Violeta Mangriñán y Fabio Colloricchio: su vida tras abandonar la televisión
La pareja, conocida por su paso por Supervivientes, ha dejado atrás los realities para centrarse en su familia, sus negocios y su faceta digital. Violeta ha construido un imperio como influencer y ha abierto tres locales de té matcha, mientras Fabio compagina su carrera musical con proyectos en Argentina.
Por Marcos Esteban
Violeta Mangriñán y Fabio Colloricchio se conocieron en 2019 como concursantes de Supervivientes, cuando ella llegaba a Honduras en plena crisis con su entonces pareja, Julen de la Guerra. Seis años después, la pareja ha dejado atrás los platós de televisión para centrar su vida en su familia, sus negocios y su faceta como creadores de contenido, muy alejados ya de la exposición que los hizo populares.
Ese cambio ha llegado después de ser padres en dos ocasiones y ante los rumores continuados de boda. La pareja tiene dos hijas: Gala, nacida en 2022, y Gia, nacida en 2024. A finales de 2025, Violeta hizo pública una noticia muy dolorosa al reconocer entre lágrimas que meses antes había sufrido un aborto espontáneo, un episodio del que necesitó tiempo antes de poder hablar abiertamente. «Ahora mismo estaría a dos semanas de parir a mi tercer hijo», confesó entonces, en uno de los mensajes más sinceros que ha compartido con sus seguidores.
Aunque su relación parece seguir funcionando perfectamente, a finales del año 2025 la propia Violeta también atravesó meses de mayor distancia con Fabio, que tuvo que marcharse a Argentina para trabajar en los negocios familiares allí. Aunque muchos ya pensaban en una crisis, fue una separación temporal que ella misma reconoció llevar mejor de lo que esperaba. Una prueba que superaron, pese a que ella tuvo que quedarse al cuidado de sus hijas en solitario durante más tiempo del previsto.
Lejos ya de los realities, Violeta Mangriñán ha construido un auténtico imperio digital, con más de 2,4 millones de seguidores en Instagram y un patrimonio que ella misma ha cifrado en más de un millón de euros, distribuido entre una vivienda en Valencia valorada en más de 800.000 euros y otra en Madrid que adquirió en solitario. Su trabajo como influencer ha sido el que ha conseguido financiar su gran sueño: Maison Matcha, su propio negocio de té matcha que, según ha contado en varias entrevistas, ha levantado ella sola sin ningún tipo de ayuda en la financiación, por lo que no ha recurrido a ningún banco para poder abrir sus tres locales: dos en Madrid y uno en Valencia, aunque tiene pensado seguir ampliando.
Pese a que tiene una gran afluencia de público, no se trata del negocio más rentable del mundo. Por eso no ha abandonado el mundo de las redes sociales y sigue invirtiendo en activos inmobiliarios, tanto para disfrutar en familia como para alquilar. Tan grande es su influencia que en una entrevista con Miki Núñez aseguró que ganaba lo mismo que un jugador de primera división del Rayo Vallecano. Aunque con esos datos es imposible saber al detalle, un jugador del equipo de Vallecas podría estar cobrando una media de 70.000 euros mensuales, según explicó Happy FM en su momento. Hay que dejar claro que algunos cobran más y otros menos, puesto que eso dependerá de la negociación de sus contratos y del nivel de juego. Por lo tanto, Violeta podría estar facturando desde 50.000 a 100.000 euros mensuales, aunque esa cantidad podría ir cambiando según la época del año y las campañas de publicidad que consiga.
Fabio Colloricchio, por su parte, continúa combinando su carrera musical bajo el nombre artístico Fabbio con colaboraciones en redes sociales y sus propios proyectos empresariales en Argentina, su país natal. Lo cierto es que la parte artística del argentino no termina de despegar y sus últimas canciones apenas llegan a las 100.000 reproducciones en YouTube. Sus temas de mayor éxito han sido colaboraciones, siendo la que hizo hace más de cuatro años con Omar Montes la que mejores números tiene.
