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Evolut

31 de agosto de 2026

Sociedad 4 min

Ourense pierde población infantil y busca fórmulas para atraer y retener familias

La provincia de Ourense afronta un descenso continuado de su población infantil. El debate público se centra ahora en qué medidas serían necesarias para revertir la tendencia y lograr que las familias elijan quedarse o instalarse en el territorio.

La provincia de Ourense encara uno de los retos demográficos más acuciantes de Galicia: la pérdida sostenida de población infantil. El fenómeno, que se arrastra desde hace años, ha abierto un debate público sobre las políticas y recursos que necesitaría el territorio para atraer y retener a las familias, un factor clave para garantizar el relevo generacional y la vitalidad de los municipios.

La preocupación no es nueva. Ourense figura entre las provincias españolas con una estructura de edad más envejecida, y el descenso del número de niños y niñas empadronados agrava un problema estructural que afecta a la escolarización, a los servicios públicos y a la sostenibilidad de los núcleos rurales. La falta de oportunidades laborales, la precariedad y la escasez de servicios de conciliación se citan con frecuencia como causas del éxodo de los más jóvenes hacia las ciudades o hacia el extranjero.

En este contexto, la pregunta que centra la conversación ciudadana es qué necesita la provincia para revertir la situación. Entre las propuestas que más peso tienen en el debate figuran la creación de empleo estable y de calidad, la mejora de las infraestructuras de transporte y comunicaciones, y el refuerzo de la red de guarderías y colegios, especialmente en el ámbito rural. También se menciona la necesidad de facilitar el acceso a la vivienda, un obstáculo creciente para los hogares jóvenes, y de impulsar medidas fiscales o ayudas directas que alivien la carga económica de tener hijos.

La despoblación no afecta por igual a todo el territorio. Mientras la capital, Ourense ciudad, mantiene cierta capacidad de atracción, las comarcas del interior sufren un vaciamiento más acusado, con municipios que pierden habitantes año tras año y que ven peligrar servicios básicos como la sanidad o la educación. Esta disparidad interna complica el diseño de soluciones únicas y apunta a la necesidad de estrategias adaptadas a cada realidad comarcal.

El debate trasciende lo local. Galicia en su conjunto registra uno de los índices de natalidad más bajos de Europa, y la Xunta ha puesto en marcha en los últimos años distintos programas de apoyo a la conciliación y a la natalidad, con resultados limitados. En el caso orensano, la combinación de envejecimiento, emigración juvenil y baja fecundidad dibuja un escenario que exige respuestas coordinadas entre administraciones, tejido empresarial y sociedad civil.

La participación ciudadana se ha convertido en un termómetro de la preocupación social. Las encuestas y consultas abiertas por los medios locales reflejan un interés sostenido por el futuro demográfico de la provincia, así como un amplio abanico de opiniones sobre las prioridades a abordar. Desde la mejora de los servicios públicos hasta el fomento del teletrabajo o la promoción del turismo como motor económico, las propuestas apuntan a una misma dirección: hacer de Ourense un lugar donde valga la pena criar a los hijos.

El reto no admite demora. Cada año que pasa sin medidas efectivas consolida la tendencia a la baja y encarece la solución. La pregunta sobre qué necesita la provincia para atraer y retener familias no tiene una respuesta única, pero el consenso sobre la urgencia del problema es cada vez mayor. La capacidad de Ourense para revertir la pérdida de población infantil dependerá, en buena medida, de la voluntad política y del compromiso colectivo para convertir el diagnóstico en acciones concretas.

Marcos Esteban

Autor

Cronista deportivo

Marcos Esteban cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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