El economista Juan Vázquez Rojo afirma que el ascenso económico de China «no tiene parangón en la historia moderna»
El profesor y experto en economía internacional Juan Vázquez Rojo analiza en su nuevo libro, El regreso de China, el salto económico del país asiático y sus consecuencias para el orden global. El economista advierte de los retos internos de Pekín y de la difícil posición de Europa en la pugna entre China y Estados Unidos.
Por Elena Lozano
El ascenso económico de China constituye un fenómeno sin precedentes en la historia contemporánea. Así lo sostiene Juan Vázquez Rojo, profesor de la Universidad Camilo José Cela y experto en economía internacional, quien acaba de publicar el libro El regreso de China (Península). En una entrevista concedida al diario Público con motivo de la publicación, el economista subraya que «el salto económico, productivo, tecnológico y comercial que ha dado China no tiene parangón en la historia moderna».
Vázquez Rojo explica que el interés de los economistas por el caso chino radica no solo en la magnitud de la transformación, sino también en cómo se ha producido. El país ha pasado de una economía socialista de planificación central a un modelo en el que operan mecanismos de mercado, pero sin abandonar el liderazgo del Partido Comunista. No fue un cambio repentino, sino una transición «muy medida y controlada», una característica que convierte el caso chino en algo especialmente singular.
El título del libro, El regreso de China, responde a una perspectiva histórica más amplia. El país fue una gran potencia durante siglos y atravesó un periodo de fuerte debilitamiento desde las guerras del Opio en el siglo XIX hasta la victoria del Partido Comunista en 1949. Después recuperó primero su peso político y, con el paso de las décadas, también el económico. El resultado es una China que vuelve a ocupar una posición central y cuya evolución ha cambiado el orden económico mundial.
La transformación también ha abierto una nueva etapa en la relación con Estados Unidos. Durante años, el liderazgo estadounidense fue prácticamente incuestionable, una situación que ha cambiado con el ascenso chino. En este contexto se sitúan decisiones adoptadas por Washington en los últimos años, desde los aranceles y el proteccionismo hasta los controles sobre determinadas tecnologías. Para el economista, buena parte de estos movimientos no pueden entenderse sin tener presente la competencia con China.
Eso no significa que China haya superado a Estados Unidos en todos los terrenos. Washington conserva una posición destacada en inteligencia artificial, diseño de microchips avanzados y en el sistema financiero internacional gracias al peso del dólar. China, por su parte, ha avanzado con fuerza en 5G y también progresa en inteligencia artificial, aunque Vázquez Rojo reconoce que todavía existe distancia en los chips más avanzados. En el ámbito energético, China ocupa una posición destacada en la fabricación de paneles solares, baterías, tecnología eólica y coches eléctricos. Si las renovables adquieren más importancia en las próximas décadas, esta capacidad industrial puede convertirse en una ventaja estratégica para Pekín.
El ascenso económico chino también presenta puntos débiles. Uno de ellos está relacionado con el modelo que permitió al país convertirse en una enorme potencia exportadora. Durante años, China apostó por invertir grandes cantidades de dinero para producir y vender al exterior mientras mantenía los salarios relativamente contenidos. El problema, según Vázquez Rojo, es que el consumo de los propios ciudadanos no resulta suficiente para absorber toda esa producción. Por ello, el país necesita reforzar su mercado interno y reducir parte de su dependencia exterior.
A esto se añaden otros retos, entre ellos el impacto de la automatización y la inteligencia artificial sobre la creación de empleo, especialmente entre los jóvenes. El economista también apunta a la necesidad de mejorar las pensiones, los servicios públicos y la redistribución mediante un sistema fiscal más progresivo. Y queda el sector inmobiliario: sus problemas estallaron en 2021 y, según Vázquez Rojo, la inversión en este ámbito ha caído alrededor de un 10% en cuatro años. Para compensar ese retroceso, las autoridades dirigieron crédito, inversión y subvenciones hacia sectores tecnológicos. El equilibrio, admite, no resulta sencillo.
En medio de esta pugna se encuentra la Unión Europea. Vázquez Rojo cree que Europa afronta una situación complicada porque la economía internacional está entrando en una etapa diferente. Las decisiones comerciales ya no dependen únicamente de cuánto beneficio pueden generar, sino también de cuestiones como la seguridad económica o la autonomía estratégica. El experto habla de un paso de la «globalización liberal» a una «globalización armada». Estados Unidos y China se están adaptando a este escenario, mientras que Europa encuentra mayores dificultades para competir con ambos. De ahí que Vázquez Rojo considere imprescindible prestar atención a lo que ocurre en el gigante asiático. China ya no es solo una potencia exportadora ni la fábrica barata que durante años abasteció a buena parte del mundo. Su evolución económica y tecnológica condiciona ya las decisiones de las principales potencias y redefine el tablero global.
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