Colmenar Viejo, el pueblo del norte de Madrid con basílica gótica, necrópolis visigoda y dehesa de cine al que se llega en Cercanías
Colmenar Viejo, a los pies de la Sierra de Guadarrama, ofrece una escapada sin coche desde Madrid en la línea C-4 de Cercanías. El municipio combina la basílica gótica de la Asunción, una necrópolis visigoda, yacimientos altomedievales y la Dehesa de Navalvillar, escenario de rodajes como «Espartaco» de Kubrick.
Por Elena Lozano
Colmenar Viejo se ha convertido en uno de los destinos más accesibles para una escapada desde Madrid sin necesidad de usar el coche. El municipio, situado a los pies de la Sierra de Guadarrama y dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, está conectado con la capital a través de la línea C-4 de Cercanías, con paradas en Atocha, Sol, Nuevos Ministerios o Chamartín. También es posible llegar en autobuses interurbanos desde Plaza de Castilla, con las líneas 721 y 722.
El pueblo celebra desde este viernes 28 de agosto y hasta el 1 de septiembre sus fiestas patronales en honor a la Virgen de los Remedios, pero su atractivo va mucho más allá de las celebraciones. Su casco urbano guarda la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora, un edificio de estilo fundamentalmente gótico con elementos renacentistas, construido en granito y con tres naves y una gran torre. Las obras comenzaron a finales del siglo XV sobre una iglesia anterior y contaron con la participación de arquitectos como Juan Guas, Hannequín de Cuéllar y Rodrigo Gil de Hontañón. En su interior destaca el retablo mayor, realizado entre 1560 y 1583 y vinculado a la escuela toledana del plateresco tardío. En el exterior, la portada occidental es conocida popularmente como Puerta de los Novios.
La historia del municipio se remonta mucho antes de su configuración actual. Se han hallado herramientas y cerámicas prehistóricas, aunque abundan especialmente los restos de época altomedieval. A unos 4,5 kilómetros del centro se encuentra la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, detrás de la cual se conserva una necrópolis visigoda con varias sepulturas visibles, algunas utilizadas para enterrar a dos e incluso tres personas, acompañadas de pequeños ajuares funerarios con piezas de cerámica y objetos personales. En Navalvillar y Navalahija quedan además restos de asentamientos de los siglos VII y VIII, con huellas de viviendas, almacenes y zonas de trabajo.
La Dehesa de Navalvillar, con más de 1.000 hectáreas, ofrece vistas del Cerro de San Pedro, el embalse de Santillana, La Pedriza y las montañas de Guadarrama. Durante los años 60 y 70, estos terrenos fueron un escenario natural para el cine: Stanley Kubrick rodó allí «Espartaco» y la zona fue especialmente apreciada para películas históricas y westerns, con grandes equipos internacionales que convirtieron este rincón del norte madrileño en una pequeña extensión de Hollywood. Los decorados han desaparecido, pero la dehesa sigue siendo un espacio natural recorrible.
El propio nombre del pueblo tiene una historia ligada a la tradición: se cuenta que un anciano cuidaba unas colmenas junto al camino entre Alcalá y Segovia, y que los viajeros paraban a pasar la noche en su casa, dando lugar al nombre de Colmenar del Viejo, que con los años perdió el «del».
