Saltar al contenido
Evolut

20 de septiembre de 2026

Estilo de vida 5 min

Las dudas puntuales sobre la pareja no significan que el amor se haya acabado, según una psicóloga

La psicóloga Montse Cazcarra explica que las emociones fluctúan y que sentirse menos conectado tras una discusión o una época de estrés no implica necesariamente que los sentimientos hayan desaparecido.

Sentir dudas sobre la pareja de forma puntual no significa que el amor se haya terminado. Así lo explica la psicóloga Montse Cazcarra, que ha abordado en redes sociales una de las preguntas más frecuentes en terapia: por qué hay días en los que la conexión con la pareja parece inquebrantable y otros en los que aparecen emociones incómodas, necesidad de distancia o la sensación de que los sentimientos han cambiado.

«Es normal que haya días en los que sintamos más deseo de cercanía y conexión, y mayor seguridad en torno a nuestra voluntad de construir con nuestra pareja; y otros, en cambio, en los que puedan aparecer emociones incómodas, menor necesidad de conexión o mayor necesidad de distancia y que todo lo anterior nos confunda y se traduzca en un ‘no sé si le quiero’», señala la experta.

La clave, según Cazcarra, está en entender que las emociones no son estáticas. El estrés, el cansancio, la ansiedad o el malestar derivado de una discusión modifican la forma en que percibimos la relación y, también, a la otra persona. Ese cambio de percepción puede ser temporal y durar lo que duran esas emociones. Por eso, sentirse menos conectado después de un conflicto o durante una etapa de mucha presión no tiene por qué implicar que los sentimientos hayan desaparecido.

La situación es distinta cuando los conflictos forman parte constante de la relación. «Si los conflictos son constantes y, por lo tanto, conectamos constantemente con enfado, rabia, injusticia… la imagen de la relación puede mantenerse en el tiempo», advierte la psicóloga. En esos casos, la duda puede ser una señal de que algo no va bien y merece atención.

Otra fuente habitual de confusión es la necesidad de espacio. No todos los días se busca el mismo grado de cercanía y querer estar solo en determinados momentos no equivale a querer menos a la pareja. «La necesidad de cercanía varía: no siempre necesitamos la misma cercanía; hay días que necesitamos más sostén o más regulación; hay días que deseamos mayor conexión; o, por el contrario, que necesitamos conectar con nosotros mismos y requerimos de mayor distancia», explica Cazcarra. Desear más distancia o no buscar activamente tanta cercanía puede hablar, por ejemplo, de cómo nos regulamos emocionalmente.

Parte del problema, añade, puede estar en esperar que la relación mantenga permanentemente la intensidad de los comienzos. «El estado de enamoramiento no es permanente: no podemos esperar sentir la misma chispa, intensidad, fuegos artificiales todos los días», recuerda. Asumir que la etapa de enamoramiento cambia con el tiempo ayuda a no interpretar cada bajón como una señal definitiva.

Ahora bien, que una duda sea normal no significa que haya que ignorarla. Puede ser una señal de que existe un problema real, pero también un síntoma de la propia necesidad de certezas. «La duda puede ser una señal de que, en efecto, algo no va bien; pero también podemos verla como un síntoma: quizá tratamos de buscar certezas absolutas en algo que es abstracto y cambiante; quizá necesitamos hacer comprobaciones de lo que sentimos como estrategia reguladora; quizá detrás de la duda hay un boicot», plantea la psicóloga.

Por eso, en lugar de analizar únicamente cómo nos sentimos en un día concreto, Cazcarra propone ampliar la mirada. Preguntarse «¿cómo me siento hoy en la relación?» puede ser válido, pero no necesariamente suficiente. La experta sugiere otras cuestiones que ayudan a observar el vínculo con más perspectiva: «¿Cómo me siento con esta relación, en general? ¿Hay respeto, seguridad y disposición mutua para cuidar el vínculo? ¿Hay calma, previsibilidad, consistencia?».

La reflexión de Cazcarra encaja en un contexto en el que las relaciones de pareja se enfrentan a expectativas cada vez más altas y a una cultura de la inmediatez que dificulta aceptar los altibajos emocionales. La psicóloga insiste en que las emociones fluctúan y que la duda puntual forma parte de la vida afectiva, sin que ello deba conducir automáticamente a conclusiones definitivas sobre el futuro de la relación.

Marcos Esteban

Autor

Cronista deportivo

Marcos Esteban cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

Seguir en Estilo de vida

  1. Una nutricionista aclara por qué el agua sola no siempre es la mejor opción tras el ejercicio
  2. Vicky Martín Berrocal reivindica la honestidad de «Las Berrocal» frente a las críticas de frivolidad
  3. Mar Flores regresa a la pasarela de Malne en la Fashion Week Madrid
  4. Supervivientes All Stars afronta nuevas protestas garífunas en Honduras durante su grabación