Los hijos de padres deportistas son casi siete veces más activos, según un estudio
Un estudio poblacional en España revela que la probabilidad de que los escolares practiquen deporte es un 670% mayor cuando sus progenitores también lo hacen. La campaña de prevención del dolor de espalda en escolares se dirige a las familias para inculcar hábitos saludables desde la infancia.
Por Marcos Esteban
La probabilidad de que un escolar practique deporte es un 670% mayor cuando sus padres o madres también lo hacen, según un estudio poblacional realizado en España con 4.019 adolescentes de 13 a 15 años y sus 7.359 progenitores. El trabajo, que analizó la relación entre los hábitos de unos y otros, también constató que era un 200% más probable que los menores vieran más de dos horas diarias de televisión si sus padres tenían ese hábito. Los resultados refuerzan la idea de que los comportamientos se transmiten por imitación más que por consejo.
Estos datos se enmarcan en la Campaña de Prevención de las Dolencias de la Espalda entre los Escolares para el curso 2026-2027, puesta en marcha por la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) y la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA), con la colaboración de la Fundación ASISA. La iniciativa, que coincide con el inicio del curso académico, se dirige a las familias con el objetivo de que incorporen rutinas saludables que ayuden a evitar el dolor de espalda durante toda la vida y reduzcan su duración si aparece.
El dolor lumbar es la primera causa de discapacidad en el mundo y padecerlo durante la infancia o la adolescencia aumenta el riesgo de sufrirlo de forma crónica en la edad adulta. De hecho, ese factor resulta más relevante incluso que los hallazgos de las pruebas radiológicas. El dolor de espalda es poco frecuente antes de los 10 años, pero entre los 13 y los 15 años alrededor del 69% de las chicas y el 51% de los chicos ya han padecido algún episodio doloroso. A partir de los 15 años, su frecuencia es similar a la de los adultos.
El material divulgativo de la campaña, titulado «El poder del ejemplo familiar», ofrece claves para que los padres inculquen desde la infancia hábitos útiles para cuidar la espalda a lo largo de toda la vida. Incluye consejos prácticos y retos sencillos para moverse más, pasar menos tiempo sentado y convertir progresivamente la actividad física en un hábito. Esto resulta especialmente relevante en un contexto en el que las nuevas generaciones sustituyen los juegos tradicionales por formas pasivas de ocio y socialización.
La última Encuesta de Salud en España (2023) refleja que el 61,6% de la población entre 1 y 14 años pasa a diario, entre semana, una hora o más de su tiempo de ocio frente a una pantalla. Entre los jóvenes de 15 y más años, solo el 8% de los chicos y el 6,1% de las chicas hacen ejercicio a diario, mientras que el 47,2% de ellos y el 54,6% de ellas no realizan ningún ejercicio físico ningún día de la semana.
María Sánchez, presidenta de CEAPA, subraya que «las familias desempeñamos un papel fundamental en la adquisición de hábitos saludables desde la infancia». Pequeños gestos cotidianos, como enseñar a llevar correctamente la mochila, fomentar una buena higiene postural o promover la actividad física, contribuyen a prevenir problemas de salud que pueden acompañar durante toda la vida. «La prevención del dolor de espalda empieza en casa», añade.
El doctor Francisco Kovacs, de la Unidad de la Espalda del Hospital HLA Universitario Moncloa y director de REIDE, explica que entre los efectos saludables del ejercicio regular demostrados científicamente destaca la reducción tanto de la duración de los episodios de dolor de espalda como del riesgo de padecerlos. «Durante la infancia es más fácil adquirir el hábito de practicar deporte, y en esa fase de la vida se consolidan más los comportamientos que se imitan que los consejos que se reciben. Por eso, el ejemplo familiar es determinante», afirma.
La campaña propone seis claves para que los padres ayuden a sus hijos a cuidar la espalda. Entre ellas destacan predicar con el ejemplo instaurando rutinas que incrementen la actividad física en las actividades cotidianas, como hacer recados andando o no usar siempre el ascensor, y reducir el tiempo sedentario de toda la familia. Se trata de implantar cambios realistas, factibles y progresivos que permitan consolidar hábitos beneficiosos desde la infancia.
