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Evolut

13 de septiembre de 2026

Economía 6 min

Un fontanero autónomo rechaza 4.000 euros al mes por mantener su libertad

José Navarro, fontanero autónomo de 36 años, explica en el pódcast «Sector Oficios» que no volvería a trabajar por cuenta ajena ni siquiera por un sueldo de 4.000 euros mensuales. Su caso refleja la escasez de profesionales en un sector que afronta el relevo generacional y nuevas exigencias normativas.

José Navarro, fontanero autónomo de 36 años y natural de Valencia, tiene claro que no volvería a trabajar por cuenta ajena ni siquiera por un sueldo de 4.000 euros al mes. Así lo ha explicado en una entrevista para el pódcast «Sector Oficios», donde ha repasado su trayectoria profesional y ha defendido la libertad que le ofrece el trabajo por cuenta propia frente a la seguridad de una nómina ajena.

Su recorrido laboral comenzó como peón de albañil, al tiempo que ayudaba a su padre, fontanero de profesión. La crisis inmobiliaria frenó esa primera trayectoria y le obligó a encadenar empleos temporales, entre ellos el de aparcacoches. Después pasó seis años como comercial de vehículos, un sector en el que las comisiones por objetivos pueden elevar considerablemente los ingresos. En su mejor mes llegó a ganar 4.300 euros, aunque lo habitual era cobrar alrededor de 2.000 euros. Es decir, los grandes sueldos eran posibles, pero dependían de las ventas.

La diferencia entre lo que generaba y lo que finalmente percibía le llevó a replantearse su situación. «Igual facturaba de beneficio para la empresa en un mes 80.000 euros, para que luego a mí me dieran una nómina de 2.000», relata. Tras la pandemia abandonó la venta de coches, obtuvo el certificado de profesionalidad en instalaciones de fontanería y calefacción y se dio de alta como trabajador autónomo. Lleva dos años por su cuenta y su valoración no deja lugar a dudas: «No me arrepiento en absoluto».

Para Navarro, el principal atractivo de trabajar por cuenta propia no se reduce únicamente a los ingresos. La posibilidad de organizar su jornada, escoger los trabajos que quiere realizar y gestionar su tiempo como mejor le parezca son aspectos esenciales para mantenerse como autónomo. Por ese motivo, ni siquiera una buena oferta de trabajo asalariado le haría cambiar de opinión. «Si a mí me ofrecieran hoy un trabajo de asalariado y me pagaran 4.000 euros al mes, no me iría», afirma con contundencia.

Su caso refleja una realidad más amplia del sector de la fontanería en España, que atraviesa una situación cada vez más complicada. La falta de relevo generacional ha generado un déficit cercano a los 25.000 fontaneros y, según Tecnio, la empleabilidad dentro de esta profesión ronda el 90%, aunque las compañías siguen teniendo problemas para encontrar trabajadores cualificados. Más de la mitad de los fontaneros tiene más de 45 años y solo uno de cada diez es menor de 30. Además, alrededor del 60% de los trabajadores se encuentra entre los 40 y los 60 años. La edad media de los fontaneros e instaladores en España alcanza los 44,8 años, una cifra que anticipa numerosas jubilaciones durante los próximos años.

A esta situación se añade la desaparición progresiva de la figura del aprendiz. La elevada presencia de autónomos y pequeñas empresas dificulta la incorporación y formación de nuevos trabajadores, mientras que la Confederación Nacional de Instaladores (CNI) reclama también una mayor homogeneidad normativa que permita sustituir las distintas regulaciones autonómicas por un marco común en todo el territorio. «Existe una evidente brecha entre lo que las empresas demandan y los caminos profesionales que eligen los trabajadores. La fontanería actual ofrece un futuro laboral estable y seguro para cualquiera que decida dar el paso. En este sector, el factor determinante para acceder a una oportunidad no es la edad, sino una cualificación práctica e inmediata», explica Antón Adanero, CEO de Tecnio Formación.

El futuro del sector se presenta favorable debido, en buena medida, al envejecimiento del parque inmobiliario español. De hecho, alrededor del 45% de los edificios del país fueron construidos antes de 1980. A partir de enero de 2028, la Unión Europea reducirá a la mitad el límite permitido de plomo en el agua de consumo, que pasará de los actuales 10 microgramos por litro a 5 microgramos. Este cambio normativo obligará a sustituir numerosas tuberías que todavía contienen este material y requerirá la intervención de profesionales cualificados. Un ejemplo se encuentra en Madrid, donde aproximadamente el 10% de las viviendas todavía conserva tuberías de plomo que deberán ser reemplazadas.

Bruselas también ha fijado el objetivo de instalar 60 millones de bombas de calor en la Unión Europea de aquí a 2030, más del doble de las que existen actualmente. «El problema no es que no haya trabajo. Es justo lo contrario: hay más demanda que profesionales preparados para asumirla. La fontanería sigue viéndose como un oficio tradicional, pero hoy es una profesión técnica, vinculada a retos tan actuales como la eficiencia energética, la rehabilitación de viviendas, la aerotermia o la gestión responsable del agua», concluye Daviz Mendoza, experto en fontanería de Tecnio Formación.

Marcos Esteban

Autor

Cronista deportivo

Marcos Esteban cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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