La economía española crece, pero más familias no llegan a fin de mes
Un informe de Funcas constata que el crecimiento y el empleo apenas mejoran la calidad de vida de los hogares con mayores dificultades, donde la carencia material severa sigue afectando a una parte importante de la población.
Por Marcos Esteban
La economía española crece y el empleo también, pero esa mejoría apenas se refleja en la calidad de vida de quienes atraviesan mayores dificultades económicas. Es la principal conclusión de un informe de Funcas, que advierte de que la pobreza más severa sigue afectando a una parte importante de la población.
Las familias con niños se encuentran entre las más vulnerables. Según los datos recogidos en el informe, el 10,7% de las personas que viven en estos hogares sufre carencia material y social severa. Según Eurostat, el 8,1% de la población española sufría esa carencia en 2025, es decir, no podía afrontar gastos considerados básicos o habituales, como renovar la ropa, participar en actividades de ocio o reunirse con amigos y familiares para comer fuera de casa por motivos económicos. El dato revela que el crecimiento económico no llega por igual a todos los hogares.
Es el caso de Sheila, madre de dos hijos pequeños. En su casa viven cuatro personas: ella, su marido y los dos niños. A pesar de las dificultades, intenta que los pequeños sean conscientes de la situación económica familiar. «Que no podemos comprar todo lo que ellos quieren», explica. Reconoce que llegar a fin de mes es complicado y que gastos como la ropa o los zapatos de sus hijos suponen un esfuerzo importante. Su testimonio refleja una situación que, en mayor o menor medida, afecta a muchos hogares.
La presión económica se nota en todos los bolsillos, y la cesta de la compra es uno de los principales motivos. Raymond Torres, director de Coyuntura Económica de Funcas, señala que los precios de los alimentos han aumentado un 37%, mientras que los ingresos han crecido diez puntos menos. Esa diferencia obliga a muchas familias a cambiar sus hábitos de consumo y a renunciar a productos que antes compraban habitualmente, en una tendencia que el informe vincula directamente con la pérdida de poder adquisitivo.
A ello se suman la vivienda, las facturas y otros gastos cotidianos, que completan un presupuesto cada vez más ajustado. Algunas personas reconocen que viven «muy justas» y que han tenido que recortar incluso en actividades de ocio, como salir a tomar algo. Son gastos pequeños en apariencia, pero que, sumados, marcan la diferencia entre llegar a fin de mes con holgura o con apuros.
El informe subraya así una paradoja: la economía avanza en términos agregados, con más empleo y crecimiento, mientras que una parte creciente de los hogares no percibe esa mejora en su día a día. La brecha entre el buen comportamiento de los indicadores macroeconómicos y la experiencia de las familias con menos recursos es el núcleo de la advertencia de Funcas.
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