El Parlamento Europeo debate sobre Ceuta entre la defensa de la españolidad y la cooperación con Marruecos
El PP europeo reclama a Marruecos que asuma sus responsabilidades como socio clave de la UE, mientras los socialistas defienden la colaboración con Rabat y denuncian un ataque híbrido contra la integridad territorial europea.
Por Elena Lozano
El Parlamento Europeo ha convertido la crisis migratoria de Ceuta en el centro de su debate político esta semana. Los grupos negocian una resolución sobre la entrada masiva de inmigrantes registrada los días 30 y 31 de julio en la ciudad española, que será votada el jueves. El Partido Popular Europeo (PPE) ha impulsado la inclusión de un punto que considera «inaceptable e incompatible con las obligaciones de un país socio» cualquier declaración que cuestione la soberanía española sobre Ceuta, mientras que los socialistas europeos han puesto el acento en la colaboración con Marruecos y en la solidaridad con España.
La resolución del PPE, en su punto 14, pide «a las autoridades marroquíes que asuman sus responsabilidades como socio clave de la Unión Europea y que cumplan sus compromisos en materia de gestión de fronteras, retorno y cooperación migratoria». Los populares subrayan que esa asociación «debe basarse en el respeto incondicional de la integridad territorial de los Estados miembros de la Unión, como principio fundamental del Derecho internacional y condición innegociable». El eurodiputado del PP Javier Zarzalejos ha declarado que «es muy difícil que se pueda aspirar a una relación comercial o política normalizada con Marruecos cuando ni los cadáveres de los que se ahogaron han sido autorizados a ser retornados para ser enterrados».
Sin embargo, la resolución del PPE no reclama explícitamente que la UE se replantee su relación de amistad con Marruecos «si no se respetan las fronteras», como había solicitado el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en una comparecencia organizada por el Comité de Libertades Civiles de la Eurocámara. Vivas pidió a la UE que se replantee la política de colaboración con Marruecos por «poner en sus manos la frontera».
En el lado socialista, la resolución ensalza la colaboración con Marruecos a través de «los mecanismos de cooperación existentes» entre ambos países, que «permitieron el rápido retorno de la gran mayoría de las personas que habían cruzado la frontera» de forma irregular. El texto socialista recuerda «la importancia de mantener asociaciones sólidas, constructivas y mutuamente beneficiosas con terceros países». Además, expresa «consternación ante la reacción inicial de algunos Estados miembros, que equivalía a culpar a España y al Gobierno español de la llegada sin precedentes de un número tan elevado de personas a Ceuta».
La líder de los socialistas europeos en la Eurocámara, Iratxe García, ha culpado al Partido Popular español de obligar al presidente del PPE, Manfred Weber, a lanzar un mensaje en la red social X contra el Gobierno español por la entrada masiva de inmigrantes. «Al minuto de ocurrir esta entrada masiva a Ceuta, el PP español mandó a Weber escribir un post en X contra el Gobierno de España, ahí se abrió la veda», ha apuntado García. La dirigente socialista ha añadido que «Ceuta es España y Ceuta es Europa. Lo que ha ocurrido en Ceuta es una cuestión europea. Los socialistas europeos sentimos que un ataque al Gobierno de España es un ataque a los valores fundamentales de nuestra familia política».
García también ha recordado que, ante crisis migratorias anteriores en Italia, Polonia o Rumanía, «la primera reacción fue estar al lado del país europeo». «El PP tiene que decidir si quiere acordar una resolución con la extrema derecha o asumir su responsabilidad europea y ayudar a España en esta crisis», ha señalado. Los socialistas europeos han recogido la versión del Gobierno español al afirmar que «los acontecimientos registrados en Ceuta constituyeron un ataque híbrido contra la integridad territorial de Europa, perpetrado por actores internacionales hostiles, junto con traficantes y redes criminales de contrabando, que convencieron a personas para que se desplazaran a Ceuta con la esperanza de dividir a Europa».
El PPE, por su parte, condena «la instrumentalización de la migración irregular como herramienta de guerra híbrida contra la integridad territorial de un Estado miembro». Durante los días posteriores a la crisis migratoria, varios dirigentes del Gobierno marroquí pusieron en duda la españolidad de Ceuta y Melilla y exigieron su «devolución» a Marruecos. La Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, del PPE, ha evitado acusar a Marruecos de cualquier iniciativa relacionada con la entrada de 80.000 inmigrantes en Ceuta, consciente de que Rabat es un socio con el que Bruselas quiere mantener las mejores relaciones.
