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Evolut

17 de septiembre de 2026

Sociedad 5 min

Pontevedra cumple 15 años sin atropellos mortales gracias a su modelo de movilidad peatonal

La ciudad gallega ha peatonalizado 1,3 millones de metros cuadrados y reducido el tráfico en un 90% en el centro desde que puso en marcha la estrategia Caminar Resuelve en 1999. Su alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, defiende un modelo de ciudad pensada para las personas y no para los vehículos.

El casco urbano de Pontevedra acumula más de quince años sin registrar un solo atropello mortal. La ciudad gallega se ha consolidado como uno de los municipios más seguros para los peatones en España gracias a Caminar Resuelve, un modelo de movilidad urbana que arrancó en 1999 y que hoy es un referente internacional.

Cuando se puso en marcha esta estrategia, los atascos eran habituales en la capital pontevedresa. Cerca de 80.000 vehículos entraban a diario en una ciudad que entonces contaba con unos 74.000 habitantes. Hoy, según los últimos datos oficiales, Pontevedra supera los 83.000 residentes censados y ha logrado reducir la circulación de vehículos en el centro en un 90% y en más de un 60% en el resto del municipio.

La clave del cambio ha sido la peatonalización. Desde 1999, la ciudad ha recuperado 1,3 millones de metros cuadrados de superficie para los viandantes, incluyendo todo su casco histórico. Este proceso no ha supuesto la prohibición total de la circulación en las áreas de preferencia peatonal: se permite la carga y descarga, el acceso a garajes públicos y privados, los servicios de mensajería y paquetería, el transporte público y los servicios de emergencias, entre otros servicios vitales.

«Lo primero que tienes que hacer es definir qué ciudad quieres y, a partir de ahí, la movilidad va a depender de lo que hayas pensado para tu ciudad», explica Miguel Anxo Fernández Lores, alcalde de Pontevedra desde 1999. Su decisión fue apostar por «una ciudad pensada para las personas, no para los vehículos». Para ello, se inspiró en el modelo de ciudad compacta, que concentra habitantes, viviendas, trabajos y servicios en un territorio pequeño y bien conectado.

Ese enfoque convive con un entorno poblacional naturalmente disperso: además del núcleo urbano, el municipio está conformado por 15 parroquias rurales repartidas en casi 120 kilómetros cuadrados. A pesar de esa complejidad, Pontevedra ha conseguido «desautoxicar» su núcleo urbano y avanza en la misma dirección en el resto del término municipal, incluidas las zonas rurales.

«Pontevedra no quiere ser la ciudad sin coches, sino la ciudad que tiene el tráfico a motor necesario para que todo funcione», matiza Lores. El objetivo es acabar con el tráfico innecesario sin afectar al desarrollo económico ni al ritmo de vida de los vecinos. El ayuntamiento ha eliminado principalmente dos tipos de circulación prescindible: el tráfico de paso, de vehículos que cruzan una zona sin tener en ella su origen ni destino, y los desplazamientos cuyo único fin es encontrar aparcamiento.

Desde la implantación de Caminar Resuelve, Pontevedra ha reducido sus emisiones en más de un 67%. Para seguir avanzando en descarbonización, el consistorio ha planteado una Zona de Bajas Emisiones que, a diferencia de otras urbes, no se apoya en las etiquetas ambientales de los vehículos. «En otros lugares, se pone la etiqueta o bien se cobra por entrar, pero la máxima reducción del tráfico que se consiguió con este método fue de un 30% de los coches. Nosotros hemos reducido el tráfico en un 70% sin cobrar nada», destaca el regidor.

El sistema limita la circulación general y solo permite el acceso a los vehículos necesarios para el funcionamiento de la ciudad. «Nuestra ZBE no dice que está prohibido circular salvo para los coches eléctricos, porque yo no quiero que entren 150.000 coches y ocupen todo el espacio público, aunque sean eléctricos. Lo que hace es que no deja pasar a ningún tipo de coche, salvo a aquellos que vayan a realizar cualquier servicio que requiera la ciudad», aclara Lores.

En las calles de plataforma única del centro y de algunos barrios, la calzada y la acera están al mismo nivel, sin bordillos que separen ambos espacios. Este sistema da prioridad al peatón y obliga a los vehículos que acceden a circular a un máximo de 10 kilómetros por hora y con mayor precaución. Fuera de las zonas peatonales o con restricciones, la velocidad máxima en Pontevedra es de 30 kilómetros por hora. La localidad se convirtió en 2010 en la primera ciudad 30 española en aplicar este límite a todas sus vías urbanas, y en 2013 amplió la medida a las vías municipales de sus parroquias rurales.

En cuanto al estacionamiento, la mayoría de las calles del anillo central disponen de plazas gratuitas. «Eliminamos la ORA porque vimos que este sistema no movía los aparcamientos», detalla el alcalde. En su lugar se crearon los aparcamientos de servicios, pensados para estacionamientos de corta duración.

Inés Benítez

Autor

Redactora cultural

Inés Benítez cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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