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Evolut

31 de agosto de 2026

Sociedad 5 min

El debate sobre el estatus de Plutón se intensifica dos décadas después de su degradación

Veinte años después de que la Unión Astronómica Internacional retirara a Plutón la categoría de planeta, científicos y aficionados reavivan la campaña para restituirlo, con el respaldo del administrador de la NASA.

Dos décadas después de que la Unión Astronómica Internacional (UAI) degradara a Plutón a la categoría de planeta enano, el debate sobre su estatus vuelve a estar en el centro de la escena científica y social. La decisión, tomada en agosto de 2006 tras una votación en Praga, dejó al sistema solar con ocho planetas y desde entonces ha generado un movimiento creciente que reclama la restitución del cuerpo celeste. Lo que comenzó como una discrepancia técnica entre especialistas se ha convertido en una campaña pública con tintes emocionales y hasta políticos.

Philip Metzger, director del Centro Stephen W. Hawking para la Investigación y la Educación en Microgravedad de la Universidad Central de Florida, es una de las voces más críticas con la definición adoptada hace veinte años. «La definición de planeta que se creó entonces no sirve para nada», afirma, y añade que el criterio establecido «hace que la definición resulte completamente inútil en el ámbito científico». Metzger forma parte de un grupo numeroso de científicos y aficionados que consideran que excluir a Plutón fue un error que conviene corregir.

El origen de la controversia se remonta al descubrimiento de Eris, un cuerpo celeste situado en el cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno, donde también orbita Plutón. Eris tenía un tamaño similar al de Plutón, aunque mayor masa, lo que planteó un dilema: si Plutón era un planeta, Eris también debería serlo. A su vez, otros objetos como Haumea, Makemake y Sedna, descubiertos por la misma época, complicaban aún más el panorama. Ante la perspectiva de que la lista de planetas pudiera crecer hasta incluir cientos de cuerpos, la UAI elaboró una definición basada en tres criterios: orbitar alrededor del Sol, tener masa suficiente para adoptar una forma esférica y haber «limpiado su vecindad», es decir, dominar gravitatoriamente la zona en la que orbita.

Fue precisamente este último requisito el que generó mayor rechazo entre los defensores de Plutón. La capacidad de un cuerpo para despejar su órbita depende en gran medida del entorno en el que se encuentra, un aspecto que muchos consideran arbitrario. Laurel Kornfeld, escritora y astrónoma aficionada, sostiene que «uno de los mayores defectos de la definición de la UAI es que un mismo objeto puede encontrarse en dos órbitas diferentes» y que, según la ubicación, podría ser considerado planeta o no. El científico planetario Alan Stern ha argumentado que si la Tierra fuera arrastrada hasta la posición de Plutón, tampoco podría despejar su zona y dejaría de cumplir la definición.

La controversia ha dividido a la comunidad científica en dos bandos enfrentados. Por un lado, el denominado «bando geofísico», que defiende que las propiedades físicas de un cuerpo celeste deben ser determinantes para considerarlo planeta. Por otro, los «dinamistas», que se centran en la posición del cuerpo, su entorno y su movimiento. Esta división enfrenta, en la práctica, a los científicos planetarios con los astrónomos, y no parece tener un consenso cercano.

Para muchos, la pérdida de estatus de Plutón tiene un componente emocional difícil de ignorar. Kevin Schindler, historiador del Observatorio Lowell de Arizona, donde se descubrió Plutón en 1930, explica que el «explaneta» «representa al desvalido al que tanta gente anima, al niño pequeño del barrio al que todos se meten». La campaña para restituirlo, con sus peticiones, protestas ocasionales y debates constantes, se ha concentrado sobre todo en Estados Unidos, algo que Metzger atribuye al orgullo por un descubrimiento propio: «Fue el que descubrimos nosotros», admite, aunque matiza que ese sentimiento se dio «entre el público, no entre los científicos».

En los últimos meses, la causa ha adquirido un matiz populista. Jared Isaacman, administrador de la NASA nombrado por el presidente Donald Trump, declaró ante una comisión del Congreso en abril que estaba a favor de replantearse la cuestión y se sumó explícitamente a la campaña «Make Pluto a Planet Again». La declaración ha dado nuevo impulso a un movimiento que, dos décadas después de la votación de Praga, sigue sin aceptar la decisión y mantiene viva la reclamación de que Plutón recupere su lugar entre los planetas del sistema solar.

Iván Serrano

Autor

Corresponsal internacional

Iván Serrano cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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