Save Europe Act vuelve a fracasar en Madrid y solo reúne a medio centenar de ultras
La concentración de extrema derecha en la Plaza de la Armería congregó a unas decenas de fieles, muy lejos de las expectativas, y terminó con insultos y amagos de agresión a periodistas.
Por Iván Serrano
La extrema derecha de Save Europe Act ha vuelto a pinchar en España. Tras el escaso éxito de su convocatoria en Barcelona, el grupo ultra solo consiguió reunir este sábado en Madrid a medio centenar de manifestantes en un acto que terminó con ataques a la prensa. La cita, celebrada en la Plaza de la Armería junto al Palacio Real, discurrió entre el estupor de los turistas y las proclamas habituales del colectivo, que reclama la expulsión de todas las personas migrantes del continente europeo.
Pasados unos minutos de las 20.00, los asistentes procedentes de la cercana Plaza de Oriente irrumpieron en el enclave histórico gritando consignas como «España es cristiana y no musulmana», «No es inmigración, es una invasión» o «Ceuta y Melilla son españolas». Una joven que se encontraba sentada en la escalinata les reprochó: «¡Pero estos son cánticos fascistas!». Los manifestantes la mandaron callar a gritos antes de entonar uno de sus lemas predilectos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La Policía Nacional tuvo que intervenir en ese momento para rebajar la tensión.
Al frente del acto estuvo Toni Estévez, coordinador de Save Europe Act en España y habitual de los mensajes supremacistas en redes sociales. La manifestación contó también con la presencia de Irene González, autora del libro «Salvar Europa», quien proclamó: «No dejéis que digan que no los podemos echar, que no podemos dejar de vivir en la barbarie intercultural». Poco después, con una pancarta de 400 metros cuadrados desplegada con el lema «remigración», Estévez dio por finalizado un encuentro que calificó de «exitoso».
Sin embargo, aún quedaba la traca final. Cuando un grupo de periodistas se acercó a los organizadores para recoger imágenes y declaraciones, recibieron insultos e incluso algún intento de agresión por parte de los propios manifestantes. La Policía Nacional tuvo que establecer un cordón de seguridad para evitar que la situación pasara a mayores, en una escena que ya se había repetido una semana antes en Barcelona.
La concentración formaba parte de la denominada European Shield Tour, una gira europea que tiene previsto llegar en septiembre a Lisboa, Milán y Viena. Lo hará, en todo caso, después de congregar a apenas unas decenas de personas en las dos principales ciudades españolas, donde el movimiento esperaba tomar impulso. La escasa afluencia contrasta con el espacio elegido: la Plaza de la Armería, con algo más de 10.000 metros cuadrados, es un lugar idóneo para dar sensación de multitud, mucho menor que los cerca de 40.000 de la Plaza de Colón.
Save Europe Act abraza sin reservas la idea de un supuesto reemplazo demográfico llevado a cabo por la población migrante en detrimento de la pureza de los pueblos europeos. En su escrito fundacional, presentado ante la Unión Europea como iniciativa ciudadana, reclaman «declarar una moratoria formal sobre nuevas vías de inmigración no occidental/no europea», incluida la suspensión de la tramitación de solicitudes de asilo para migrantes económicos, la paralización de nuevos visados de estudios y de reunificación familiar para ciudadanos no europeos, y la estricta limitación de las vías de migración legal.
La Comisión Europea ya ha dejado clara su postura al respecto. El organismo considera que la iniciativa «no cumple los requisitos formales establecidos en el Reglamento sobre la Iniciativa Ciudadana Europea» y que los criterios en los que se basaría la moratoria propuesta «constituirían una discriminación por motivos de raza y origen étnico». El Ejecutivo comunitario añade que la propuesta se basaría en el origen étnico, cultural o civilizacional de las personas afectadas, sin tener en cuenta la evaluación individual y caso por caso que exige el marco jurídico aplicable. Save Europe Act ya ha anunciado su intención de apelar esta decisión ante los tribunales.
El término «remigración», central en el discurso del grupo, ha sido reinterpretado recientemente en entornos ultras para referirse a la expulsión masiva de personas migrantes, aunque originalmente aludía a los procesos de retorno voluntario de quienes se vieron forzados a migrar. La palabra lleva meses colándose en el debate público de la mano de la derecha y la extrema derecha europeas, que tratan de normalizar una idea que choca frontalmente con los valores de la Unión Europea.
