La AfD rompe el tablero en Sajonia-Anhalt sin asegurar el gobierno
La extrema derecha obtiene cerca del 44% y duplica su apoyo respecto a 2021. El resultado cambia la política regional, pero no garantiza una mayoría absoluta ni demuestra un giro ideológico de toda Alemania.
Por Iván Serrano
Sajonia-Anhalt ha votado por un cambio de escala en la política alemana. La primera proyección de la noche situó a Alternativa para Alemania (AfD) en el 44,1% y a la CDU en el 18,5%. En 2021 ocurrió casi lo contrario: los democristianos ganaron con el 37,1% y la AfD obtuvo el 20,8%.
La transformación es evidente. La AfD se convierte en la primera fuerza con una ventaja que hace cinco años parecía improbable y alcanza su mejor resultado en unas elecciones regionales. Pero el salto electoral no equivale todavía a una toma del poder. Las primeras proyecciones no aseguran una mayoría absoluta de escaños y el resto de los grandes partidos mantiene el rechazo a gobernar con la AfD.
El Landtag tiene normalmente 83 escaños, aunque su tamaño puede aumentar por los mecanismos de mandatos adicionales y de compensación. Por eso el porcentaje por sí solo no resuelve la cuestión. La autoridad electoral del estado espera publicar el resultado provisional oficial durante la noche o en las primeras horas del 7 de septiembre.
La elección también obliga a precisar el lenguaje histórico. Decir que Alemania ha vuelto a la ideología del Tercer Reich sería una conclusión que los datos de Sajonia-Anhalt no permiten. La Alemania actual es una democracia federal y constitucional, con elecciones competitivas, tribunales independientes, oposición parlamentaria y división de poderes. Además, se trata de una elección en uno de los estados federados, no de una consulta nacional.
La dimensión histórica, sin embargo, es real por otra razón. El servicio de protección de la Constitución de Sajonia-Anhalt clasifica a la organización regional de la AfD como una fuerza de extrema derecha confirmada. La autoridad afirma que su discurso ataca principios esenciales del orden democrático, entre ellos la dignidad humana y el principio de democracia, y señala una concepción étnica de la comunidad nacional.
El debate sobre la memoria también aparece en los documentos oficiales. El informe regional de 2025 recoge que el programa de la AfD propone un giro en la política alemana de memoria histórica, critica lo que llama la perpetuación de un «complejo de culpa» y defiende una identidad nacional estable con referencias, entre otras, al Imperio alemán fundado en 1871. En un país donde la cultura política de posguerra se construyó alrededor del rechazo del nazismo, ese planteamiento tiene un peso especial.
Si la AfD llegara a encabezar el gobierno de Sajonia-Anhalt, sería el primer ejecutivo regional alemán dirigido por la extrema derecha desde 1945. En la noche electoral, ese escenario sigue abierto pero no está garantizado. La victoria en las urnas y la capacidad de formar gobierno son dos pasos distintos.
El cambio, además, no se explica por una sola cuestión. En la campaña pesaron el malestar con el Gobierno federal, los precios, la economía, la inmigración y la educación. La AfD ha logrado convertir preocupaciones distintas en una misma oferta política y ha ampliado su apoyo más allá de un grupo demográfico concreto.
Lo que está cambiando en Alemania no es, por ahora, el sistema constitucional, sino el espacio electoral disponible para una derecha radicalizada. Sajonia-Anhalt muestra que la barrera social y política que durante décadas limitó a ese campo puede debilitarse de forma drástica. El próximo test será comprobar si la mayoría de los escaños y las decisiones de los otros partidos transforman esa fuerza electoral en poder ejecutivo.
