José Ángel Abad, corresponsal de Antena 3 en Nueva York, regresa a Gijón para reflexionar sobre tres décadas de periodismo
El corresponsal de Antena 3 en Estados Unidos, José Ángel Abad, vuelve unos días a su Gijón natal, donde repasa su trayectoria, la transformación del país que cubre y el oficio que quiso ejercer desde niño.
Por Inés Benítez
José Ángel Abad, corresponsal de Antena 3 en Estados Unidos, ha regresado temporalmente a su Gijón natal después de más de dos décadas informando desde Nueva York. Durante un paseo por la zona de El Rinconín, con el skyline de la ciudad como telón de fondo, el periodista ha repasado su trayectoria profesional, los cambios que ha experimentado Estados Unidos y las razones que le llevaron a dedicarse al periodismo.
Abad, que nació en Gijón y estudió Ciencias de la Información, desarrolla su carrera en Antena 3 desde los años noventa. Antes de instalarse en Nueva York estuvo destinado cuatro años en Londres, por lo que cuando aterrizó en Estados Unidos ya contaba con una sólida experiencia en el mundo de las corresponsalías. Tenía 31 años cuando comenzó aquella etapa y recuerda que entonces la figura del corresponsal requería una infraestructura técnica, logística y económica que solo los grandes medios podían sostener. «Ahora con un teléfono ya puedes estar trabajando», comenta. «Entonces había cámaras, equipos, cintas, satélites y todo un complejo engranaje detrás de cada conexión».
El periodista llegó a Nueva York en 2003, cuando la ciudad y el país aún estaban profundamente marcados por los atentados del 11-S. Desde entonces ha sido testigo de cambios de presidentes, crisis económicas, guerras, huracanes, atentados, movimientos sociales y elecciones. Esa experiencia le ha permitido observar una transformación profunda que resume con una reflexión: «Estados Unidos ha pasado de ser un país que sentía que lideraba el mundo a ser un país que desconfía». Añade que antes era «un país que se sentía líder, que se sentía en cabeza, que no miraba para atrás. Ahora es un país que mira para los lados».
A lo largo de su carrera, Abad ha acumulado más de dos décadas de trabajo ininterrumpido, miles de directos y alrededor de 10.000 programas informativos. Pese al paso del tiempo, mantiene intacta la vocación que le acompañó desde la infancia. «Por muy atrás que mire, por muy atrás que recuerde, siempre quise ser periodista», asegura. «Desde que iba al colegio siempre quise ser periodista. Nunca tuve ninguna duda». Lo cuenta recurriendo con humor a la película «Uno de los nuestros», de Martin Scorsese, y a esa sensación del protagonista de haber sabido desde siempre qué quería ser.
El reencuentro en Gijón, junto al Cantábrico, ha tenido más de conversación entre amigos que de entrevista convencional. Abad regresa unos días a su ciudad natal desde Nueva York para estar con su familia, un paréntesis en una vida dedicada a contar lo que sucede al otro lado del Atlántico. La conversación ha servido también para recordar anécdotas como la vez que coincidió con otros españoles en Little Spain, en Nueva York, viendo un partido de la selección española, y cómo pasó con naturalidad de compartir ese momento a prepararse para entrar en directo para Antena 3.
La trayectoria de Abad refleja la evolución del periodismo internacional en las últimas décadas. Su mirada asturiana, dice, sigue presente en su forma de contar el mundo, incluso cuando las cámaras se apagan y solo queda la persona. Su regreso a Gijón es un breve alto en el camino antes de volver a Nueva York, donde continúa informando sobre un país que, en sus palabras, ya no mira hacia adelante con la misma seguridad que antes.
