Un consultor financiero recomienda dejar de pagar la hipoteca para forzar una negociación con el banco
Antonio Lorenzo, bróker hipotecario, aconseja en un pódcast que un cliente con una cuota que absorbía el 60% de su sueldo dejara de pagar para que la entidad reaccionara. El Banco de España recuerda que existen vías previas y que el impago tiene riesgos.
Por Inés Benítez
Antonio Lorenzo, consultor financiero y bróker hipotecario, ha generado un intenso debate tras revelar en el pódcast Somos Invisibles el consejo que dio a un cliente con serias dificultades para afrontar su hipoteca: dejar de pagar la cuota. El caso que relata es extremo. El cliente ingresaba 1.500 euros al mes y destinaba 900 a la vivienda, lo que representaba el 60% de su salario. Ante esa situación, Lorenzo le recomendó suspender el pago para forzar al banco a negociar.
«¿Cuánto ganas? 1.500. ¿Cuánto pagas de hipoteca? 900 euros al mes. Le dije: te recomiendo que dejes de pagar la hipoteca», explica el consultor durante la entrevista. Según su experiencia, mientras las cuotas se abonan puntualmente, la entidad tiene pocos incentivos para modificar las condiciones del préstamo. «En el momento en el que dejes de pagar una cuota, se encienden todas las alarmas», afirma. Es entonces cuando, sostiene, pueden aparecer propuestas como un periodo de carencia o una ampliación del plazo para reducir la mensualidad.
Lorenzo insiste en que su consejo respondía a un caso concreto y flagrante, no a una recomendación general. «En este caso sí, pero porque era flagrante», matiza. El porcentaje que destinaba su cliente al préstamo supera ampliamente las referencias habituales. El Banco de España señala que las entidades estiman que la tasa de endeudamiento no debería superar el 30-35% de los ingresos. El consultor cuestiona que alguien pueda acabar pagando una cuota tan elevada cuando los propios bancos utilizan esos porcentajes para estudiar la solvencia. También asegura que las entidades han cambiado su forma de actuar con los años y que actualmente existe una mayor disposición a buscar alternativas que entre 2015 y 2017.
Sin embargo, dejar de pagar no obliga al banco a modificar una hipoteca. Un impago puede generar intereses de demora y aumentar la deuda pendiente. El Banco de España recomienda actuar cuanto antes cuando existen dificultades para afrontar las cuotas, precisamente para evitar que se acumulen mensualidades, intereses y otros gastos. La entidad puede conocer las dificultades del hipotecado porque este se las comunica directamente, porque solicita una flexibilización de la deuda o porque ya se ha producido un impago. Es decir, dejar de abonar una cuota no es el único camino para abrir una negociación.
Además, un primer impago no permite al banco ejecutar automáticamente una hipoteca. La Ley 5/2019 establece límites concretos para el vencimiento anticipado de determinados préstamos hipotecarios sobre inmuebles residenciales. Durante la primera mitad del préstamo, las cuotas pendientes deben alcanzar al menos el 3% del capital concedido, algo que se considera cumplido cuando equivalen a 12 mensualidades. En la segunda mitad, el límite pasa al 7% o al equivalente a 15 mensualidades. La entidad también debe reclamar previamente el pago y conceder al hipotecado un plazo para ponerse al corriente.
El Código de Buenas Prácticas contempla medidas para determinados deudores hipotecarios que cumplen los requisitos establecidos. Entre las posibilidades se encuentra la reestructuración de la deuda mediante un nuevo plan de pagos, que puede incluir medidas destinadas a reducir temporalmente el esfuerzo económico del cliente. Cuando una hipoteca deja de ser asumible, comunicar la situación a la entidad y estudiar las opciones disponibles puede evitar que el problema siga creciendo. El caso relatado por Lorenzo parte, en cualquier caso, de una economía muy ajustada: después de pagar 900 euros de hipoteca, a su cliente le quedaban únicamente 600 euros para afrontar todos los demás gastos del mes.
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