Médicos españoles logran trasplantes sin rechazo ni inmunosupresión de por vida
Un equipo del Hospital Universitario de La Paz desarrolla una técnica de doble injerto que permite al sistema inmunitario aceptar órganos de donante como propios. Dos pacientes, Yassine y Nora, viven ya sin medicación inmunosupresora.
Por Inés Benítez
Un equipo del Hospital Universitario de La Paz, en Madrid, ha logrado un avance sin precedentes en el campo de los trasplantes: dos pacientes viven con órganos que su sistema inmunitario reconoce como propios y sin necesidad de tomar medicación inmunosupresora de por vida. La técnica, desarrollada por el oncólogo Antonio Pérez Martínez y el cirujano Francisco Hernández-Oliveros, ha permitido que Yassine, de 21 años, y Nora, de 55, superen años de rechazos y trasplantes fallidos para disfrutar de una vida sana.
La historia de ambos pacientes ilustra la magnitud del logro. En 2020, Yassine, entonces un adolescente de 15 años, había visto fracasar su segundo trasplante completo de vísceras y su supervivencia pendía de un hilo. Nora, de 49 años, había perdido su tercer implante de riñón y, tras toda una vida de enfermedad, se le agotaban las opciones. Seis años después, ambos están sanos y celebran haber recibido un trasplante que no genera rechazo y que podría durarles el resto de sus vidas. «Pensaba que no iba a tener futuro, pero me salvaron para poder seguir hacia delante», afirma Yassine. «Estoy sana, viva y feliz», añade Nora.
El procedimiento, denominado «doble injerto», va más allá del trasplante convencional. Además del órgano del donante, el equipo extrae células madre de su médula ósea o de su sangre y, mediante una compleja técnica de depuración, elabora un cóctel inmunológico que se administra al receptor en los meses siguientes. El resultado es que cada órgano cuenta con su propio «pasaporte inmunitario», lo que enseña al cuerpo del paciente a reconocerlo como propio. «El mismo donante te da la solución al problema del rechazo», explica Hernández-Oliveros. «El objetivo es lograr que convivan dos sistemas inmunes y que el receptor tolere el nuevo órgano igual que tolera su propio corazón», resume Pérez Martínez.
La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) ha respaldado el proyecto desde sus inicios. Su directora, Beatriz Domínguez-Gil, subraya la importancia de este avance: «El viejo sueño de la medicina es conseguir que el injerto dure de por vida y no necesite de inmunosupresión». Domínguez-Gil recuerda que, en la actualidad, todos los órganos tienen una durabilidad limitada y muchos pacientes requieren segundos y terceros trasplantes, una situación especialmente dramática en los niños. Además, la inmunosupresión de por vida expone a los receptores a un mayor riesgo de desarrollar ciertos tumores y otros efectos secundarios. «Si esta técnica se verifica, podría cambiar radicalmente la vida de los pacientes trasplantados», afirma. «Desde la ONT estamos entusiasmados con estos dos primeros casos».
Los resultados de esta investigación se han publicado en la revista científica Communications Medicine. El equipo de La Paz ha logrado inducir tolerancia celular en hasta cinco órganos a la vez, procedentes de un donante fallecido, sin ninguna compatibilidad genética y con un cóctel personalizado para cada receptor. Este hito se apoya en décadas de investigación básica. El doctor Pérez Martínez se inspiró en su trabajo con trasplantes de médula en niños y en una pérdida personal: su padre falleció en 2009 debido a un segundo tumor provocado por la inmunosupresión crónica tras un trasplante de hígado. «Me planteé que si en los niños con trasplante de médula podíamos retirar la inmunosupresión, también deberíamos poder hacerlo en los de órgano sólido», recuerda.
La técnica se basa en el concepto de quimerismo mixto transitorio, desarrollado por la investigadora Megan Sykes, y en los trabajos de Sam Strober en trasplantes renales. Durante décadas, la complejidad de reproducir estos resultados en humanos llevó a generalizar el uso de fármacos inmunosupresores. Ahora, el equipo español ha dado un paso más al aplicar con éxito esta estrategia a múltiples órganos. El proyecto, denominado OneTrasplant4Life, abre la puerta a una nueva era en la medicina de trasplantes, en la que los pacientes podrían vivir sin la carga de la inmunosupresión crónica y con órganos que les acompañen de por vida.
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