La OCDE alerta del aumento «constante» del absentismo escolar en España, sobre todo en Primaria
El organismo internacional advierte de que las ausencias escolares crecen de forma sostenida en España desde 2015 y pide respuestas de apoyo en lugar de medidas punitivas.
Por Elena Lozano
El absentismo escolar ha dejado de ser un problema marginal para convertirse en un desafío generalizado en las aulas de los países desarrollados, y España figura entre los sistemas educativos donde la tendencia empeora de forma más clara. Así lo advierte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su último informe, titulado «Cada día cuenta. Comprender, prevenir y responder a los problemas de asistencia escolar», que detecta un aumento «constante» de las ausencias entre los alumnos españoles entre 2015 y 2023, especialmente en la etapa de Primaria.
El estudio señala que España pertenece a un grupo de nueve sistemas educativos, junto a países como Chile, Finlandia, Italia y Estados Unidos, donde el absentismo nunca descendió y creció sostenidamente durante todo el periodo analizado. En el conjunto de los países desarrollados, la tasa media de estudiantes que faltan a clase una vez por semana o cada dos semanas se situó en el 15% en 2023. El informe coloca a Chile y Eslovaquia con las tasas más altas, mientras que Japón y Corea registran las más bajas.
Una de las conclusiones más relevantes del documento es que las trayectorias de absentismo suelen comenzar pronto y tienden a persistir con el tiempo. La OCDE subraya que las ausencias previas son uno de los indicadores más fiables de las futuras, y aporta un dato revelador: el 36% de los estudiantes que sufrieron ausencias prolongadas en secundaria ya habían presentado este mismo problema durante la educación primaria. Los expertos recuerdan que estas faltas tienen repercusiones muy negativas tanto en el rendimiento académico como en las habilidades sociales del alumno.
Las ausencias escolares se asocian con un menor funcionamiento ejecutivo, menor motivación, menor perseverancia y menores aspiraciones educativas, factores que pueden mermar aún más la capacidad de aprendizaje. En primaria, las faltas impactan en el desarrollo de habilidades fundamentales, mientras que en secundaria pueden derivar en problemas de comportamiento al coincidir con importantes transiciones académicas y de desarrollo madurativo.
El informe identifica varias causas detrás del absentismo: los problemas de salud física y mental, la desmotivación, las dificultades familiares, la inestabilidad de la vivienda o las responsabilidades de cuidado son factores críticos. También influyen la percepción de falta de relevancia de los estudios, los conflictos familiares que alteran las rutinas, el acoso escolar y una comunicación deficiente entre la escuela y la familia. La escasa coordinación entre los centros educativos y los servicios externos contribuye igualmente a un mayor número de ausencias.
El nivel educativo de los padres marca diferencias significativas. Los alumnos de primaria cuyos progenitores tienen estudios superiores registran tasas de absentismo más bajas que sus compañeros cuyos padres no los tienen, con una diferencia de hasta siete puntos. Otro factor que está creciendo es la tolerancia de los padres hacia las ausencias de sus hijos por enfermedades leves o por vacaciones durante el periodo lectivo. «Tras la pandemia se ha observado un cambio en las actitudes parentales y una flexibilización de las normas respecto a la importancia de asistir diariamente», señala el informe.
Frente a este panorama, la OCDE recomienda políticas enfocadas a la inclusión y a dar apoyos específicos, ya que las respuestas rígidas o excesivamente coercitivas pueden reforzar las desigualdades y empeorar la situación. «Muchos sistemas utilizan medidas punitivas o basadas en multas. Estos enfoques pueden tener efectos a corto plazo, pero es poco probable que reduzcan el absentismo escolar de forma duradera por sí solos», inciden los autores del estudio.
Entre las propuestas del organismo figuran el apoyo específico a la salud física y mental vinculado a la asistencia escolar, los apoyos directos en las escuelas como programas de alimentación o transporte dirigidos a los estudiantes más vulnerables, el establecimiento legal de las responsabilidades de las familias y las autoridades, y el intercambio seguro de datos entre instituciones. También sugiere flexibilizar el currículo mediante metodologías activas y opciones vocacionales, así como evitar la repetición de curso o la expulsión disciplinaria como respuestas automáticas.
