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Evolut

21 de septiembre de 2026

Sociedad 4 min

Francia gastó cinco millones en una carretera solar que diez años después apenas produce electricidad

El tramo experimental de Tourouvre-au-Perche, inaugurado en 2016 con losas fotovoltaicas Wattway, generó menos de un tercio de la energía prometida. Colas traspasó el negocio a su equipo directivo en 2026 y ahora vende paquetes para aparcamientos y usos menores.

La carretera solar más ambiciosa de Francia se ha quedado en un experimento. El tramo de un kilómetro cubierto con losas fotovoltaicas en Tourouvre-au-Perche, en Normandía, se inauguró en diciembre de 2016 con la promesa de iluminar un pueblo de 5.000 habitantes. Casi una década después, la electricidad generada se quedó muy lejos de lo anunciado, parte de las losas acabó en un laboratorio y la empresa que las fabricaba dejó de vender carreteras solares.

La factura ascendió a unos cinco millones de euros públicos. El Estado pagó todo el dispositivo de investigación y el departamento de Orne solo aportó la carretera, según su presidente, Christophe de Balorre. La ministra de Medio Ambiente de la época, Ségolène Royal, inauguró el tramo en la carretera departamental RD5, con 2.880 losas sobre unos 2.800 metros cuadrados conectadas a la red. La previsión oficial hablaba de 280.000 kilovatios hora al año, una media de 767 al día. El Gobierno llegó a hablar de 1.000 kilómetros de vías solares en cinco años.

La realidad se impuso enseguida. En 2017 la carretera generó cerca de 150.000 kilovatios hora, poco más de la mitad de lo prometido, y en 2018 bajó a unos 78.000, ni un tercio del objetivo. Una losa tumbada en el suelo recibe menos sol que una placa inclinada en un tejado y, además, los coches le hacen sombra, la ensucian y la desgastan. Una revisión científica sobre pavimentos solares señala al tráfico y a las sombras como grandes enemigos. En Tourouvre hubo que limitar la velocidad a 70 kilómetros por hora y retirar unos 100 metros en 2019 por el deterioro de las juntas. El propio departamento de Orne reconoció en 2023 que había que mejorar sensiblemente la producción.

Colas cambió de estrategia en noviembre de 2019 y lanzó Wattway Pack, un enchufe autónomo en el suelo formado por paquetes de 3 a 12 losas de 125 vatios pico con batería, pensados para cámaras de vigilancia, cargadores de bicis, marquesinas o pasos de peatones. Nada de iluminar pueblos. En Tourouvre, la empresa siguió a su costa con losas de nueva generación: colocó dos tandas de 576 unidades sobre 400 metros entre 2020 y 2021 y en septiembre de 2023 tenía previsto levantar la primera para analizarla en el laboratorio. La segunda se quedó en la carretera para seguir midiendo.

La ficha técnica actual de Wattway lo dice todo. Los módulos se recomiendan para vías con menos de 300 coches al día, menos de 30 vehículos pesados y un máximo de 50 kilómetros por hora. En la práctica, aparcamientos, carriles bici y explanadas. El último giro llegó este verano. En julio de 2026, Colas traspasó Wattway a su equipo directivo, que busca proyectos de entre 100 y 500 kilovatios pico para ayuntamientos, aeropuertos y puertos deportivos de seis países. La compañía asegura que el coste de la energía producida es hoy doce veces menor que al principio.

¿Compensa entonces poner paneles en el suelo? La revisión citada concluyó que los pavimentos solares no cubren su coste en 20 años y que solo serían atractivos con una electricidad por debajo de 20 centavos de dólar (unos 17 céntimos de euro) por kilovatio hora. Las grandes plantas fotovoltaicas producen hoy a unos 4 céntimos de euro, según el Instituto Fraunhofer. La lección de Tourouvre es sencilla: si hay un tejado libre, casi siempre saldrá más barato y productivo colocar ahí paneles de alta eficiencia que enterrarlos bajo las ruedas. Todavía está por ver si las losas transitables encuentran su hueco, pero la carretera solar de 1.000 kilómetros, por ahora, se quedó en uno.

Marcos Esteban

Autor

Cronista deportivo

Marcos Esteban cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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