El 'pheromone maxxing' en TikTok: dejar de ducharse para ligar más desata alertas sobre misoginia entre jóvenes
Una tendencia viral en TikTok anima a los chicos a dejar de ducharse para 'maximizar feromonas' y atraer más mujeres. Sexólogas y psicólogas advierten de que carece de base científica y conecta con ideas reduccionistas de la masculinidad y el mundo incel.
Por Marcos Esteban
Una nueva tendencia viral en TikTok está llevando a algunos jóvenes a dejar de ducharse y abandonar el uso de colonia con la promesa de «maximizar las feromonas» y atraer así a más mujeres. El fenómeno, bautizado como pheromone maxxing, se extiende entre chavales que aseguran haber mejorado sus resultados en el terreno de la seducción gracias a un olor corporal más intenso. Los vídeos, que acumulan miles de reproducciones, muestran a sus protagonistas presumiendo de haber dejado atrás la higiene diaria como supuesta estrategia de conquista.
«Dejé de lavarme el pelo por completo y ahora, sin ironía, recibo más cumplidos sobre cómo huele y cómo se ve. La maximización de las feromonas es la clave», afirma Niko, un creador de contenido con más de 20.000 seguidores cuya cuenta gira en torno al culto al cuerpo. Otro joven estadounidense, Raphael, asegura en la misma red social que desde que abandonó el desodorante y la colonia recibe «cada vez más cumplidos» gracias a su «repugnante olor a cebolla». Ambos forman parte de una corriente más amplia, el T-maxxing o testosterone-maxxing, que anima a los varones a modificar sus rutinas —desde hacer mucho deporte hasta comer cebolla cruda— para «maximizar la testosterona» y elevar la autoestima masculina.
La sexóloga viguesa Emma Placer, que en 2015 organizó una «fiesta de las feromonas» para experimentar con el posible papel del órgano vomeronasal en la atracción humana, se muestra hoy muy crítica con este tipo de prácticas. «Con el tiempo, hasta me parece una cosa bastante rancia. No hay una respuesta científica y no hay evidencia sobre esto. No hay nada determinante que diga que las feromonas humanas sexuales existen. El deseo es una cuestión psicológica más que química», explica. Placer descarta cualquier base científica para el pheromone maxxing y subraya que, aunque pueda existir alguna persona a la que le atraiga el olor a falta de higiene, se trata de filias o gustos personales extremos, no de una fórmula generalizable.
Más allá de la falta de fundamento científico, la sexóloga alerta de los vínculos entre la filosofía maxxing y las nuevas manifestaciones de misoginia online que llevan años propagándose entre los más jóvenes. «Es un concepto muy reduccionista de la atracción. Al final, lo que te dicen es que si consigues determinados rasgos físicos, una mandíbula perfecta o un cierto nivel hormonal, pasarás a ser más atractivo para las mujeres. Y eso encaja con un sistema heteropatriarcal conectado con el mundo incel. Intentan convertir algo tan variado y complejo como el deseo en una fórmula», advierte.
En la misma línea se pronuncia la psicóloga Vanessa Rodríguez Pousada, presidenta de la Sociedade Galega de Sexología (Sogasex), experta en práctica clínica con jóvenes. Según su análisis, el pheromone maxxing conecta con el movimiento incel en que «cree que el aspecto determina el éxito a la hora de ligar» y parte de «un entendimiento de la sexualidad humana desde un posicionamiento binarista, hombre-mujer, y heterosexual, de hombres para ligar con mujeres». Ese pensamiento biologicista responde, a su juicio, a una idea de la sexualidad más animal que humana.
No obstante, Pousada pide cautela antes de adscribir automáticamente esta tendencia al territorio de la manosfera. «Se puede seguir esta tendencia sin que la persona que lo haga tenga nada que ver con el movimiento incel o sea machista. Es una tendencia que se ha hecho viral en TikTok, y desde ahí las personas adolescentes pueden engancharse a ella no tanto como un posicionamiento ideológico, sino por curiosidad, por hacer la broma, por presión de grupo o, incluso, por provocación. La rebeldía, la curiosidad, el querer probar cosas nuevas, son características propias de la adolescencia», matiza. La experta no cree que haya que alarmarse si un adolescente del entorno sigue esta moda. «Los adultos nos alarmamos con mucha facilidad ante las modas adolescentes porque no las entendemos», señala, y recuerda que fenómenos similares, como la fiebre therian o las batallas para farmear aura, también generaron inquietud en su momento sin mayores consecuencias.
El debate, sin embargo, sigue abierto. Mientras algunos creadores de contenido presentan el pheromone maxxing como un truco de seducción revolucionario, las especialistas insisten en que la atracción humana no responde a fórmulas químicas ni a rutinas de higiene extrema. La tendencia, que ya acumula millones de visualizaciones, plantea una vez más la dificultad de distinguir entre una moda pasajera entre adolescentes y la normalización de discursos que reducen el deseo a una ecuación de rasgos físicos y hormonales.
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