Los bomberos de Madrid fijan en un metro la distancia mínima entre niños y estufas o radiadores
Las campañas de prevención de los bomberos advierten de que los menores de cinco años no deben jugar cerca de fuentes de calor encendidas. Un estudio de la SEUP confirma que el 77,1% de las quemaduras infantiles ocurre en el hogar.
Por Inés Benítez
Con la llegada del otoño, las estufas y radiadores vuelven a los salones y habitaciones de gran parte de España, y con ellos un riesgo que muchas familias subestiman: las quemaduras infantiles por contacto directo con fuentes de calor. Los bomberos de Madrid lo dejan por escrito en sus campañas de prevención dirigidas a las familias: los niños no deben jugar cerca de estufas o radiadores, y fijan una distancia mínima de un metro como medida de seguridad.
La advertencia no se limita a los radiadores tradicionales de agua caliente. Incluye también las estufas eléctricas, los calefactores de resistencia y los zócalos calefactores, que en muchos casos alcanzan temperaturas suficientes para provocar una quemadura en apenas unos segundos de contacto. La piel de un niño pequeño es mucho más fina que la de un adulto, por lo que necesita menos tiempo de exposición para sufrir una lesión de la misma gravedad. Por eso el metro de distancia no es una cifra arbitraria: busca dejar fuera del alcance de sus manos, y también de sus caídas, cualquier superficie que pueda estar caliente.
Los menores de cinco años son especialmente vulnerables porque empiezan a moverse solos por toda la casa, gatean o dan sus primeros pasos, y todavía no entienden que algo que parece inofensivo puede quemar en segundos. Se sienten atraídos por el brillo o el calor que desprenden estos aparatos y suelen acercarse sin percibir el peligro real que supone tocarlos. Bomberos de distintas ciudades españolas llevan años repitiendo el mismo mensaje de prevención en sus campañas, dirigido especialmente a los hogares con niños pequeños.
Un estudio publicado en Anales de Pediatría por el Grupo de Trabajo de Patología Traumática de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP) confirma que el hogar sigue siendo, con diferencia, el escenario donde ocurren la mayoría de estas quemaduras: el 77,1% de los casos analizados se produjo dentro del propio domicilio. El mismo trabajo señala que los menores de cinco años concentran el 69,1% de los casos, con una vulnerabilidad todavía mayor entre los niños de menos de dos años. La mayoría de las lesiones registradas fueron quemaduras de segundo grado superficial, un 63,2% del total, el tipo de daño que puede provocar el contacto breve con una superficie muy caliente.
Además de mantener la distancia, los bomberos aconsejan instalar pantallas, rejillas o protectores específicos delante de estufas o radiadores en las casas donde hay niños pequeños, sobre todo si se trata de calefactores eléctricos de resistencia visible o zócalos calefactores accesibles a su altura. Otras recomendaciones de estas mismas campañas incluyen guardar cerillas y mecheros fuera del alcance de los niños, no dejar velas encendidas sin vigilancia en habitaciones donde jueguen y, en la cocina, girar los mangos de sartenes y cazuelas hacia dentro para evitar que puedan volcarlas. Los bomberos también recuerdan que estas medidas no sustituyen la supervisión de un adulto, sino que actúan como una segunda barrera para los momentos en que, inevitablemente, nadie está mirando. Una rejilla bien colocada no impide que un niño se acerque, pero sí evita que llegue a tocar la superficie caliente si lo hace.
Si a pesar de las precauciones se produce una quemadura, los servicios de emergencia recomiendan actuar de inmediato: enfriar la zona afectada con agua fría del grifo, nunca helada, durante al menos quince minutos, sin aplicar hielo, dentífrico ni aceites, remedios caseros que en realidad empeoran la lesión. Si la quemadura es extensa, afecta a la cara, las manos o los genitales, o el niño tiene menos de dos años, conviene acudir a un servicio de urgencias sin demora, aunque a simple vista parezca leve. Ante cualquier emergencia mayor, como un incendio o una quemadura grave, el número de referencia sigue siendo el 112. Ese primer gesto —agua fría, calma y nada de remedios improvisados— es, según los propios servicios de emergencia, lo que más influye en que una quemadura infantil se quede en un susto o termine en una cicatriz permanente.
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