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Evolut

18 de septiembre de 2026

Sociedad 5 min

La IA ya transforma la vida cotidiana: riesgos de seguridad, nueve millones de empleos desplazados y el uso emocional entre los jóvenes

El nuevo episodio del pódcast '3x3N' analiza cómo la inteligencia artificial se ha instalado en el día a día, desde la carrera tecnológica entre potencias hasta el apoyo emocional que ya utilizan uno de cada cinco menores de 30 años en Estados Unidos. El Foro Económico Mundial prevé que la IA desplace nueve millones de empleos hasta 2030, pero genere once millones de puestos nuevos.

La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología del futuro para instalarse en la vida cotidiana. La utilizamos para buscar información, preparar recetas, organizar viajes o resolver dudas, pero también empieza a ocupar un espacio mucho más personal: el de las conversaciones, el acompañamiento emocional e incluso la toma de decisiones. El nuevo episodio del pódcast '3x3N', que analiza los grandes asuntos de actualidad, aborda los riesgos reales de esta tecnología y cómo está cambiando la sociedad.

La carrera tecnológica entre las grandes potencias se ha convertido en uno de los principales escenarios de competición. Estados Unidos y China mantienen una pugna por liderar el desarrollo de la inteligencia artificial, mientras las empresas avanzan a gran velocidad en la creación de nuevos modelos y aplicaciones. En Estados Unidos, compañías como OpenAI y Anthropic han advertido de los riesgos derivados de un desarrollo acelerado. Entre los usos malintencionados detectados aparecen los ciberataques, los intentos de desarrollar armas biológicas y diferentes aplicaciones militares.

La preocupación no se limita a las empresas tecnológicas. Organismos internacionales como la ONU también han advertido de los riesgos que puede plantear una inteligencia artificial sin mecanismos suficientes de control. El debate se produce mientras las grandes potencias continúan invirtiendo en esta tecnología. Donald Trump ha defendido su importancia estratégica con una frase contundente: «Quién gane con la IA, gana».

Pero los riesgos no están únicamente relacionados con la geopolítica o la seguridad. También aparecen en el día a día. Una conversación aparentemente sencilla sirve como ejemplo: una persona le dice a una IA que está agobiada, que no llega a todo y que tiene problemas para dormir. La respuesta es inmediata: la herramienta pregunta qué es lo que más le pesa y comienza a ofrecerle consejos. La escena plantea una cuestión cada vez más presente: ¿estamos utilizando la inteligencia artificial como una herramienta o también como una forma de apoyo emocional?

Los datos apuntan a que este fenómeno ya existe. Uno de cada cinco menores de 30 años en Estados Unidos reconoce utilizar la inteligencia artificial como apoyo emocional. Los expertos advierten de los riesgos de depositar en estas herramientas una función para la que no están diseñadas. Una IA puede generar una respuesta aparentemente empática, pero no siente emociones ni comprende una situación como lo haría una persona. Sus respuestas se generan a partir de los datos y patrones con los que ha sido entrenada.

La seguridad es otro de los grandes interrogantes. Durante esta semana se conoció una brecha de seguridad en la que un agente de inteligencia artificial habría participado de forma autónoma en algunas fases de un ciberataque, sin recibir instrucciones humanas para cada uno de esos pasos. El ataque habría permitido acceder a información como facturas y datos personales. El caso abre un nuevo escenario: sistemas capaces no solo de ejecutar órdenes, sino también de desarrollar de manera autónoma determinadas partes de una operación. A esto se suma otro de los riesgos que los expertos sitúan sobre la mesa: la posibilidad de que un algoritmo llegue a provocar problemas en infraestructuras críticas, incluido un apagón eléctrico masivo, si no existen filtros y mecanismos de seguridad suficientes.

La transformación no se limita a la seguridad. El mercado laboral también se enfrenta a un profundo cambio. Según las previsiones del Foro Económico Mundial, de aquí a 2030 la inteligencia artificial podría desplazar alrededor de nueve millones de empleos, especialmente aquellos trabajos con tareas más susceptibles de ser automatizadas, como determinados puestos administrativos, contables o relacionados con la programación. Pero la misma previsión apunta en la otra dirección: la IA podría generar once millones de nuevos puestos de trabajo durante ese periodo.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en determinar qué empleos desaparecerán y cuáles surgirán. Las empresas tendrán que adaptar sus procesos y, sobre todo, formar a sus trabajadores para utilizar la inteligencia artificial como una nueva herramienta. La pregunta ya no es si la IA cambiará nuestras vidas. La gran cuestión que plantea este episodio no es tanto si la inteligencia artificial va a acabar con nosotros, sino qué límites estamos dispuestos a establecer como sociedad para decidir cómo queremos utilizarla. Porque, mientras la tecnología avanza, hay algo que todavía depende de nosotros: decidir hasta dónde queremos que llegue.

Elena Lozano

Autor

Periodista de sociedad

Elena Lozano cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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