Sanidad deja sin financiación pública los dos fármacos que frenan el Alzheimer en fase inicial
La Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos rechaza incluir en el Sistema Nacional de Salud dos tratamientos aprobados por la EMA que ralentizan el deterioro cognitivo. La SEN advierte de que la decisión limita el acceso a quienes puedan pagarlos en la sanidad privada.
Por Iván Serrano
La Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) ha resuelto no incluir en la financiación pública del Sistema Nacional de Salud (SNS) los dos nuevos fármacos indicados para personas con enfermedad de Alzheimer en fase inicial, a pesar de que ambos cuentan con la autorización de comercialización de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). La decisión, adoptada el pasado 15 de julio, limita por el momento su acceso en España a la prescripción en el ámbito privado, según han confirmado fuentes sanitarias.
Los dos tratamientos han demostrado en los ensayos clínicos ralentizar el deterioro cognitivo en torno a un 27% y un 29%, respectivamente, a los 18 meses. Ya se utilizan en países como Estados Unidos, Reino Unido, Japón o China. En España, las estimaciones disponibles apuntan a que alrededor de un 4% de las personas con Alzheimer podría beneficiarse de estas terapias, lo que equivale a varios miles de pacientes en fase leve que verían frenada la progresión de la enfermedad.
La Sociedad Española de Neurología (SEN) ha solicitado a las autoridades sanitarias que reconsideren la resolución. «Restringir el acceso a estos fármacos solo a quienes puedan costearlos de forma privada vulnera el principio de equidad de nuestro Sistema Nacional de Salud», señala la Dra. Raquel Sánchez del Valle, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la SEN. La especialista ha mostrado la disposición del colectivo a colaborar en el diseño de circuitos asistenciales «seguros, eficientes y sostenibles» que permitan una incorporación ordenada de los tratamientos, y confía en que esta voluntad sea tenida en cuenta en las próximas reuniones de la CIPM.
La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de todos los casos de demencia y constituye la principal causa de discapacidad y dependencia entre las personas mayores. Solo en España, más de 800.000 personas padecen la enfermedad y cada año se diagnostican alrededor de 40.000 nuevos casos, de los que más del 65% corresponden a mujeres. El Alzheimer y otras demencias causaron más de 36.000 muertes en España en 2025, una cifra superior a la registrada por cualquier otra causa específica de muerte, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística.
El impacto económico y social de la enfermedad es enorme. La Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA) estima en unos 35.000 millones de euros el coste anual del Alzheimer en España. Un reciente informe de la Fundación Pasqual Maragall sitúa en 42.000 euros anuales por persona la media del coste económico asociado, una cifra que puede superar los 77.000 euros en las fases avanzadas. Las familias asumen el 86% de este coste, frente a un 8% correspondiente al gasto sanitario. Además, en ocho de cada diez casos el cuidado recae en un familiar, principalmente mujeres, que dedican una media de 70 horas semanales a esta labor.
«Cuando hablamos de la enfermedad de Alzheimer y de otras demencias estamos hablando de enfermedades que representan más del 60% de la dependencia en España. Y puesto que el coste social lo asumen mayoritariamente las familias, cerca del 60% de las personas cuidadoras presentan también morbilidades, como consecuencia directa de la sobrecarga del cuidado», advierte la Dra. Sánchez del Valle.
A escala global, más de 57 millones de personas viven actualmente con demencia y cada año se diagnostican cerca de 10 millones de nuevos casos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el número de personas con demencia alcanzará los 78 millones en 2030 y los 139 millones en 2050, impulsado principalmente por el envejecimiento de la población. El coste anual mundial se estima en 1,3 billones de dólares, aproximadamente la mitad correspondiente a cuidados no remunerados. Las mujeres realizan cerca del 70% de las horas de cuidado a nivel global.
La SEN también advierte de un importante infradiagnóstico en España, sobre todo en las fases más leves. Más del 50% de los casos leves están sin diagnosticar, el retraso medio entre los primeros síntomas y el diagnóstico supera los dos años, y entre el 30% y el 50% de las personas con algún tipo de demencia no llegan a recibir un diagnóstico formal. La disponibilidad de fármacos capaces de modificar el curso de la enfermedad hace, según la sociedad científica, aún más urgente el diagnóstico precoz y preciso. Ya existen biomarcadores en sangre que permiten mejorar la detección sin necesidad de una punción lumbar, pero su uso todavía es minoritario: menos del 20% de los diagnósticos de Alzheimer se apoyan en ellos, cuando el objetivo debería ser alcanzar el 80-90% en los próximos años.
