Australia busca personal para sus bases antárticas en la temporada 2027-2028 con alojamiento, manutención y salario
La División Antártica Australiana abre en octubre de 2026 el plazo para cubrir puestos en sus estaciones científicas. Los ciudadanos australianos tienen prioridad, pero los extranjeros pueden ser considerados si no hay candidatos locales. Los contratos duran entre cuatro y quince meses y el proceso de selección se prolonga hasta nueve meses.
Por Elena Lozano
Vivir en la Antártida con todos los gastos cubiertos y un salario notable no es una fantasía: el Gobierno de Australia ha abierto la convocatoria para trabajar en sus bases científicas durante la temporada 2027-2028. La oferta incluye alojamiento, manutención, desplazamientos y una remuneración que, en puestos como el de cocinero, puede alcanzar los 162.012 dólares australianos al año, unos 90.000 euros al cambio, además de una aportación al plan de pensiones de hasta el 15,4%.
No se trata de un voluntariado ni de una experiencia turística. Son empleos reales, con horarios, obligaciones y requisitos técnicos concretos, gestionados por la División Antártica Australiana (AAD), dependiente del Ministerio de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua. El plazo para presentar candidaturas estará abierto del 1 de octubre al 1 de noviembre de 2026, aunque algunos puestos se cubrirán con aspirantes que ya superaron la selección en convocatorias anteriores.
La normativa australiana de función pública exige, en principio, la ciudadanía del país. Sin embargo, la AAD aclara que los extranjeros pueden ser tenidos en cuenta cuando no haya candidatos australianos adecuados. En ese caso, la preferencia pasa a los residentes en Australia con permiso de trabajo y, después, a los ciudadanos de Nueva Zelanda. Para el resto de nacionalidades, incluida la española, la puerta queda entreabierta, pero con matices: varios puestos de telecomunicaciones e informática requieren una acreditación de seguridad reservada a australianos, y otros exigen títulos o licencias del país, como el carné de conducir australiano para los cocineros. No hay límite de edad para presentarse.
Australia mantiene tres estaciones de investigación en el continente helado —Casey, Davis y Mawson— y una cuarta en la isla subantártica de Macquarie. Cada una funciona como un pequeño pueblo, por lo que la oferta de empleo abarca perfiles muy diversos: electricistas, carpinteros, soldadores, mecánicos de refrigeración, operadores de maquinaria, cocineros y jefes de cocina, médicos, técnicos de telecomunicaciones e informáticos, responsables de logística, seguridad y formación de campo, jefes de estación, biólogos e ingenieros electrónicos.
El salario varía según el puesto. En el caso de un cocinero, el sueldo base en Australia parte de 89.076 dólares australianos al año, pero en la Antártida los complementos elevan la cifra hasta 162.012 dólares. Se piden al menos cinco años de experiencia tras el aprendizaje. Los contratos duran entre cuatro y quince meses: los expedicionarios de verano empiezan en septiembre u octubre y regresan en marzo o abril, mientras que los de invierno pasan una temporada completa en el hielo, de alrededor de un año. Antes de partir, todos reciben en Hobart (Tasmania) una formación obligatoria de entre dos y doce semanas en supervivencia, seguridad y convivencia.
La parte de vivir sin gastos es literal. La organización paga los vuelos hasta Hobart, el alojamiento previo a la partida y el traslado hasta la base. Una vez allí, cada expedicionario dispone de habitación propia y baño compartido, además de un equipo completo de ropa polar y artículos básicos de aseo. La comida la prepara un cocinero profesional, con opciones para dietas vegetarianas, veganas o sin gluten. El tiempo libre también está previsto: las estaciones cuentan con biblioteca, sala de cine, gimnasio, spa y sauna, mesas de billar e incluso instrumentos para formar un grupo de música. La conexión a internet por satélite es limitada, con servicios como Netflix o Spotify restringidos y aplicaciones como TikTok o Google Drive bloqueadas por seguridad.
La contrapartida es exigente. La semana laboral va de lunes a viernes, más cuatro horas el sábado por la mañana, y todos deben colaborar en tareas comunes como la cocina, la basura o la limpieza. En el exterior se puede trabajar a temperaturas de hasta 45 grados bajo cero y, durante el invierno, no hay forma de volver a casa: las bases solo son accesibles entre octubre y marzo.
El proceso de selección puede prolongarse hasta nueve meses. Incluye una solicitud por escrito, una entrevista técnica y un centro de evaluación presencial de 24 horas en Australia, donde se analiza si el candidato tiene las cualidades personales necesarias para convivir en aislamiento. Después llegan los exámenes médicos y psicológicos, previstos entre diciembre de 2026 y octubre de 2027, y la comprobación de antecedentes penales. Quienes residan fuera de Australia deben costearse los viajes para acudir a esas pruebas y, si el reconocimiento médico se realiza en el extranjero, correrán también con los gastos.
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