La tragedia cambia el cierre del Antzar Eguna en Lekeitio
Un joven de 20 años murió tras sentirse indispuesto y caer desde una valla mientras observaba la fiesta. La suspensión del programa y el homenaje posterior transformaron el final del Antzar Eguna de 2026.
Por Elena Lozano
El Antzar Eguna de 2026 iba a ser otra edición multitudinaria de una tradición con más de tres siglos de historia. Terminó convertido en una jornada de duelo. Un joven de 20 años murió el sábado 5 de septiembre en el puerto de Lekeitio después de sentirse indispuesto y caer desde una valla de aproximadamente dos metros mientras seguía la celebración.
La emergencia se produjo poco antes de las cuatro de la tarde. El joven entró en parada cardiorrespiratoria y fue atendido en el lugar por los servicios sanitarios. Hasta el puerto acudieron una ambulancia, dos UVI móviles y efectivos policiales. Los intentos de reanimación no tuvieron éxito y el fallecimiento fue confirmado allí mismo.
La organización cambió el rumbo de la jornada de forma inmediata. El Ayuntamiento de Lekeitio y la Junta de Antzarrak suspendieron los actos oficiales que quedaban para el sábado. El mensaje se comunicó por megafonía a los miles de asistentes que llenaban el entorno del puerto. Parte del programa del domingo también fue modificado.
La transformación del fin de semana quedó completada el domingo 6 de septiembre. A las siete de la tarde, numerosos vecinos, familiares y amigos se concentraron frente al Ayuntamiento y guardaron diez minutos de silencio. Después hubo un aplauso y una ofrenda floral en el muelle de los Curas, el punto donde se había producido el fallecimiento.
La reacción adquiere un peso especial por el lugar que ocupa el Antzar Eguna en Lekeitio. La fiesta se celebra cada 5 de septiembre y reúne a cuadrillas que llegan en pequeñas embarcaciones hasta el ganso suspendido sobre el agua. En 2026 había 112 botes inscritos y miles de personas se habían desplazado a la localidad para seguir la prueba.
La tradición no ha sido inmóvil. Durante generaciones cambió la forma de realizar el juego y, desde 2024, los animales fueron sustituidos por completo por ejemplares de goma. La edición de este año incorporó además una zona específica para personas mayores o con alguna patología, pensada para ofrecer un espacio más tranquilo desde el que observar la celebración.
Esos cambios muestran cómo una fiesta popular puede adaptarse sin perder su identidad. La muerte del joven, sin embargo, introduce otro tipo de ruptura: no afecta a las reglas de la prueba, sino al modo en que una comunidad recuerda una edición concreta. Las fuentes disponibles señalan que el joven estaba entre el público, sufrió un desvanecimiento o indisposición y cayó desde la valla. No se han difundido detalles que permitan establecer públicamente qué provocó el episodio inicial.
Por eso, el centro de la historia no está en buscar una explicación que todavía no existe, sino en lo que ocurrió después. Las instituciones detuvieron el programa, el público abandonó el tono festivo y el municipio organizó un acto de duelo. En menos de 24 horas, el espacio principal de la celebración cambió de función: de escenario festivo a lugar de memoria.
Lekeitio hoy sigue viviendo esa transición. El Antzar Eguna es una tradición que ya ha demostrado capacidad para transformarse a lo largo del tiempo, tanto en sus materiales como en su organización. La edición de 2026 añade una marca distinta, ligada a la muerte de un espectador de 20 años y a la respuesta colectiva que siguió.
Las próximas fiestas volverán a abrir preguntas prácticas sobre organización, aforo y seguridad, como sucede después de cualquier incidente grave en un evento multitudinario. Pero cualquier cambio concreto dependerá de las decisiones que adopten el Ayuntamiento y la organización en futuras ediciones. Por ahora, la imagen que cierra este Antzar Eguna no es la del último bote, sino la de una plaza en silencio y unas flores junto al puerto.
