellas de nacionalidad marroquí, de entre 25 y 40 años. Parte de los implicados intentó escapar lanzándose al mar, por lo que el Servicio Marítimo de la Guardia Civil mantuvo labores de localización en la zona.
Los cuatro militares fueron trasladados posteriormente a un centro sanitario para recibir asistencia médica por las lesiones sufridas durante la agresión. La investigación continúa abierta para identificar y localizar al resto de participantes en el ataque. El vehículo, que no era blindado, quedó con las lunas totalmente destrozadas, según las imágenes difundidas por los medios que tuvieron acceso a ellas.
La emboscada coincidió temporalmente, aunque no hay información que lo relacione de forma directa, con los enfrentamientos entre algunos vecinos ceutíes indignados con la Policía. Al caer la noche, algunos grupos organizados de vecinos intentaron desmantelar por la fuerza campamentos improvisados de inmigrantes y los agentes actuaron para impedirlo.
Tras estos hechos, la Unión de Militares de Tropa (UMT) ha manifestado su más «enérgica repulsa e indignación por la emboscada sufrida por personal militar desplegado en Ceuta». Para la asociación resulta «inadmisible la situación de indefensión operativa y jurídica a la que se somete a los miembros de las Fuerzas Armadas», y denuncian la carencia de «un marco normativo claro y de reglas de enfrentamiento que garanticen su seguridad física y les otorguen capacidad de respuesta proporcional ante agresiones de esta gravedad».
La UMT ha recordado que desde hace más de diez días advirtieron «formalmente» sobre el «riesgo real al que se exponía a las dotaciones destacadas en la zona». «Lamentablemente, la inacción del Ministerio de Defensa y la falta de previsión han desembocado en un suceso que pudo y debió evitarse», ha enfatizado. En la misma línea, la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha expresado su «máxima preocupación por la gravedad de los hechos y por la situación de riesgo extremo a la que se vieron expuestos los cuatro militares, quienes se encontraban desarmados» y, según señala, sin medios de protección adecuados. La ATME se ha dirigido por escrito al departamento que dirige Margarita Robles para solicitar información sobre los heridos y explicaciones sobre los protocolos de actuación del personal desplegado en Ceuta.
El Gobierno de Ceuta, por su parte, ha hecho un llamamiento a la calma. La vicepresidenta segunda, Kissy Chandiramani, ha afirmado que «con todo el derecho los ceutíes tenemos que salir a la calle, si así lo consideramos, a pedir que las administraciones respondan, pero también desde la calma y desde la confianza en que esto se va a solucionar».
