Los mecánicos desmienten la recarga periódica de gas del aire acondicionado del coche
El circuito del aire acondicionado es estanco y conserva el gas de fábrica durante toda la vida útil del vehículo. Los expertos explican qué mantenimiento sí es necesario y cómo evitar los malos olores.
Por Inés Benítez
El aire acondicionado se convierte en un elemento casi imprescindible durante los meses de verano, y cuando deja de enfriar o aparece un olor desagradable, muchos conductores piensan que ha llegado el momento de recargar el gas. Sin embargo, los mecánicos profesionales coinciden en que esta operación no debería formar parte del mantenimiento periódico del vehículo.
El mecánico Juanjo Jiménez explica que el sistema está diseñado para ser estanco y conservar el gas con el que sale de fábrica durante toda la vida útil del coche. Por tanto, si un vehículo necesita que se añada gas, el problema no se soluciona simplemente volviendo a cargar el circuito. Una pérdida de gas indica que existe una fuga en el sistema, y lo adecuado es acudir al taller para localizar el origen y repararlo. Añadir gas sin solucionar la causa sería únicamente un parche temporal.
Aunque la recarga no sea necesaria de forma periódica, sí se pueden realizar diferentes tareas de mantenimiento en el circuito. Una de ellas consiste en sacar el gas para hacer un vacío en el sistema, un proceso que permite que se evapore la humedad que pueda haberse acumulado en el interior. El mecánico señala que la humedad no beneficia a los circuitos frigoríficos, por lo que eliminarla forma parte de las operaciones recomendadas.
Otra de las tareas está relacionada con el compresor. En este caso, es posible vaciar el aceite que contiene para sustituirlo por uno nuevo, con el objetivo de mejorar la lubricación de esta pieza. El mantenimiento también debe prestar atención al filtro del habitáculo, que debe cambiarse con regularidad. Cuando está sucio, puede reducir el caudal de aire que llega al interior del vehículo y contribuir a la aparición de malos olores.
El olor a humedad es otro de los problemas que pueden aparecer en el aire acondicionado. Su origen suele encontrarse en el evaporador, un pequeño radiador que alcanza una temperatura muy baja durante el funcionamiento del sistema. Al enfriarse, este componente puede acumular escarcha y humedad, condiciones que favorecen la aparición de bacterias y moho, que terminan provocando ese olor desagradable que los ocupantes perciben al encender el aire acondicionado.
Para evitarlo, el mecánico propone un sencillo hábito durante los últimos minutos del trayecto. Antes de llegar al destino, se puede desconectar el compresor pulsando el botón A/C, de manera que la luz del sistema quede apagada. La clave está en mantener el ventilador funcionando aunque el compresor esté desconectado. De esta manera, el aire más cálido del exterior continúa circulando por el sistema sin el enfriamiento que proporciona el compresor, lo que ayuda a secar el evaporador y a prevenir la formación de moho y bacterias.
De este modo, cuando el aire acondicionado empieza a desprender un olor desagradable, no necesariamente hay que pensar en una falta de gas. El mal olor puede estar relacionado con la humedad acumulada en el sistema, y un simple cambio de hábito al finalizar el trayecto puede ser suficiente para mantener el ambiente del habitáculo en buenas condiciones.
