Candidatos progresistas ganan senadurías, escaños y alcaldías en Estados Unidos
El ala progresista del Partido Demócrata suma nuevas victorias en las primarias y en las elecciones, con el respaldo del DSA y sin dinero de grandes empresas.
Por Iván Serrano
El movimiento progresista estadounidense avanza en varios frentes a la vez. En el Senado, Abdul El-Sayed en Michigan y James Talarico en Texas se suman a Bernie Sanders, que hasta ahora era el único senador de ese perfil. En la Cámara de Representantes, un puñado de nuevos congresistas progresistas llegará a Washington, y en varias ciudades candidatos de la misma corriente han ganado la alcaldía.
El caso más visible es el de Nueva York, donde Zohran Mamdani es alcalde socialista. Desde enero, Washington DC tendrá también una alcaldesa socialista, Janeese Lewis George, militante del DSA. Según la organización, más de 50 candidatos del partido ganaron sus carreras electorales en esta última jornada de votaciones. El DSA, Socialistas Democráticos de América, ha crecido de forma acelerada en este ciclo electoral, heredando el impulso que dio Bernie Sanders a su candidatura a las primarias presidenciales demócratas de 2016.
Sanders no pertenece al DSA y se reivindica como socialista democrático. Tampoco es militante del Partido Demócrata, pero sigue siendo el principal referente del movimiento progresista desde su escaño de senador independiente por Vermont. La organización celebró los resultados en redes sociales: «Los trabajadores se merecen más y una realidad en la que todos vivamos con dignidad y esperanza está más cerca de lo que pensamos». Y añadió: «Pero aún queda trabajo por hacer».
Estos dirigentes han llegado a los cargos por la única vía viable en el sistema político estadounidense, que son las primarias, ya sean demócratas o republicanas, porque no hay espacio real para un tercer partido. Mientras Donald Trump ha ido imponiendo candidatos afines al trumpismo en el Partido Republicano, la corriente progresista ha hecho lo mismo dentro del campo demócrata. La diferencia está en la financiación: estos candidatos no aceptan dinero de grandes empresas ni de lobbies, solo donaciones particulares. Compiten así en una desigualdad de recursos que intentan compensar con equipos de voluntarios que hacen campaña puerta a puerta.
Con ese modelo, Mamdani derrotó a Andrew Cuomo en Nueva York, y El-Sayed ganó a Haley Stevens en Michigan. En Nueva York también triunfaron las candidatas socialistas Darializa Ávila Chevalier y Claire Valdez, que se impusieron a congresistas en ejercicio durante las primarias. El Senado saliente tenía un solo progresista, Sanders, y el nuevo tendrá dos más. Alexandria Ocasio-Cortez afirmó que «si El-Sayed gana en Michigan, cualquiera puede hacerlo en cualquier sitio». Para esta corriente, mirar a la izquierda es una vía para competir incluso en estados disputados, los llamados purple states, donde el voto no está garantizado para ningún partido.
No todos los nuevos senadores son iguales. El-Sayed será el primer senador musulmán del país, y Talarico representa una corriente distinta en Texas. Pero ninguno proviene del establishment demócrata tradicional y todos hicieron campaña sin dinero de empresarios, frente a grandes sumas gastadas contra ellos en primarias y elecciones. El propio Elon Musk invirtió más de 200 millones de dólares para derrotar a Talarico, sin conseguirlo.
En la Cámara de Representantes el salto será notable. A Alexandria Ocasio-Cortez y Rashida Tlaib se sumarán los neoyorquinos Darializa Ávila Chevalier, Claire Valdez y Brad Lander, además de Chris Rabb en Pensilvania, Adam Hamawy en Nueva Jersey, Donavan McKinney en Michigan y Melat Kiros en Colorado. El avance también se ve en las ciudades: además de Mamdani, Katie Wilson gobierna Seattle, y a partir de este martes Janeese Lewis George será alcaldesa de Washington DC y David Morales lo hará en Providence, Rhode Island.
Fuente: eldiario.es
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