Un taxista autónomo en Almería detalla su sueldo: 2.000 euros netos al mes tras 12 horas diarias y seis días a la semana
José Antonio, taxista autónomo en Roquetas de Mar, explica en un vídeo que trabaja unas 12 horas al día durante cinco o seis días a la semana para quedarse con unos 2.000 euros netos mensuales después de gastos. Reconoce que la cifra no compensa del todo el esfuerzo y que la estacionalidad turística marca sus ingresos.
Por Iván Serrano
José Antonio, taxista autónomo con licencia propia en Roquetas de Mar (Almería), ha detallado cuánto gana realmente en el sector. Según su propio cálculo, después de restar todos los gastos asociados al vehículo y a la cuota de autónomos, puede quedarse con unos 2.000 euros netos al mes. Para lograrlo, trabaja alrededor de 12 horas al día entre cinco y seis días a la semana.
El testimonio, recogido en el canal de YouTube NoticiasTrabajo, pone el foco en una realidad poco visible del taxi: la diferencia entre lo que entra en el coche y lo que finalmente constituye el sueldo del profesional. Combustible, seguros, mantenimiento del vehículo y la cuota de autónomos son algunos de los costes que hay que descontar de la recaudación. «Quitando todos los gastos, te puede quedar un sueldo de unos 2.000 euros al mes limpios», explica José Antonio.
El taxista, que lleva años en el sector —primero en Barcelona y ahora en la localidad almeriense—, comienza su jornada entre las 6:30 y las 7:00 de la mañana. Una de las ventajas que destaca es la libertad para organizar sus horarios, algo que valora tras años al volante. Sin embargo, esa autonomía no se traduce en menos horas. Lo habitual, según cuenta, es trabajar unas 12 horas diarias durante seis días a la semana. «Trabajo 6 días a la semana y decido mis horarios», resume.
No todos los meses son iguales. En una localidad costera como Roquetas de Mar, la llegada de turistas influye directamente en el número de clientes y hace que determinadas épocas sean bastante mejores que otras. Habrá meses en los que gane más y otros en los que se quede por debajo de esos 2.000 euros. El propio taxista no presenta esa cifra como un salario especialmente elevado. Aunque reconoce que una vez pagados los gastos queda un sueldo con el que puede vivir, también pone las horas sobre la mesa: trabajar 12 horas al día durante seis días a la semana le parece demasiado para esa cantidad.
Una parte importante de la jornada se va esperando. José Antonio trabaja normalmente con la central y recibe servicios mientras está en la parada, pero no siempre llegan con la misma frecuencia. En alguna ocasión ha pasado hasta cuatro horas esperando sin realizar una sola carrera. Esas horas también forman parte del trabajo aunque no aparezcan después en la recaudación. Por eso, mirar únicamente lo que cuesta una carrera o lo que puede ingresar un taxi durante un buen día ofrece una imagen incompleta de lo que gana realmente un autónomo del sector.
La flexibilidad horaria es la principal ventaja que encuentra. Puede decidir sus horarios y adaptar determinados momentos de la jornada. Por ejemplo, intenta organizar la comida para no hacerla entre las dos y las tres de la tarde, una franja en la que suele tener bastante trabajo. Incluso algo tan sencillo como ir al baño requiere cierta organización cuando el lugar de trabajo es un coche. Cuando lo necesita, suele parar en alguna cafetería, tomar un café y utilizar el aseo.
Estar sentado durante buena parte del día también acaba pasando factura. José Antonio intenta bajar del vehículo cuando llega a una parada y no tiene ningún servicio pendiente. Camina un poco y estira las piernas antes de volver a ponerse al volante. La espalda es, según cuenta, uno de los puntos débiles de quienes llevan muchos años trabajando en el taxi. «Casi todos los taxistas, cuando llevamos mucho tiempo, acabamos castigados de la espalda», reconoce.
A todo ello se añade el trato constante con personas muy diferentes. En una localidad como Roquetas de Mar, José Antonio asegura que llega a establecer una relación cercana con muchos usuarios y bromea con que los taxistas terminan siendo «un poco psicólogos». También existe una cara menos amable con clientes conflictivos, personas que han bebido o carreras que finalmente nadie paga. De este modo, y tras años en la profesión, José Antonio no esconde ninguna de las dos caras del taxi: puede organizar su propio tiempo y conseguir alrededor de 2.000 euros netos mensuales una vez pagados los gastos, pero detrás de esa cifra hay jornadas maratonianas, esperas sin ingresos y un desgaste físico que condiciona el día a día.
