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Evolut

2 de septiembre de 2026

Mundo 6 min

Noruega activa la ‘Operación K’ para el funeral de Estado de Harald V con presencia de los Reyes

Oslo acogerá el 9 de septiembre el funeral de Estado del rey Harald V, fallecido a los 89 años. El dispositivo de seguridad, denominado ‘Operación K’, movilizará a miles de efectivos y contará con la presencia de Felipe VI y Letizia, junto a otras casas reales europeas y de Japón.

Noruega ultima los preparativos para uno de los acontecimientos más relevantes de su historia reciente. El próximo 9 de septiembre, Oslo acogerá el funeral de Estado del rey Harald V, fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años. La despedida reunirá en la capital noruega a representantes de numerosas casas reales y jefes de Estado, entre ellos los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, lo que ha obligado a activar un dispositivo de seguridad de dimensiones extraordinarias.

Detrás de la ceremonia se encuentra la denominada ‘Operación K’ o ‘Handlingsplan K’, un protocolo especial elaborado por el Ministerio de Asuntos Exteriores noruego para afrontar la muerte de un monarca y coordinar todos los movimientos que genera un evento de estas características. La letra K hace referencia a ‘Kongen’, que significa rey en noruego. El plan comenzó a diseñarse tras la muerte del rey Olav V en 1991 y desde entonces se ha ido perfeccionando, incluso con el asesoramiento de expertos británicos que participaron en la organización del funeral de Isabel II.

La magnitud del despliegue se entiende al observar la lista de invitados que se espera que aterricen en Oslo. Además de los Reyes de España, estarán representadas las principales familias reales europeas, así como las de Suecia, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos y Japón. Durante unas horas, la capital noruega se convertirá en uno de los principales puntos de encuentro de la realeza internacional. El reto no consiste únicamente en garantizar la seguridad del funeral: las autoridades deben organizar desde la llegada de los invitados hasta sus desplazamientos, alojamiento, protección y posterior salida del país. Cada jefe de Estado y cada miembro de una familia real viaja acompañado de sus propios equipos de seguridad, lo que multiplica las necesidades logísticas.

Uno de los principales desafíos está en el cielo. En 1991, cuando murió Olav V, alrededor de 70 aviones que transportaban a invitados destacados aterrizaron en el entonces aeropuerto de Fornebu. Más de tres décadas después, las previsiones apuntan a que el volumen de vuelos privados será todavía mayor. Las autoridades tienen que coordinar no solo la llegada de las aeronaves, sino también sus horarios, estacionamiento y posterior salida, evitando que la concentración de vuelos provoque un colapso en las infraestructuras aeroportuarias.

Una vez en tierra, comienza otra parte fundamental del operativo. Los invitados necesitan alojamiento y desplazamientos seguros por la ciudad. Algunos de los hoteles más importantes de Oslo han sido reservados para acoger a las delegaciones internacionales, entre ellos establecimientos tan conocidos como el Grand Hotel y el Radisson Blu Plaza. El Ministerio de Asuntos Exteriores mantiene bajo secreto buena parte de los detalles relacionados con los alojamientos y los movimientos de los invitados por motivos de seguridad.

La ‘Operación K’ también tendrá consecuencias visibles para los ciudadanos de Oslo. La capital noruega permanecerá parcialmente cerrada durante la jornada del funeral y también durante parte del día anterior. Habrá restricciones de tráfico, algunas líneas de transporte público se verán afectadas y la estación de Stortinget permanecerá cerrada. También se establecerán restricciones temporales en el espacio aéreo sobre determinadas zonas de la ciudad.

El despliegue policial será especialmente importante. La Policía noruega ha movilizado efectivos procedentes de diferentes puntos del país y contará con colaboración internacional. Suecia ya ha confirmado el envío de agentes para reforzar el dispositivo, mientras que las Fuerzas Armadas noruegas también participarán en las labores de seguridad. Aunque las autoridades no han querido revelar la cifra exacta de efectivos, todo apunta a que será considerablemente superior a los aproximadamente 1.500 policías y agentes uniformados que participaron en el funeral de Olav V en 1991. Tomm Berger, responsable operativo de la Policía de Oslo, ha descrito el dispositivo como una «enorme operación policial». El objetivo, según ha explicado, es conseguir que todo transcurra con seguridad sin convertir la capital en una fortaleza completamente inaccesible.

El operativo tendrá todavía un último gran desafío cuando termine la ceremonia. Tras el funeral, el féretro de Harald V será trasladado hasta la fortaleza de Akershus, donde tendrá lugar el entierro en el mausoleo real. Al mismo tiempo, buena parte de los invitados internacionales emprenderán el regreso a sus hoteles o directamente al aeropuerto. Esa salida simultánea volverá a poner a prueba tanto las carreteras como el tráfico aéreo. La llegada de tantas delegaciones también ha obligado a tomar medidas extraordinarias en otros ámbitos: algunos acontecimientos deportivos y actividades previstas en Oslo han sido cancelados o trasladados para facilitar la organización, e incluso algunos turistas con reservas hoteleras podrían verse afectados por la necesidad de disponer de habitaciones para las delegaciones oficiales.

Inés Benítez

Autor

Redactora cultural

Inés Benítez cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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