El BCE sube los tipos al 2,5% y advierte de una inflación persistente por la crisis en Oriente Próximo
El Banco Central Europeo eleva un cuarto de punto la facilidad de depósito hasta el 2,5%, su segundo incremento desde el estallido de la guerra en Oriente Próximo, y mejora las previsiones de crecimiento para la eurozona pese al encarecimiento energético.
Por Inés Benítez
El Banco Central Europeo (BCE) ha elevado este jueves los tipos de interés de la eurozona en un cuarto de punto, hasta situar la facilidad de depósito en el 2,5%. Se trata del segundo incremento desde que estalló la guerra en Oriente Próximo a finales de febrero, una decisión con la que la entidad presidida por Christine Lagarde busca contener un shock energético derivado del bloqueo del Estrecho de Ormuz y evitar que la inflación se descontrole.
La subida sitúa la tasa de las operaciones principales de financiación en el 2,65% y la facilidad marginal de crédito en el 2,9%. La facilidad de depósito es la referencia que marca la evolución del euríbor y, por tanto, el coste de las hipotecas, los préstamos y las tarjetas que ofrecen los bancos. El mercado ya daba por descontado este movimiento, que se produce en un contexto en el que los precios en la región subieron al 3,3% en agosto, su nivel más alto en tres años.
El Consejo de Gobierno del BCE, que ha celebrado su reunión en Berlín y no en su sede de Fráncfort, ha actualizado sus previsiones macroeconómicas para el conjunto del área. La entidad mantiene la tasa de inflación en el 3% para este año, pero eleva dos décimas la del próximo ejercicio hasta el 2,5% y una décima la de 2028 hasta el 2,1%. En su comunicado de política monetaria, el organismo subraya que «el conflicto en Oriente Próximo continúa generando presiones inflacionistas y se prevé que la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un período prolongado».
Lagarde ha precisado que la inflación se mantendrá por encima del objetivo del 2% hasta la primera mitad de 2027, debido al impacto sobre los precios energéticos —el barril de Brent superó los 105 dólares este jueves— de la guerra con Irán y a la invasión rusa de Ucrania. La presidenta del BCE ha calificado la decisión de subir tipos como «no brainer», una decisión fácil, y ha destacado que se adoptó por unanimidad.
Pese a la incertidumbre global, la economía de la eurozona ha mostrado una resistencia mayor de la esperada. El BCE eleva una décima el crecimiento para este año hasta el 0,9% y mejora dos décimas el del próximo ejercicio hasta el 1,4%, mientras mantiene la estimación para 2028 en el 1,5%. En el segundo trimestre, el PIB de la región avanzó un 0,6%, después de permanecer estancado en el primero.
La entidad advierte de que las perspectivas siguen sujetas a una elevada incertidumbre, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico. Esa incertidumbre depende de la intensidad y la duración de la perturbación energética, así como de sus efectos indirectos y de segunda ronda. El BCE insiste en que aplicará un enfoque dependiente de los datos, reunión a reunión, y «sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos».
El debate que se abre ahora entre los miembros del Consejo de Gobierno y los analistas es si serán necesarias otras dos alzas de 25 puntos básicos para alcanzar el objetivo de una inflación del 2% o si, por el contrario, podrían provocar daños graves a la economía. De momento, el BCE considera que con este movimiento sigue estando en una buena posición para «navegar la incertidumbre causada por el conflicto».
