La tragedia de Urda deja al menos 69 muertos tras chocar un AVE y un Iryo
El accidente ferroviario del 28 de octubre en la Mancha toledana ha causado al menos 69 víctimas mortales, entre ellas la exministra Fátima Báñez, la atleta Julieta Gallego y el maquinista Antonio Acedo.
Por Elena Lozano
Al menos 69 personas han muerto en el accidente ferroviario de Urda, en la Mancha toledana, donde la cabecera del AVE 2080 chocó contra el Iryo 6079 el jueves 28 de octubre a las 08:53 horas. Aunque todavía quedan cuerpos por identificar, las autoridades ya están notificando a las familias la identidad de las víctimas, cuyas historias personales empiezan a salir a la luz.
Entre los fallecidos figura Fátima Báñez García, de 59 años, exministra de Trabajo y Seguridad Social, que viajaba en el último vagón del Iryo. Iba a Sevilla para participar, como presidenta de la Fundación CEOE, en un acto del Día de la Empresa de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). Su identificación, realizada en el Instituto de Medicina Legal de Toledo, habilitado como anatómico forense, ha supuesto un auténtico calvario para sus familiares, amigos y compañeros de profesión.
Junto a los allegados de Báñez ha estado el exsecretario de Trabajo de México, Alfonso Navarrete, que acudió expresamente a «abrazar y arropar» a sus conocidos. Ambos coincidieron en la gestión laboral de España y México y trabajaron juntos en la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Según relató, la exministra le había escrito la noche antes del accidente, al saber que él estaba en España, para proponerle que sus familias se juntaran algún día. «Al día siguiente, recibí un mensaje de Jaime, su esposo, diciéndome que ella estaba en ese tren», explicó.
Las condolencias se han multiplicado desde los ámbitos personal, político, empresarial y sindical. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, acudió a firmar en el libro de condolencias de la sede del partido en la calle Génova de Madrid, y la actual ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, también expresó su pesar, junto a UGT, CCOO y otros sindicatos, confederaciones y patronales.
Otra de las víctimas es Julieta Gallego, de 24 años, saltadora de longitud del club madrileño AD Sprint, especialista también en 60 metros. Vivía en Alemania y, el día del accidente, viajaba a Córdoba para visitar a sus abuelos. El presidente de la Real Federación Española de Atletismo, Raúl Chapado, lamentó que se apagara «una vida por delante» y afirmó que «el deporte llora la marcha de Julieta». Su equipo escribió en un comunicado que se despedía de una integrante de su grupo de saltos y que «siempre formará parte de nuestra familia Sprint».
Antonio Montero Domínguez era inspector de Hacienda, miembro del Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda del Estado, con experiencia en inspección financiera y tributaria y en aduanas e impuestos especiales. Fue responsable de varias dependencias de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) en Madrid y Valencia y, en 2004, se incorporó como subdirector general de Tributos en el Ministerio de Hacienda, donde se ocupó del desarrollo reglamentario de la actual Ley General Tributaria. También fue profesor coordinador de la Escuela de Hacienda Pública. La presidenta de la Asociación de Inspectores del Estado, Ana de la Herrán, lamentó su muerte y señaló que «el problema no son los trenes, sino las personas que organizan, dirigen y gestionan».
Adriana Marroquín, de 27 años, era ingeniera y desarrolladora de producto de la empresa Engie, grupo francés centrado en la energía. Aunque era de origen alicantino, vivía en Madrid y viajaba a Sevilla por motivos laborales. Fue su hermana quien alertó de que había desaparecido tras el accidente.
Antonio Acedo, de 36 años, era el maquinista del AVE 2080. Nacido en Móstoles (Madrid), era hijo y nieto de trabajadores del sector ferroviario. De su pasión por los viajes y los trenes nació el blog «Paisajes desde el tren», que escribió durante diez años. En sus textos describía la belleza del paisaje que se desvanece con el paso del tren.
La lista de víctimas incluye también a Antonio Montero, César Vicente, padre del actor sevillano del mismo nombre, y al reportero Raúl Triguero, nacido en Guadalajara, así como a Francisco José Barbero. Cada uno de estos nombres representa, según recuerdan sus allegados, un recorrido vital truncado que quedará en la memoria de familiares, amigos y conocidos.
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