Los ríos transportan el 70% del plástico que llega al océano, según un estudio europeo
Un proyecto de ciencia ciudadana financiado por la UE concluye que los ríos son la principal vía de entrada de plásticos al mar. Más de 25.000 adolescentes de catorce países participaron en la recogida de residuos en 390 puntos de Europa.
Por Iván Serrano
Los plásticos que flotan en el mar no nacen en él. La inmensa mayoría inicia su recorrido tierra adentro, arrastrada por corrientes de agua dulce que terminan desembocando en el océano. Un grupo de biólogos ha puesto ahora cifras concretas a ese trayecto tras analizar cientos de puntos de muestreo repartidos por Europa, y la conclusión ha encendido las alarmas: los ríos son la vía principal de entrada de estos residuos al medio marino.
El proyecto Plastic Pirates – Go Europe!, una iniciativa de ciencia ciudadana financiada por la Unión Europea entre 2022 y 2025, movilizó a más de 25.000 adolescentes de catorce países para recoger y clasificar residuos en 390 ríos, arroyos y playas. Los participantes, coordinados por Philip Ackermann del centro alemán de gestión de proyectos DLR, trabajaron divididos en cuatro grupos: unos contaban los residuos plásticos en tramos concretos, otros los clasificaban por tipo, un tercer grupo recogía microplásticos con redes de malla fina y un cuarto documentaba todo el proceso con fotografías. Fue el propio Ackermann quien puso la cifra sobre la mesa: «los ríos transportan alrededor del 70% del plástico que acaba llegando a los océanos». La mayor parte de esos residuos son de un solo uso: pajitas, envases y bolsas representaron la mayoría de los hallazgos en los muestreos.
La cifra no aparece aislada. En 2017, un equipo liderado por Laurent Lebreton publicó en Nature Communications un cálculo según el cual entre 1,15 y 2,41 millones de toneladas de plástico entran cada año al mar a través de los ríos. Ese mismo estudio identificó que los veinte ríos más contaminantes, casi todos en Asia, concentraban el 67% de esas emisiones globales. Investigaciones posteriores han matizado el dato y reparten la responsabilidad entre más de mil ríos, aunque todas coinciden en un punto: los ríos son la puerta de entrada. La magnitud del problema global explica por qué importa tanto cortar esa vía: se calcula que ya hay más de 6.300 millones de toneladas de plástico acumuladas como residuo en el planeta. La organización The Ocean Cleanup, que trabaja sobre el terreno, estima que apenas el 1% de los ríos del planeta es responsable del 80% del plástico que termina en el océano.
Una vez en el agua, estos plásticos no desaparecen: se fragmentan en trozos cada vez más pequeños y pueden acabar incorporándose a la dieta de la fauna marina. Un estudio publicado en 2025 señala que la ingestión de plásticos ya ha sido documentada en casi 1.300 especies marinas, entre ellas aves, mamíferos y tortugas. En el caso de las aves marinas, la proyección es todavía más dura: de mantenerse la tendencia actual, el 99,8% de las especies habrá ingerido plástico en 2050. En tortugas bobas del Mediterráneo, la mitad de los ejemplares analizados en un estudio reciente tenía restos de plástico en el estómago, un dato que confirma que el problema ya afecta a las costas españolas. Un análisis que cruzó la distribución de estos residuos con la de veinte especies marinas encontró un solapamiento superior al 60% en animales ya amenazados, como la pardela balear o la propia tortuga boba.
La investigación de Plastic Pirates dejó además un hallazgo llamativo sobre España: la gran cantidad de toallitas húmedas encontradas en los ríos, un problema que no se repite con la misma intensidad en otros países europeos. Frente a este panorama han surgido soluciones técnicas. El Interceptor, un catamarán solar de The Ocean Cleanup, retira residuos directamente de los ríos antes de que lleguen al mar. Hasta marzo de 2025, esta organización había retirado más de 21 millones de kilos de basura de ríos y costas de todo el mundo, con barcazas activas en Guatemala, Tailandia y Jamaica. Por su parte, la Unión Europea ya prohíbe la venta de varios de estos objetos de un solo uso, como bastoncillos, pajitas y cubiertos de plástico, desde 2021, precisamente porque son los que más aparecen en los muestreos fluviales. Los datos del proyecto europeo están disponibles en abierto, en las plataformas Zenodo y EMODnet, para que cualquier investigador pueda seguir rastreando por dónde entran los plásticos que todavía no se han contado.
